Peralta: "Una recompensa al trabajo"
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“¡Podemos ganar a cualquiera!”, aseguraba Oribe Peralta en vísperas de enfrentar a Brasil en la final olímpica de Londres 2012. Dicho y hecho. El delantero se vistió de héroe y batió por dos veces a Gabriel para cubrir de oro a una prometedora generación azteca en Wembley

No obstante, el goleador del Santos Laguna, uno de los refuerzos mayores de 23 años en la competición, se restaba importancia tras la final. “Soñábamos con ganar la medalla de oro. Mis dos goles fueron consecuencia del gran trabajo de mis compañeros. No juego solo. Si fuera tenis, sí depende de mí, pero aquí depende de todos”, aseguraba.

Sin duda, anotar tan pronto el primer gol, a los 29 segundos, fue una de las claves para empezar a ganar la final. Además, Peralta señalaba otros aspectos. “Sabemos que los brasileños son jugadores que se desesperan muy rápido cuando les quitas la pelota. Logramos hacerlo y desde ahí seguimos bien ordenados y tranquilos haciendo nuestro juego”, explicaba el goleador. “La medalla de oro era nuestro objetivo y es una autentica recompensa a todo el trabajo que se ha hecho en los últimos años”, añadía.

El segundo tanto, que sería definitivo para la victoria azteca, tuvo una celebración particular. “Repetimos el gesto que hace Giovani dos Santos cuando anota un gol. Se lo dedicamos a él porque estaba pasando un momento difícil por perderse un partido tan importante”, explicaba Jorge Enríquez. El centrocampista fue uno de los hombres fuertes de México. Anuló la creatividad brasileña y entorpeció la fluidez de su juego. Mantuvo la sangre fría en una zona caliente y supo tirar de su equipo para arriba.

Si hace un año, Enríquez sufría una derrota ante los brasileños que significaba la eliminación de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA en semifinales, hoy tenía un dulce desquite. “El fútbol te da estas revanchas. Aquello fue muy doloroso. Así que, al acordarnos, este triunfo sabe mejor”, asegura con una sonrisa. “Esta medalla es algo increíble, emocionante e inexplicable".

La unidad del grupo
“En todos los partidos, creo que la clave ha sido trabajar en equipo, estar unidos y pensar en jugar siempre para el compañero”, explicaba Enríquez, de Chivas, en una nueva muestra humildad y preponderancia a lo grupal.

Cuando le colgaban la medalla dorada al pecho, él junto a sus compañeros, señalaron desde el podio al banquillo. “Sólo hay 18 medallas, pero todo el equipo técnico que tenemos detrás se la merece también”.

Y continúa con los elogios a su entrenador Luis Fernando Tena: “Ha logrado cambiar la mentalidad del futbolista mexicano. Nos ha hecho mirar a la cara a cualquier rival y jugar sin miedo. Nos ha enseñado a poner siempre el nombre de México en alto, y creer que podemos ganar. Y así fue. La mentalidad del fútbol mexicano ha cambiado. Hoy hemos puesto una vara muy alta para lo que viene. La exigencia va a ser cada vez mayor”.