Al verlo ahí de pie sobre el terreno de juego, vestido con la camiseta verde de Nigeria, con esa melena rizada y ese aire de seguridad en sí mismo, resulta difícil creer que Peter Odemwingie sea el futbolista nacido en Uzbekistán más famoso del mundo.
Según parece, el padre de Odemwingie, un médico nigeriano, tuvo que desplazarse a Europa para perfeccionar sus estudios. Allí conoció a una colega rusa, se enamoraron y el resto es historia. El 15 de julio de 1981, tuvieron un hijo al que llamaron Peter Osaze Odemwingie. Está claro que su primer nombre, Peter, se explica perfectamente por su ascendencia rusa, aunque el segundo ya no resulta tan obvio. "Osaze" significa ‘Dios escoge'.
De hecho, fue Samson Siasia quien escogió a este delantero de 27 años de edad, que actualmente desempeña su oficio en el Lokomotiv de Moscú, para formar parte de la selección olímpica de Nigeria como uno de sus integrantes mayores de 23 años.
Tomar la delantera
"Considero que estoy asumiendo más responsabilidad", explica a FIFA.com en el hotel donde se hospeda la selección nigeriana en Shanghai. "El seleccionador me llamó para que ayudara al equipo. Me siento un tanto presionado, porque se espera muchísimo más de mí que de mis compañeros jóvenes, pero haré todo lo que pueda. No obstante, estoy convencido de que, si trabajas con todas tus fuerzas, no tendrás ningún día malo y los buenos resultados vendrán por añadidura".
Después de la victoria por 2-0 ante Costa de Marfil, Siasia elogió a sus jugadores por haber seguido a pies juntillas el planteamiento del partido y comentó que había echado en falta esa disciplina de juego durante la fase de grupos, en los choques contra Holanda, Japón y Estados Unidos. Odemwingie opina que las críticas del seleccionador son más que justificadas, aunque señala que sus compañeros han dado ya pruebas evidentes de que están perdiendo la ingenuidad.
"Hemos mejorado muchísimo, como ha quedado demostrado con nuestros resultados", continúa. "No marcamos en el primer partido, pero ganamos el segundo y el tercero por 2-1. En cuartos de final, anotamos dos goles y mantuvimos nuestra puerta a cero. Estoy muy contento con estos resultados, porque dejan claro que somos un equipo fuerte y bien organizado, y que hemos mejorado desde nuestros choque contra Estados Unidos y Japón".
"Todavía intentamos encontrar nuestro propio estilo. Aunque sabemos que tenemos que trabajar más en defensa, nuestro instinto nos obliga a echarnos hacia delante y tratar de marcar. Por eso, en los partidos anteriores, dejamos huecos en defensa que no agradaron demasiado al entrenador. Sin embargo, nos ha hecho hincapié en que debemos perfeccionar ese aspecto de nuestro juego y jugar bien organizados y en equipo si queremos triunfar".
En busca de más goles
El ex artillero del Lille admite que sintió un gran alivio cuando consiguió ver puerta en el partido contra Costa de Marfil e inaugurar así su cuenta goleadora en este Torneo Olímpico de Fútbol masculino. Ahora confía en ampliarla el martes contra Bélgica.
No obstante, sabe muy bien que los Diablos Rojos no van a ponérselo fácil. Los belgas han arrollado en ruta hacia semifinales, un recital en el que destaca su eliminación en cuartos de una de las grandes favoritas, Italia, con una victoria por 3-2.
"Bélgica me ha impresionado", afirma. "Tiene calidad a raudales, como demuestra su partido contra Italia. Los belgas han superado las expectativas incluso de sus compatriotas. Nosotros nos concentraremos en nuestro propio juego y en meternos en la final. No tenemos la intención de preocuparnos demasiado por el rival".
"Debemos jugar con nuestro estilo característico: atacar al rival, llevar el juego a su área, pero también mantener el equipo compacto y organizado. No podemos perder la compostura como nos pasó en los últimos 15 o 20 minutos del partido contra Estados Unidos, porque Bélgica lo aprovecharía para hacernos mucho daño".


