Matar, siempre a la altura
© Getty Images

Solo puede haber un campeón en cada prueba, pero todos los equipos que no consiguen alzar el título tienen siempre algo positivo que mostrar. En el caso de Emiratos Árabes Unidos, se trata de Ismaeil Matar.

El talentoso volante dio a conocer su talento en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA disputada en su país en 2003, por sobre nombres de la talla de Javier Mascherano, Andrés Iniesta o el mismo Dani Alves. Y hoy, tras la experiencia de los suyos en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino de Londres, el capitán ha vuelto a dejar su huella.

Un sueño hecho realidad
El Torneo Olímpico de Fútbol es básicamente una competición sub-23, aunque todos los conjuntos participantes tienen derecho a inscribir a tres hombres por encima de esa edad. El seleccionador emiratounidense, Mahdi Redha, no tuvo que pensarlo dos veces a la hora de llamar a Matar, atacante del Al Wahda de 29 años reputado por su visión de juego, su destreza y su instinto ofensivo.

La convocatoria se produjo tras una temporada larga e infructuosa en la liga nacional, pero Matar demostró su profesionalidad al poner a punto su preparación física, lo que le permitió afrontar la cita con garantías. Como él mismo dice, bajo ningún concepto se planteaba dejar pasar la ocasión.

“Representar a mi país en un acontecimiento internacional de este calibre supone un honor enorme”, recalca Matar. “Era una oportunidad irrepetible. Antes de concentrarme con los compañeros para el torneo aumenté la intensidad de mi programa de entrenamiento”.

Pero el reto iba más allá de eso: “Al ser designado capitán, la responsabilidad aumentó. Mi trabajo dentro de la cancha se volvió mucho más complicado, espero que la gente se dé cuenta de lo que he hecho”.

Un historial brillante
Y no cabe duda de que su actuación merece ser reconocida, ya que ha tenido un papel muy destacado en el sensacional debut olímpico de EAU, un duelo del Grupo A que se preveía complicado, ante Uruguay en Old Trafford.

El gol de Matar en el minuto 23 sorprendió a los sudamericanos, a quienes todos daban como favoritos, y su equipo aprovechó la confusión del rival para crear numerosas ocasiones, aunque sin llegar a ver puerta. La suerte que escapó a los emiratounidenses acabaría sonriendo a Uruguay, que anotó dos tantos y se llevó un ajustado triunfo.

El siguiente compromiso de la formación del golfo Pérsico también se saldó con derrota, esta vez ante la anfitriona, Gran Bretaña, que hizo valer sin contemplaciones su experiencia y el abrumador apoyo del público. En su último encuentro, frente a Senegal, EAU reaccionó admirablemente, y obtuvo un empate a 1-1. Matar fue de nuevo imparable, y la asistencia del gol partió de sus botas.

Aunque el equipo quedase eliminado, Matar respondió con un doblete a lo que se aguardaba de él, y recordó su rendimiento en muchos otros torneos de categorías tanto regionales como internacionales.

El joven Ismaeil Matar se catapultó a la fama como integrante del combinado emiratounidense clasificado para la fase final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2003, celebrada en su propio país y repleta de nombres que acabarían convirtiéndose en verdaderas figuras del deporte rey, como Andrés Iniesta y Javier Mascherano. Sin embargo, con el respaldo indiscutible de las gradas, Matar se erigió en auténtico protagonista, y fue designado mejor futbolista del torneo.

El ariete recuerda con cariño cómo se produjo su ascenso al estrellato.

“Hicimos una excelente competición como equipo”, señala. “Nadie esperaba esos resultados. Alcanzar los cuartos de final tuvo muchísimo mérito, y con un poco más de fortuna podríamos haber llegado a semifinales. Y después, ¿quién sabe?”.

Ese premio fue en cierto modo una sorpresa para él: “No esperaba que me eligiesen mejor jugador. Cuando se publicó la lista de candidatos recibí una llamada urgente, para que fuese al estadio donde se jugaba la final. Después del partido, cuando se estaban entregando los trofeos y las medallas, me declararon vencedor, y lo primero que me vino a la cabeza era que estaba representando a Emiratos Árabes Unidos. El premio era para todos, no solo para mí”.

“Fue un honor enorme”, concluye, “¡y no lo olvidaré nunca!”.

Héroe del golfo Pérsico
La última participación de EAU en una Copa Mundial de la FIFA™ se remonta a 1990, pero un futbolista de la calidad de Matar ha podido exhibir su categoría en muchos torneos de clubes y regionales.

En 2007, los emiratounidenses ejercieron de anfitriones de la 18ª edición de la Copa del Golfo, que nunca habían ganado. Un inspirado Matar se conjuró para dar la vuelta a la historia casi sin ayuda.

No solo se proclamó máximo realizador, con cinco dianas, sino que estas llegaron en momentos clave. Destacó especialmente su tanto agónico en semifinales, que dio a los suyos la victoria por 1-0 sobre Arabia Saudí, seguido por el decisivo gol de la final ante Omán, en el minuto 72.

Su desempeño le valió ser elegido mejor jugador del torneo, y se consolidó como uno de los grandes del fútbol emiratounidense.

Un ganador en las filas del Al Wahda
Excepto una breve cesión al Al Sadd qatarí en 2009, Matar ha pasado toda su carrera en el Al Wahda, con el que se ha adjudicado tres títulos de liga. El más reciente ha sido el de la temporada 2009/10, que dio al Al Wahda la clasificación para la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2010, donde Matar se distinguió otra vez en el panorama global. Marcó un gol y condujo a su equipo a los cuartos de final.

Así pues, no resulta extraño comprobar que Matar, cómodo tanto en la posición de delantero centro como de centrocampista ofensivo, encabeza la lista de principales artilleros de todos los tiempos del Al Wahda. Su entrega es igualmente impresionante. Después de volver de Londres, Matar ha ido directo al campo de entrenamiento, para preparar la nueva temporada.

Aunque sea ya un veterano, no contempla colgar las botas. “Aún me queda mucho que dar”, insiste. “No voy a retirarme. ¡No se me ha pasado nunca por la cabeza! Quiero jugar más. Mi sitio está en el terreno de juego, ¡y todavía no me he cansado de él!”.

Si Matar piensa que puede pasar a un discreto segundo plano tras su actuación en Londres 2012, está muy equivocado. Más que nunca, será la referencia para evaluar a otros jugadores emiratounidenses, y con la nueva temporada a la vuelta de la esquina los aficionados al fútbol de su país no se conformarán con nada que no sea su brillo habitual.