Brasil puso fin a una espera de seis décadas por colgarse el oro olímpico de la forma más agónica posible. Neymar se erigió en el jugador más influyente durante la victoria de la selección anfitriona de Río 2016 en el emblemático Maracaná.

La final contra Alemania no pudo seguir mejor guión para la Seleção. Neymar, su capitán, marcó un gol de un impresionante tiro libre contra la nación que, hace dos años, había infligido al combinado brasileño “el 7-1” en la Copa Mundial de la FIFA 2014™ (un partido que Neymar se perdió por culpa de una lesión), antes de Max Meyer igualara el encuentro, que se vio abocado a la prórroga y posteriormente a la tanda de penales.

Después de que los anfitriones y los eternos campeones en las tandas de penal transformaran ocho disparos desde los once metros, el guardameta Weverton, convocado por sorpresa en el último momento para la selección olímpica de Brasil tras la lesión del titular, Fernando Prass, atajó el lanzamiento del máximo goleador del torneo, Nils Petersen.

Esto ofreció a Neymar la oportunidad de anotar el quinto penal de los locales y conquistar así el único máximo galardón del fútbol mundial que faltaba en las vitrinas de los pentacampeones del mundo. El número 10 no falló el tiro, y el Maracaná y la nación entera respondieron con un rugido, mezcla de suspiro de alivio y grito de júbilo. Estos sentimientos se reflejaban también en el rostro del jugador emblemático del torneo mientras hincaba las rodillas festejando el triunfo.

Viendo hacia un mismo lado
En el combinado triunfal de Rogerio Micale figuraban, además de Neymar, que superaba en sólo 11 meses el límite de edad de corte de los jugadores olímpicos, los expertos Weverton y Renato Augusto, todos ellos muy bien cohesionados con varias promesas fascinantes, como Gabriels, Barbosa o Jesus, y el pujante delantero Luan. Para sorpresa de muchos, la defensa brasileña se granjeó los más efusivos elogios después de que ese gol de Max Meyer fuera el único tanto que dejaron pasar en todo el torneo Weverton y la tupida retaguardia que formaban Zeca, Rodrigo Caio, Marquinhos y Douglas Santos.

Además de la victoria de los anfitriones, la competición ofreció muchas más primicias para otros equipos. Con su puesto en la final, Alemania consiguió su mejor podio de la historia y superó la medalla de bronce que se colgaron en 1988 Jurgen Klinsmann, Karl-Heinz Reidle y compañía, mientras que Nigeria completó su juego de medallas, añadiendo el bronce al oro conquistado en Atlanta 1996 y a la plata de Pekín 2008. Honduras, la gran sorpresa de esta edición, se aupó al cuarto puesto, su mejor posición en el Torneo Olímpico de Fútbol, con la que superó su histórica trayectoria hasta cuartos de final de Londres 2012.

Los partidos se disputaron en estadios emblemáticos, repartidos por todo este país amante del fútbol, en una especie de mini gira evocadora de Brasil 2014™, pues seis de las sedes se usaron también en el Mundial dos años antes de albergar los choques de Río 2016. Más de un millón de espectadores presenciaron los partidos, una cifra que arroja un promedio de más de 30.000 asistentes por encuentro.

El Maracaná fue una de las sedes utilizadas tanto en Brasil 2014™ como en Río 2016. El legendario estadio recibió a más de 50.000 personas para el partido de semifinales entre Brasil y Honduras, y más de 60.000 espectadores se dieron cita en él para contemplar la espectacular final entre los anfitriones y la Nationalmannschaft.

Sorpresas de todo tipo
Además de la trayectoria de Honduras hasta la ronda de los cuatro últimos, la fase de grupos también deparó importantes sorpresas, como las tempranas e imprevistas eliminaciones de los campeones de las tres ediciones previas, México y Argentina, que no pasaron del tercer puesto en sus respectivas secciones. El hecho de que las selecciones ganadoras de medallas no plantearan dificultades a la quinta de 2016 quedó también patente en la salida de la selección que se colgó el bronce en Londres 2012, la República de Corea, víctima del devastador juego al contraataque de los Catrachos en cuartos de final.

La velocidad en ataque se convirtió en una tendencia especialmente notoria en todo el torneo, una característica en la que destacaron el fulgurante tridente hondureño formado por Alberth Elis, Romell Quioto y Antony Lozano, y los nigerianos, también semifinalistas, quienes contaron con los veloces atacantes Oghenekaro Etebo, Imoh Ezekiel y Sadiq Umar en su muy ofensivo equipo.

La finalista Alemania superó el poderío en ataque de estos dos equipos con los 22 goles anotados de camino al Maracaná. Todo esto, unido a la superabundancia de calidad en las filas de los anfitriones, encarnada en hombres como Neymar, Luan, Gabigol o Gabriel Jesus, otorgó al torneo un atractivo muy especial, como quedó reflejado en la cantidad de goles anotados, 104, con un promedio de 3,25 por partido, el más alto desde que la competición adoptó el actual formato en 1980.

Un gol en especial combinó la cualidad ofensiva de este torneo y la velocidad en la ejecución, hasta el punto de batir récords. En la semifinal entre Brasil y Honduras, desde el momento en el que Neymar robó el balón al defensa Johnny Palacios hasta que batió al adelantado guardameta Luis López transcurrieron sólo 15 segundos. El gol ha pasado a la historia como el más veloz del Torneo Olímpico de Fútbol.

El dorsal número 10 de Brasil se convirtió en la gran estrella del certamen. Neymar llevó a su equipo hasta el triunfo, al igual que en la Copa FIFA Confederaciones 2013 y seguro que como le habría gustado que sucediera en la Copa Mundial de 2014. Al igual que esas dos competiciones, Río 2016 se recordará por la contribución decisiva de Neymar, el chico de oro de Brasil, bajo la presión asfixiante de toda una nación.

Naciones participantes
Alemania, Argelia, Argentina, Brasil, Colombia, Dinamarca, Fiyi, Honduras, Irak, Japón, México, Nigeria, Portugal, República de Corea, Sudáfrica, Suecia

Posiciones finales
1. Brasil (oro)
2. Alemania (plata)
3. Nigeria (bronce)
4. Honduras

Premio Fair Play: Dinamarca

Estadios
Arena Amazonia (Manaos), Arena Corinthians (Sao Paulo), Arena Fonte Nova (Salvador), Estadio Mineirao (Belo Horizonte), Estadio Nacional (Brasilia), Maracaná, Estadio Olímpico (ambos en Río de Janeiro)

Cantidad total de goles
104 (promedio por partido: 3,25)

Máximos goleadores
6: Nils Petersen (GER)
6: Serge Gnabry (GER)
4: Max Meyer (GER)

Cantidad total de espectadores: 1.009.162
Promedio de asistencia: 31.536