Cuando la tarde del sábado sonó el pitido final en el Nido de Pekín, los jugadores nigerianos no se hincaron de rodillas en el suelo, no hubo rechinar de dientes, ni sollozos ni gemidos. Algunos se desplomaron sobre el césped de puro agotamiento, otros estrecharon las manos de sus compañeros y felicitaron a los exultantes argentinos, pero nadie derramó una lágrima. En el rostro de cada uno de ellos se reflejaba un único e irreprimible sentimiento: el orgullo.
FIFA.com conversó con varios integrantes de este sobresaliente Dream Team IV después de la entrega de medallas.
"Lógicamente estamos un tanto decepcionados", explicó Solomon Okoronkwo a FIFA.com tras la derrota por 1-0. "Creamos ocasiones, pero no supimos encontrar la forma de aprovechar ninguna de ellas. En general, no puedo quejarme por la forma en la que hemos jugado a lo largo de este torneo: siempre en equipo, siempre con la moral muy alta y siempre como una piña. El oro habría estado mucho mejor, pero al menos nos vamos a casa con la plata".
También Victor Anichebe, del Everton inglés, el hombre que sustituyó a Okoronkwo al principio de la segunda parte, estaba orgulloso de la actuación de su equipo. "En líneas generales, podemos enorgullecernos de lo que hemos hecho aquí en Pekín. Antes de que empezara esta final, notamos cierta falta de respeto por nuestro equipo. Muchos no nos concedieron ni siquiera el beneficio de la duda. Al final, creo que tenemos razones para tener a mucha honra el trabajo que hemos hecho en Pekín. Ahora estamos desilusionados porque hemos perdido la final, pero en el futuro recordaremos todo esto con orgullo", añadió el artífice de la mejor ocasión de Nigeria en todo el partido, que atajó de forma soberbia Sergio Romero.
"De hecho, poca gente se imaginaba que llegaríamos hasta aquí. Los hemos dejado a todos en evidencia", concluyó Anichebe.
"Formamos una gran familia, y las familias no se rompen porque no les salgan las cosas del todo bien. Podemos sentirnos orgullosos", declaró el capitán Promise Isaac. El central Dele Adeleye, afincado en la liga holandesa, también alabó la hermandad y el compañerismo que caracteriza a esta selección nigeriana. "Comemos juntos, bebemos juntos, jugamos juntos y lo compartimos todo con el grupo. Tenemos buenos y malos momentos. Estamos juntos desde hace muchísimo tiempo. Hoy soy un hombre feliz. No nos gusta perder, pero muchos de los mejores equipos se han ido a casa con las manos vacías. Nosotros nos vamos con la plata".
"El mero hecho de estar en Pekín y disputar la final olímpica nos honra", aseguró el guardameta Ambruse Vanzekin. "Sólo por haber llegado aquí ya somos campeones".
"No lo siento por mí", añadió. "Lo siento por los nigerianos, que nos han seguido por televisión y nos han animado todo este tiempo. Todo lo que deseábamos era regalarles la medalla de oro".


