Un golpe que paralizó a Brasil
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Cuando el final de una historia no es feliz, y además se repite, resulta difícil ver el lado positivo. Para la selección brasileña de Mano Menezes, por tanto, será complicado otorgar el debido mérito a su campaña, y valorar lo cerca que ha estado de encontrar ya una identidad propia durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Al menos, no tras la dolorosa derrota por 2-1 a manos de México este sábado 11 de agosto en Wembley. Es la tercera vez que Brasil alcanza una final olímpica, y también que se va de vacío, después de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988. 

Y el revés duele más si cabe al saber que comenzó a decidirse en un susto, a raíz de un despiste en los primeros segundos de juego, cuando Rafael falló un pase que propició el tanto de Oribe Peralta, lo que cambió por completo el guión del partido. “Cualquiera que juegue al fútbol sabe que una final se decide en los detalles, y eso es lo que ha sucedido”, se lamentó Neymar, uno de los más abatidos al concluir la ceremonia de entrega de medallas. “Perder así es muy duro, pero ha servido para que obtengamos la experiencia de disputar una Olimpiada y aprender de esta final, incluso con la derrota”.

El golpe fue evidente: después de recibir el gol a los 29 segundos, el combinado brasileño se quedó absolutamente paralizado. Eso impidió cualquier posibilidad de creatividad de un equipo que había anotado tres dianas en cada uno de sus cinco compromisos anteriores. “Recibir un gol tan pronto no es fácil. Claro que lo acusamos”, admitió Oscar. “Después, desperdiciamos varias oportunidades para empatar, y no lo conseguimos. En el segundo tiempo, salimos en tromba, y en medio de la presión sufrimos otro gol. Prácticamente regalamos los dos goles a México, que es un buen equipo, aprovechó sus ocasiones y logró una merecida victoria”.

Aunque en estos momentos sea difícil pensar en el futuro, los brasileños también saben que el balance de cinco triunfos y una derrota en Londres 2012 puede suponer un buen augurio de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2014™. “El saldo de aquí es positivo, por supuesto. Ahora es duro pensar en eso, pero sí que lo es. Hemos ganado una medalla con un plantel joven, que tiene mucho margen de crecimiento”, aseguró Marcelo, uno de los brasileños que procuró eximir al lateral derecho Rafael de la principal responsabilidad de la derrota. “No hemos estado a la altura, claro, pero si fallamos, fallamos todos. Del mismo modo que si alguien hubiese marcado el gol de la victoria el gol sería de todos”. O, como resumió un cabizbajo Neymar: “No sirve de nada ver dónde se ha fallado. Ya está. La vida sigue”.