- Estoy convencido de que este grupo va a hacer historia y que éste es el comienzo de lo que viene. Por eso me motivé más a venir.

Anthony Lozano no dudó ni un segundo en jugar para Honduras el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Río 2016. Pese a que su club, el Tenerife, podría no haberlo cedido y que muchas veces en su país era blanco de las críticas, se ocupó de hacerle ver a los españoles que su equipo estaba para grandes cosas. Y tenía razón: en la calurosa tarde de Brasilia, noqueó a Argentina justamente con un gol del Choco y, como pasó con España en Londres 2012, avanzó a cuartos de final dejando en el camino a un doble campeón olímpico.

"Vinimos pensando en ganar una medalla", sigue Lozano su charla con FIFA.com tras el gol de penal y el empate 1-1 de la clasificación. "Es lo que nos mantiene ilusionados. Hoy dimos un paso adelante pero no podemos conformarnos con esto. Hemos estado unidos, en los dos partidos que nos ha tocado sufrir hemos sufrido pero ahí estamos, clasificados y creciendo con humildad".

Humildad pero convicción en las propias fuerzas han sido básicos en los golpes dados en Río y en Londres, donde perdieron 3-2 en un partidazo con Brasil en cuartos. Lozano es el único del plantel en repetir y ve puntos de contacto entre los dos equipos.

"Somos un grupo que se le ha creído. En los dos grupos que me ha tocado estar ésa fue la clave. Fuimos dos grupos que estábamos para grandes cosas. Tenemos mucho talento, jugadores con mucha capacidad".

El de este miércoles ante Argentina definitivamente fue uno, especialmente en el segundo tiempo. El equipo se mantuvo bien parado y se recuperó anímicamente de un penal fallado en el descuento del primer tiempo. Tras el penal errado por Argentina a los 55, desplegó toda esa exhuberancia ofensiva que tiene con Lozano, Alberth Elis y Romell Quioto.

"Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Yo conozco sus características, ellos saben las mías. Nos conocemos del Olimpia, jugamos mucho tiempo juntos ahí. Es parte del redimiento que nos está dando éxito. Y hay que reconocer que el equipo está jugando para nosotros y eso a nosotros nos favorece".

El fútbol de la calle
Olimpia es el club que le dio hace ocho años la oportunidad de ser el jugador más joven de Honduras en jugar en primera división: 15 años. Pero no fue su cuna. Como la de muchos, su cuna estuvo en la calle. Lo que hacía con apenas 8 años llamó la atención de su hermano mayor, Luis Ramos, jugador profesional. Lo llevó primero a su club, Marathon, luego jugó en Platense Junior y de ahí fue al Olimpia. Ya era Choco, como lo apodaron porque su piel parece chocolate.

Tuvo su experiencia europea en el Valencia y el Alcoyano de España con 19 años. "Esa primera experienca para mí fue fundamental, me marcó la vida positivamente", recuerda. Volvió a Honduras para ser multicampeón en su país y regresar en 2015 a Europa, donde tuvo una gran temmporada en el Tenerife. Pero su esencia sigue siendo la que relojeó su hermano.

"Tengo muchísimo de eso todavía. El fútbol que uno aprende en la calle te da ese plus para estos partidos en los que hay que sacar la picardía, ese punto callejero que uno necesita".

De silbado por tres partidos a héroe
También le dio la capacidad de sobreponerse a los resbalones. Hoy son todos elogios para Lozano. Tuvo momentos duros en la selección mayor, en la que debutó en 2011, y hasta en su propio club. Tras fallar un penal ante el Herediano por los cuartos de final de la Liga de Campeones de la CONCACAF 2015, su propia hinchada lo silbó por tres partidos.

"Sufrí. Cuando tu propia afición te rechaza o te trata mal, obviamente te duele pero nacimos para grandes cosas y no nos podemos quedar con las críticas. He tenido varias de esas experiencias negativas que me han hecho crecer como persona y como futbolista. Y hoy puedo decir que tengo el equilibrio mental que se necesita para saber encajar las críticas y los halagos".

También para tener nervios de acero y hacerse cargo de otro penal decisivo: el de la calurosa tarde de Brasilia, faltando 13 minutos, con un penal ya errado por Bryan Acosta y contra Argentina en unos Juegos Olímpicos: “Había nerviosismo pero tuve esa tranquilidad de saber que si hacía ese gol los íbamos a poner muy nerviosos a ellos. Por suerte es el que nos dio la clasificación”.

El sábado 13 de agosto, en Belo Horizonte, será el turno de República de Corea y la ambición es grande: “Hemos venido de a poco en este torneo y no tenemos que ponernos límites. Seguir con los pies en la tierra pero dando golpes de autoridad”.