El astuto entrenador del Villarreal, Manuel Pellegrini, ha desembolsado 10 millones de dólares por el delantero Jozy Altidore, lo que convierte al joven de 18 años en el jugador estadounidense más caro de la historia. El punta de raíces haitianas, internacional con la selección de Estados Unidos en todas las categorías menores, tiene velocidad y potencia a raudales y un olfato letal para los goles importantes.
Altidore, tras marcar 15 tantos en 37 partidos con el Red Bull de Nueva York, está considerado como uno de los fenómenos más importantes del fútbol estadounidense. Antes de alinearse con el Submarino amarillo en la liga española y en la Liga de Campeones de la UEFA, el joven Jozy se incorporará a la selección olímpica de Estados Unidos, que persigue la primera medalla de su historia en Pekín.
El joven astro se sentó a conversar con FIFA.com sobre su club y su selección desde su nueva casa, en la soleada costa española.
¿Qué se siente al estar por fin en España y como fichaje récord para un futbolista estadounidense?
Es una locura. Todas aquellas negociaciones, ¡y yo en medio! En un momento dado, el acuerdo estaba completamente cerrado y yo ya me veía en España, y un momento después todo había saltado por los aires. Ahora sí, ahora no; ahora sí, ahora no; y vuelta a empezar. Estar aquí en Villarreal me entusiasma tremendamente. Jugar en España es algo realmente emocionante para mí, como futbolista joven.
El entrenador del Villarreal, Pellegrini, tiene fama de ver cualidades en los jugadores que a otros técnicos posiblemente se les escapen. ¿Ha tenido ocasión de reunirse con él para hablar de su labor en el equipo para la próxima temporada?
Entre entrenarme varias veces al día y adaptarme a un lugar nuevo, no he tenido mucho tiempo para conversar tranquilamente con el entrenador, pero él habló conmigo cuando llegué y me dijo que, cuando termine con los Juegos Olímpicos en agosto, quiere que vuelva a Villarreal y me incorpore al equipo. Es una buena señal, y me da motivos para tener ilusión.
Según sus palabras, ya ha tenido oportunidad de participar en alguna sesión de entrenamiento. ¿Aprecia una intensidad distinta con respecto a la liga estadounidense?
Ya me está quedando bastante claro que lo que prima aquí, en el fútbol español, es la posesión; retener el balón y desequilibrar al equipo contrario con la circulación de la pelota. Sabía que la liga española iba a ser técnica, pero cada vez me resulta más evidente lo técnica que es. Cuando jugamos partidillos en el entrenamiento, siempre se hace hincapié en mantener la posesión del balón. Pienso que me vendrá la mar de bien, pero me costará un tiempo adaptarme.
¿Y el idioma? ¿Qué tal va su español por ahora?
He estado trabajando mi español, y sigue mejorando, aunque no estaría de más perfeccionarlo un poco. Seguiré intentándolo.
Debe de ser muy emocionante haber ido a parar a un club que esta temporada disputará la Liga de Campeones, después de quedar subcampeón de la liga española la pasada campaña...
Estoy entusiasmado por dar un paso adelante en mi formación y por dar más relieve a los jugadores estadounidenses en Europa.
Antes de pensar en la liga, tiene los Juegos Olímpicos de Pekín con Estados Unidos, en agosto. Estará nervioso...
Participar en los Juegos Olímpicos es algo especial. Es una cita universal, y tiene un significado especial por todo el mundo. Todos los países que acuden envían equipos muy fuertes. No es un torneo de pega, es muy competitivo y va muy en serio. Llevo mucho tiempo jugando con las selecciones inferiores de Estados Unidos y esto es simplemente el siguiente paso lógico. Me siento honrado por formar parte de una selección tan buena, y acudiremos a Pekín con la esperanza de llevarnos una medalla.
Hace poco se hizo pública la convocatoria, y hay muchos de sus anteriores compañeros en ella...
Peter Nowak [seleccionador estadounidense sub-23] ha reunido una selección muy buena. Con muchos de sus integrantes ya he jugado antes, como por ejemplo Michael Bradley, Danny Szetela y Freddy Adu, pero creo que el entrenador se ha hecho con una mezcla estupenda de jóvenes y veteranos en el equipo.
Brian McBride ha decidido regresar a la selección para jugar en Pekín. Podría ser un compañero de delantera interesante para usted...
Me hace mucha ilusión tener la oportunidad de jugar con McBride, a quien veía jugar cuando era un crío. Es un profesional integral, y un verdadero ejemplo para muchos de los más jóvenes. Creo que tenerle ahí aportará un plus adicional al equipo, con toda su experiencia en competiciones importantes, como la Copa Mundial y la Premier League inglesa.
¿Qué expectativas tiene para los Juegos Olímpicos? ¿Puede Estados Unidos lograr algo importante?
Llevamos mucho tiempo entrenándonos para esta competición. Parece como si fuera la culminación de algo. Con los jugadores que tenemos y la preparación que hemos hecho, es imposible adivinar qué podemos hacer o hasta dónde podemos llegar en Pekín.
El grupo en el que está encuadrado el equipo es difícil, junto a Nigeria, Holanda y Japón...
Es complicado. Podría ser el más difícil de la competición, pero no creo que nos dejemos intimidar por ninguno de nuestros rivales. Son ellos los que deberían estar preocupados.
¿Ve los Juegos Olímpicos como una forma de abrirse camino para disputar con la selección absoluta la liguilla de grupos de la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010?
No he recibido las convocatorias para la selección absoluta que yo querría, pero lo único que puedo hacer es jugar bien en torneos como los Juegos Olímpicos, darlo todo y confiar en que Bob Bradley [el seleccionador estadounidense] se fije en mí y quiera utilizarme. Espero que me convoquen para las fases de grupos de la competición preliminar de Sudáfrica 2010, y seguiré haciendo todo lo que pueda para contribuir a que eso suceda.
¿Qué tal se está adaptando a la cultura española? ¿Se echa la siesta diariamente?
La siesta... sí, ha sido fácil adaptarse a ella. Al entrenarme tres veces al día, y encima sufrir los efectos del desfase horario, ¡me echo una cabezadita siempre que puedo!


