Al igual que otros dos semifinalistas, Argentina y Nigeria, Bélgica cuenta con una medalla de oro olímpica de fútbol en su palmarés. Sin embargo, tanto africanos como sudamericanos subieron a lo más alto del podio en ediciones recientes -1996 y 2004 respectivamente-, mientras que Bélgica tiene que buscar en los libros de historia hasta 1920, año en que organizó los Juegos en Amberes, para revivir su único momento de gloria olímpica.

El logro que ha supuesto para Bélgica la clasificación para semifinales de Pekín 2008 no puede subestimarse. El combinado europeo, con la duda de varios jugadores lesionados, otros sancionados y en general una falta de grandes nombres en la plantilla tras la reincorporación de Vincent Kompany al Hamburgo alemán, es en teoría el participante más modesto de esta eliminatoria. Pero después de remontar en dos ocasiones ante una Italia repleta de estrellas en cuartos de final, los Diablos Rojos tienen una confianza cada vez mayor.

"Somos un equipo con pocas figuras, pero con mucha fuerza de voluntad", declara a FIFA.com Moussa Dembélé, autor de dos dianas el sábado en la victoria por 3-2 sobre Italia. Tras sufrir una expulsión y un penal en contra en el minuto 18, Bélgica se puso en marcha. "Al jugar como un equipo, pudimos mantener la calma e incluso mejorar después de recibir un gol y quedarnos con un hombre menos".

Italia partía como clara favorita para acceder a semifinales, pero se topó con una encarnizada resistencia por parte de su adversario en Pekín. Dembélé, de 21 años, que milita en el AZ Alkmaar holandés, atribuye la remontada a una sólida ética de conjunto y a una mentalidad ofensiva total. "En primer lugar, dentro del campo somos como hermanos, todos trabajan por el compañero", explica. "Luego, nunca dejamos de atacar. Hasta ahora, en este torneo hemos demostrado que sabemos atacar. Incluso después de recibir el primer gol contra Italia presionamos todo el tiempo, incomodando al rival".

Nigeria, el próximo obstáculo
El siguiente reto de Bélgica y de Dembélé, segundo máximo realizador del Torneo Olímpico de Fútbol masculino, con tres tantos, es la temible Nigeria, medalla de oro en Atlanta 1996. En la formación que entrena Samson Siasia abundan jugadores de gran calidad individual, como Victor Anichebe, Victor Obinna, Solomon Okoronkwo y Peter Odemwingie. Aun así, Dembélé pretende que Bélgica mantenga su reputación de matagigantes en este certamen.

"Sabemos que Nigeria es un equipo potente", señala el artillero, por cuyos servicios se interesaron hace poco el Blackburn Rovers, de la Premier League inglesa, y el Roma, de la Serie A italiana. "No va a ser sencillo, pero en el último partido conseguimos vencer a Italia, y cada vez tenemos más confianza. Puede que los nigerianos sean buenos, pero nosotros somos un equipo a tener en cuenta".

Y cuando se le pregunta si ya sueña con una posible medalla de oro, que se sumaría a la de 1920 que está acumulando polvo en la sala de trofeos de la Asociación Belga, no duda en afirmar: "Claro, ¿por qué no? Hemos venido aquí con la esperanza de ganar una medalla, ¡y ahora no vamos a dejar de intentarlo!".