Hace algún tiempo que Hedwiges Maduro, mediocampista de la selección holandesa, atrae sobre su persona la atención del mundo del fútbol. Alto y delgado, dueño de una visión de juego afilada y de una presencia imponente en el mediocampo, debutó con la selección absoluta durante la competición preliminar de Alemania 2006 cuando contaba tan sólo 19 años. Por aquel entonces también formaba parte de la selección sub-20 (junto con sus actuales compañeros olímpicos Ryan Babel y Urby Emanuelson) en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA disputada en su propio país.

"Por supuesto que recuerdo aquella competición", comenta Maduro a FIFA.com con una amplia sonrisa. "Llegamos hasta cuartos de final y el público se volcó en masa para animarnos. Fue una época muy especial para mí y para mis compañeros. Algunos de nosotros nos dimos a conocer durante aquella fase final".

En 2005, Holanda era la gran favorita al título, pero quedó eliminada a manos de una impresionante Nigeria después de la maratoniana tanda de penales con la que se saldó su encuentro en Kerkrade. Buena parte de aquellos mismos nigerianos, como Promise Isaac, el guardameta Ambruse Vanzekin, Monday James o Olubayo Adefemi, estaban presentes el jueves por la noche en Tianjin, en el partido del empate a cero con el que Holanda inauguró su trayectoria por los Juegos Olímpicos.

"Es gracioso, continuamente me los encuentro (a los nigerianos) en el hotel y recuerdo con ellos aquellos magníficos tiempos", afirma Maduro. "Durante el partido que disputamos el otro día aquí, nos concentramos exclusivamente en el trabajo, pero, después del pitido final, aquello fue una reunión de amigos. Nos estrechamos la mano e intercambiamos recuerdos de aquel encuentro que jugamos en Kerkrade en 2005".

Unos cuantos años después y con mucha más experiencia, esta selección holandesa sub-23 es la vigente campeona de Europa y una de las máximas favoritas de la presente competición. Sin embargo, el nuevo empate con Nigeria ha mellado un tanto su autoestima. Los holandeses, que no consiguieron marcar un gol, llegan al encuentro con Estados Unidos, su siguiente cita, con la motivación de ver puerta al fin.

"Un empate no fue el peor resultado posible, aunque creo que somos capaces de jugar mucho mejor que el otro día", afirma Maduro. "No digo yo que la igualdad no fuera un resultado justo, pero esperamos anotar goles en el choque contra los estadounidenses".

Estados Unidos no plantea incógnitas a Maduro y compañía. Holanda tuvo ocasión de empaparse bien del juego de los americanos en la Copa ING de Hong Kong a principios de mes, pese a que sus equipos no se enfrentaron en dicha competición. El ex jugador del Ajax y actual figura de la liga española (milita en el Valencia) siente un respeto enorme por los norteamericanos y jamás se le ocurrirá subestimarlos.

"Son muy buenos, pero creo que a nosotros se nos da mucho mejor su juego vertical que el estilo creativo y técnico de Nigeria", aventura Maduro, un hombre con raíces en la isla caribeña de Aruba. "Si circulamos bien el balón y trenzamos bien las jugadas, me parece que nos irá estupendamente".

Todo queda en familia
El factor principal que empuja a este equipo no es la velocidad fulminante del extremo del Real Madrid Royston Drenthe, ni el olfato de gol del astuto Roy Makaay (quien podría perderse el partido por la lesión sufrida en un pie) ni la agudeza de Ryan Babel. Según Maduro, la confraternidad y el fuerte vínculo familiar que une a sus miembros auparán a la selección holandesa.

"Llevo muchísimo tiempo jugando con estos muchachos", comenta, consciente de que, en el pasado, los equipos holandesas han recibido duras críticas por sus luchas internas y su sectarismo. "Supone una gran ayuda, porque nos convierte en una gran familia. Si le dices algo a un compañero de equipo, no se lo tomará a mal ni te montará el cirio".

"Somos como hermanos", concluye el mediocampista.