Ji Dongwon: "No sólo será por el bronce"
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No hace tanto tiempo, la idea de que dos selecciones asiáticas se disputaran una medalla en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino era casi impensable. En estos días de Londres 2012, uno de los principales temas de conversación ha sido el alto nivel presentado por dos equipos de esa región, como destacó el técnico de la Seleção, Mano Menezes, en su última conversación con FIFA.com.

Luego de las palabras del estratega brasileño, uno de los exponentes de esa nueva generación de talentos surcoreana, Ji Dongwon, concedió una entrevista a FIFA.com que da una buena idea del significado que una medalla de bronce —a veces desdeñada por algunos como un mero premio de consolación— puede tener para el fútbol de su patria. De ahí que él y sus compañeros pondrán toda la carne en el asador para intentar superar al rival continental, Japón, en el partido por el tercer puesto que tendrá lugar este viernes en Cardiff.

"Yo era un chaval cuando la República de Corea alcanzó su clímax: la semifinal del Mundial de 2002. Es más: nuestro actual entrenador, Hong (Myung Bo) era entonces el capitán de aquellos héroes nacionales. Su inspiración en mi caso fue grandiosa y absoluta", señaló el delantero del Sunderland inglés, una de las figuras más señeras de la campaña hasta la fecha.

El valor fundamental
"Como es sabido, el lema de estos Juegos Olímpicos es 'Inspirar a una generación'. Nosotros, ahora, hemos escalado hasta el punto más alto en la historia del fútbol olímpico surcoreano. Es decir, mis compañeros y yo estamos inspirando a la próxima generación futbolística del país. Aunque no hemos conseguido llegar a la final de Wembley, creo de verdad que podemos servir de base para el futuro. La medalla de bronce sería un bonito recuerdo que inspiraría a los niños surcoreanos en pos de mayores logros", explicó Dongwon.

Nuestro interlocutor va incluso más lejos al afirmar que la relevancia del encuentro es tanto mayor por cuanto que la República de Corea se enfrentará a un adversario tradicional de su misma región. "No será sólo un partido por la medalla de bronce, sino un momento decisivo para los dos países asiáticos. Se masca la presión. Todos los miembros del equipo se percatan del significado que esa medalla tendría", reveló el delantero de 21 años. "La República de Corea y Japón fueron coanfitriones del Mundial de 2002, y sentimos un gran respeto por el fútbol del país vecino. Rivalidad no significa odio, sino afán de competir mutuamente a fuerza de trabajo duro y juego limpio. Vamos a desplegar todo nuestro talento y nuestro esfuerzo dentro del campo para intentar vencerlos. En el fútbol, es así como se demuestra el respeto por el rival".

El dorsal número 9 de los Guerreros Taeguk —al igual que algunos de sus colegas en Londres, como Park Chuyoung, del Arsenal; Ki Sungyeung, del Celtic de Glasgow; y Koo Jacheol, del Augsburgo— constituye uno de los mejores ejemplos de un fenómeno que es al mismo tiempo consecuencia de la mejora del fútbol surcoreano y causa de su continua progresión. "La República de Corea, como Japón, tiene a varios futbolistas que desempeñan su oficio en Europa. Nuestra generación es más internacional y global que nunca, y eso se está convirtiendo poco a poco en una prueba de que Asia Oriental está lo suficientemente madura para competir con otros continentes", valoró Dongwon.