Para muchos aficionados al fútbol, hablar de tandas de penales y de la selección alemana supone evocar grandes partidos, como, por ejemplo, los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 contra Argentina o el emocionante duelo con Italia en los cuartos de la Eurocopa 2016. En estos dos casos, el combinado germano acabó alzándose con la victoria.

La final del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Río 2016, que enfrentó a Alemania y Brasil en Maracaná, también tuvo que decidirse en los lanzamientos desde el punto penal, aunque la suerte sonrió esta vez a la escuadra brasileña, que celebró con euforia el triunfo sobre el césped del mítico estadio carioca.

A pesar del gran partido que completó, el guardameta alemán Timo Horn no pudo evitar que su equipo se quedase a las puertas del oro. Después de que su homólogo brasileño Weverton detuviese el lanzamiento de Nils Petersen, Horn se citó con Neymar en el penal decisivo, pero la estrella del Barcelona no falló y colocó el esférico en un lugar inalcanzable para el guardameta germano.

“Lógicamente, la tristeza me invadió al principio, puesto que tuvimos la medalla de oro al alcance de la mano. Habría sido diferente si hubiésemos perdido durante el partido”, declaró tras el choque Horn en exclusiva para FIFA.com.

“Los penales siempre son una lotería, pero se trata de la primera tanda que pierdo en mi carrera, así que esta derrota me resulta más amarga si cabe. Con todo, si repasamos los últimos días y pensamos en lo que hemos conseguido, creo que podemos sentirnos muy satisfechos. La alegría de conquistar la medalla de plata eclipsa todo lo demás”, matiza.

Una experiencia única en un estadio mítico
Y es que el simpático guardameta alemán no olvidará fácilmente todo lo vivido en Maracaná, donde 63.707 aficionados fueron testigos de la victoria del equipo anfitrión en medio de un ambiente extraordinario.

“Tener la oportunidad de jugar una final contra Brasil en Maracaná no es algo que ocurra todos los días en la vida de un futbolista. Queríamos disfrutar esta ocasión tan especial y eso es lo que hemos hecho”, explica Horn.

“Lógicamente, ya sabíamos que todo el estadio estaría contra nosotros, una circunstancia que se hizo más evidente en la tanda de penales. Está claro que eso supuso una gran presión para nuestros lanzadores, pero creo que a pesar de todo lo hemos hecho muy bien. Hoy tuvimos un poco de mala suerte, pero de todas formas nos sentimos felices por haber conseguido la plata”, añade.

Además de la medalla de plata, nuestro protagonista, que tiene 23 años y juega en la Bundesliga con los colores del Colonia, se vuelve a casa con la maleta cargada de grandes recuerdos. “Estamos muy contentos por haber podido pasar los últimos dos o tres días en la Villa Olímpica, porque se trata de una experiencia única que hemos tenido el privilegio de disfrutar”, se congratula.

Y es que ningún combinado alemán había vivido algo así desde que la selección formada por Thomas Haessler, Karlheinz Riedle y Juergen Klinsmann, entre otros, ganó la medalla de bronce en Seúl 1988.

Orgulloso de su técnico
“Participar en unos Juegos Olímpicos es una oportunidad única que pocos futbolistas tienen, así que haber ganado además una medalla que podremos mostrar a nuestros hijos y a nuestros nietos nos enorgullece enormemente. Por eso nos alegramos de haber sido segundos y de haber conquistado la plata, pese a que nuestra primera reacción fue de tristeza y decepción”, asegura.

La final olímpica sirvió además para que los jóvenes futbolistas alemanes brindasen una despedida por todo lo alto a su entrenador. Y es que, al igual que ocurrió el viernes con la final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino, que supuso el último partido de Silvia Neid como seleccionadora alemana, el duelo del sábado contra Brasil significó el final de una era para el combinado masculino, ya que Horst Hrubesch dirigió en Maracaná su último encuentro desde el banquillo germano.

“Horst Hrubesch ha sido mi entrenador a lo largo de más de cuatro años y es el técnico de la selección con el que he compartido vestuario durante más tiempo. He aprendido muchísimo de él”, revela Horn.

“Hrubesch fue un gran futbolista y ha sido también un gran entrenador. Ha ganado numerosos títulos y para mí es un mito viviente. Estamos muy contentos de haber podido dedicarle esta medalla de plata en su despedida. En el vestuario se vivieron momentos muy emotivos y el míster no pudo evitar derramar algunas lágrimas de emoción. Nos sentimos muy orgullosos de que haya sido nuestro entrenador”, concluye.