Alberth Elis era un preadolescente cuando le dijeron que dejara el arco y se pusiera de delantero. Su padre ya le había dicho que el de portero era un puesto muy difícil y se entusiasmó tanto con cambiar de área que fue una pesadilla para la defensa rival: convirtió tres goles, los primeros de una carrera a puta potencia y velocidad que está teniendo su momento cumbre en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Río 2016.

La Panterita es uno de los atacantes más espectaculares del certamen. Con 20 años, asombró a todos con dos goles pero, principalmente, con un tranco demoledor que se lleva a los defensas rivales flameando detrás suyo o intentando cierres desesperados.

"Gracias a Dios las cosas me han salido como he querido. Hemos luchado por eso, por tener un buen torneo. Mi motivación era tener la posibilidad de salir al extranjero, de poder mostrarme al mundo, de demostrar que en Honduras hay buenos jugadores", le dice a FIFA.com antes de jugar ante Nigeria el sábado un partido gigante en su vida: el que puede darle una medalla de bronce inédita en la historia del fútbol catracho.

"Toda la vida soñé con esto. Sería algo algo hermoso, histórico, inolvidable y es lo que tenemos que buscar, dejar todo para que se dé. Si gano esa medalla seguro va a tener un lugar muy especial en mi casa", cuenta quien jugó la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA EAU 2013 y la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015.

Su velocidad y potencia mortales no son nuevas. "Desde muy pequeño, mi fuerte ha sido la velocidad, la fuerza. En el colegio hacía atletismo también y siempre era el más rápido. Yo trato de explotarlo lo más que puedo para tener resultados". Los tuvo cuando, todavía en el colegio, metió 14 goles en una copa de descubrimiento de talentos, fue elegido mejor jugador y se ganó una prueba en el Monterrey de México. Los tuvo también cuando entró en las reservas del Real España y cuando, con 15 años, pasó al Olimpia, el equipo en el que debutó con apenas 17 años.

Recuperación tras el golpe del Maracaná
Y sin dudas los tuvo en Río 2016, principalmente ante Argentina y República de Corea, también frente a Argelia y Portugal. Los lusos recibieron un tanto del 17 apenas a los 30 segundos de partido, una marca que igualaba la más rápida de la historia de torneos olímpicos masculinos hasta que apareció Neymar a los 15 segundos en el encuentro más doloroso para esta generación de jugadores hondureños.

"Fue algo duro para nosotros perder de esa forma. Pensábamos que íbamos a hacer un buen trabajo. Hubo desconcentraciones y el primer gol nos cayó como un balde de agua fría", reflexiona Elis sobre el 6-0 recibido en la semifinal ante la verdeamarela y que hizo añicos el sueño de pelear por una medalla dorada. Ese mediodía en el estadio Maracaná fue su partido más flojo y aún así se las arregló para estar en las dos únicas acciones de riesgo de su equipo.

Lo que tiene claro es que la parte mental jugará un papel muy importante para recuperarse en apenas dos días de semejante golpe: "Sabemos que es difícil pero es muy importante recuperarnos bien para el partido con Nigeria". Lo necesitan para poder seguir explotando ese trío de ataque letal que forman "la rapidez de Romell Quioto, la tranquilidad de Antony Lozano para definir" y él mismo. En juego estará la primera medalla olímpica no sólo en la historia de Honduras sino también del fútbol centroamericano.