El sólido candidato al diez de Brasil
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El momento más difícil en la carrera de la mayoría de los jóvenes talentos llega cuando les toca dejar de ser promesas para convertirse en realidades y pasar de triunfar en las categorías inferiores a hacerlo en el fútbol profesional.

Muchos jugadores nunca terminan de completar ese proceso de adaptación, mientras que otros sufren durante años para conseguirlo. En cambio, para una minoría privilegiada, ese salto resulta tan sutil y espontáneo que más bien parece un paso natural. Por eso, ver a Oscar con el dorsal diez de Brasil se nos antoja una imagen absolutamente normal. Todas las jugadas de ataque del combinado brasileño en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 pasan por los pies de este chico de 20 años, y nadie parece sorprenderse por ello. Además, nadie diría que la aventura de Oscar con la selección absoluta empezó hace solo unos meses.

“Soy consciente de que estoy ayudando bastante al equipo”, reconoce Oscar a FIFA.com sin falsa modestia. Poco después de convertirse en uno de los jugadores más destacados del combinado brasileño que conquistó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Colombia 2011, el centrocampista fue convocado por primera vez por el combinado absoluto en septiembre de 2011, aunque no tuvo sus primeras oportunidades como titular hasta los amistosos de preparación para la cita olímpica, contra Dinamarca, Estados Unidos, México y Argentina, entre mayo y junio. Y no le hizo falta nada más. “Ya en los amistosos jugué a un nivel alto, y creo que en estos Juegos Olímpicos he demostrado que puedo llevar el diez también en la selección absoluta”.

Gran parte del valor que los brasileños otorgan a Oscar tiene que ver con su forma de jugar, controlando el ritmo del partido, pasando el balón con precisión y tomando casi siempre la decisión correcta. “Es el cerebro que el fútbol brasileño lleva años buscando”, opina para FIFA.com Carlos Alberto Parreira, seleccionador campeón del mundo en 1994 y miembro del Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino. “Hacía mucho que no teníamos un verdadero diez. Al principio se esperaba que Ganso pudiese desempeñar esa función, pero sus problemas con las lesiones no se lo han permitido todavía. Ahora, con Oscar, Brasil tiene por fin a ese jugador”.

Inglaterra, presente y futuro
Con su estilo tranquilo y humilde, aunque sin dejar de ser honesto al dar valor a aquello que hace bien, el propio Oscar describe su fútbol como el del diez creador –y no un media punta, como Kaká o Ronaldinho– que se ha vuelto tan raro en el fútbol de hoy. “En los Juegos Olímpicos no tengo una posición definida. Empiezo más adelantado y, a medida que el partido se va complicando, el entrenador me da libertad para bajar a buscar el balón”, explica el futbolista paulista, que afirma que siempre ha jugado así, desde que lo hacía con sus amigos de niño. “Pues sí, yo era diferente. Desde pequeño siempre me ha gustado pasar la pelota (risas). Me encanta dar pases importantes, porque me percato de hasta qué punto estoy ayudando. Marcar goles está bien, pero a mí me entusiasma dar pases decisivos”.

Además de consolidar a Oscar como candidato al dorsal diez de Brasil, la cita olímpica que culminará con la final de Wembley este sábado ha servido de escaparate para que los seguidores de su nuevo club, el Chelsea, vean en acción al internacional brasileño. “Es genial jugar bien aquí en Inglaterra. Da confianza. Espero vivir muchos más momentos buenos en estos campos en los que emprenderé este nuevo desafío en mi trayectoria”, asegura el ex jugador del Internacional de Porto Alegre.

Por tanto, para que la confianza sea total, a Oscar solo le falta conducir a la Seleção a la conquista de un oro olímpico que Brasil nunca ha ganado. El rival en la gran final será México, un equipo al que Oscar y cuatro de sus compañeros en Londres (Gabriel, Danilo, Bruno Uvini y Juan Jesus) ya se enfrentaron en la semifinal de la cita mundialista sub-20 de Colombia. “Además está el amistoso que jugamos contra ellos hace poco y que perdimos por 2-0. México es siempre un rival difícil y, tratándose de una final, no se puede hablar de favoritos”, concluye.