Suele decirse que el encuentro por el tercer puesto es aquel en el que no quieren participar ni entrenadores ni futbolistas. Sin embargo, cuando Bélgica y Brasil salten al campo el viernes en Shanghai, estará en juego una medalla de bronce y un sitio en la historia de las Olimpiadas. Ronaldinho resumió lo que sentían después de que su equipo cayese por 3-0 ante su acérrimo rival, Argentina: "No resulta fácil motivarse para nuestro último partido, pero tenemos que hacerlo, porque vale una medalla olímpica".
La historia sin duda favorece a la Seleção. Se trata del cuarto enfrentamiento entre ambos países en un certamen de la FIFA, y los tres anteriores se disputaron en Asia y tuvieron como vencedor a Brasil. Los sudamericanos golearon por 10-0 a los europeos en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Malaisia 1997 y ganaron 2-0 tras la prórroga en octavos de final de Corea/Japón 2002 y 1-0 en la liguilla de este mismo Torneo Olímpico de Fútbol, gracias a un tanto de Hernanes en el minuto 79.
La derrota en Shenyang supuso un mazazo para una selección belga que, durante la mayor parte del choque, contuvo sin problemas a un combinado brasileño repleto de estrellas, con figuras de la talla de Ronaldinho, Diego y Alexandre Pato. En última instancia, la insistencia de Diego permitió al centrocampista del São Paulo revolverse y enganchar un zurdazo que se coló ajustado al larguero.
De Sart confía en los suyos
A pesar de perder en su estreno, el seleccionador belga, Jean-François de Sart, considera que sus muchachos tienen posibilidades reales de vencer a los sudamericanos.
"Vamos a tener que jugar contra un semifinalista derrotado, claro está", señaló el técnico a la mañana siguiente del 4-1 sufrido a manos de Nigeria. "Me habría gustado mucho más hacerlo contra un equipo que ha ganado, pero ya nos hemos cruzado con Brasil, así que me alegra bastante que vayamos a enfrentarnos de nuevo. Brasil no fue capaz de abrir brecha en nuestro sistema defensivo, y creo que nosotros nos mostramos superiores en algunas fases".
En aquel duelo, Marouane Fellaini y Vincent Kompany, que ya se han reincorporado a sus clubes, fueron expulsados por doble tarjeta amarilla, aunque Brasil también terminó el martes con nueve hombres. Lucas y Thiago Neves fueron los expulsados.
Dunga, desafiante
"Voy a seguir trabajando, sin abandonar mis convicciones", ha afirmado Dunga. "En este difícil momento, tengo que mantener la calma y ayudar al equipo a recuperarse contra Bélgica. Estábamos trabajando para conseguir el oro, pero a veces las cosas simplemente no salen. Lo único que podemos hacer es seguir creyendo en nosotros".
En caso de triunfo brasileño, Dunga se convertiría en la tercera persona, después del sueco Rudolf Koch y el yugoslavo Ljubomir Lovric, que gana una medalla olímpica de fútbol como jugador y como entrenador.
Quizás sea un pequeño consuelo para el presionado seleccionador de Brasil, ex campeón de la Copa Mundial de la FIFA, pero un lugar en el podio es ya lo único que puede lograr en esta prueba.


