La final del sábado enfrentará a Argentina y Nigeria en la reedición de todo un clásico: el partido por la medalla de oro de Atlanta 1996, donde el Dream Team nigeriano, en el que destacaban Nwankwo Kanu y "Jay Jay" Okocha, se impuso a una albiceleste de lujo, con nombres tan ilustres como Ariel Ortega, Hernán Crespo y Roberto Ayala.
Los argentinos amanecieron como indiscutibles favoritos aquel tórrido día en Georgia, pero por la noche, eran los africanos quienes lucían el brillo del oro sobre el pecho después de haber arrancado al rival una agónica victoria (3-2). Ahora, en vísperas de una nueva edición de este encuentro, esta vez en el Nido de Pekín, dos de los hombres decisivos en sus respectivas selecciones, el nigeriano Emmanuel Amunike y el argentino Nestor Sensini, recuerdan para FIFA.com aquel día tan señalado de 1996, mientras aguardan con ilusión la inminente final del sábado.
"Fue una experiencia única para todos nosotros y un momento de gloria para el fútbol africano", comenta a FIFA.com Amunike (quien tras aquella hazaña jugó en el Barcelona), la víspera de un encuentro que enfrentará a futbolistas de la talla de Victor Obinna o Solomon Okoronkwo contra Lionel Messi y Juan Román Riquelme. "Recuerdo que los demás atletas nos miraban como preguntándose ‘¿qué están haciendo éstos aquí?', mientras cantábamos, bailábamos y montábamos una buena juerga en la Villa Olímpica. Teníamos personalidades muy fuertes en el equipo, pero nos unía un gran cariño y mucho respeto".
La final, que presenciaron más de 86.000 espectadores en el estadio Sanford de la ciudad estadounidense de Atenas (Georgia), se convirtió un toma y daca de infarto. Argentina se puso por delante en el minuto 3 con un gol de Claudio López. Celestine Babayaro igualó la contienda en el minuto 28. Hernán Crespo, con un penal, recuperó la ventaja para Argentina cuando se llevaban disputados 50 minutos, y Daniel Amokachi volvió a empatar en el minuto 74. Pero Néstor Sensini rompió el fuera de juego de la defensa argentina y permitió que Amunike anotara con toda legalidad el gol de la victoria nigeriana en el minuto 2 del tiempo añadido.
"Verá. Aquel momento, marcar aquel gol, fue el más feliz de mi carrera", revela Amunike, quien también participó en la semifinal contra Brasil, donde Nigeria remontó un 1-3 para hacerse con la victoria (3-4). "Todo el mundo pensó que el partido estaba abocado a la prórroga, y mi gol lo decidió todo. Sentí la felicidad más completa. La fiesta que siguió fue casi tan de locura como el propio gol".
Mientras los nigerianos festejaban el primer título de categoría mundial del fútbol africano, que desbrozó el camino del oro para Camerún, campeón cuatro años después, los argentinos se sumían en la perplejidad y el desconcierto.
La pesadilla de Sensini
El desasosiego de Sensini, el hombre que hizo posible el tanto, pone el contrapunto más amargo a la alegría de Amunike. "Es un recuerdo muy doloroso", afirma a FIFA.com. "No dudo de que conquistar la plata sea toda una gesta, pero habíamos jugado tan bien durante todo el torneo que merecimos ganar".
"Nunca merecimos aquella derrota", añade el actual entrenador del Estudiantes, quien jugó las Copas Mundiales de la FIFA en Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. "Pero aquella selección nigeriana era muy grande. No se le puede negar su gran valía".
Con el recuerdo de aquel día de agosto de hace ya 12 años bien presente en la memoria, los dos hombres decisivos confían en que el partido que se jugará el sábado en Pekín se convierta otro clásico del torneo.
"Nuestro equipo (1996) no se puede comparar con la selección de Samson Siasia, pero estos chicos tienen talento a raudales", asegura Amunike. "Ganar el Torneo Olímpico es una hazaña increíble que te cambia la vida. Confío en que el sábado consigamos el mismo resultado que en 1996".
Sensini, lógicamente, espera todo lo contrario. "Pienso que esta Argentina pertenece a una clase aparte, única, sin rival", concluye. "Miren el partido contra Brasil y verán el poderío que tiene. Si nuestros muchachos no se confían demasiado, conquistarán el oro".


