Para el Juventus, cada temporada es completamente diferente a la anterior. Tras causar una excelente impresión el año pasado en su regreso a la elite italiana, la Juve languidece hoy en la posición 12ª del campeonato, a siete puntos del líder, el Inter de Milán. El Turín, por su parte, está al borde de la zona de descenso (17º) con cinco puntos y cuatro derrotas en su haber, tres de ellas en casa.

Para empeorar las cosas, ambos conjuntos están sufriendo el azote de las lesiones. Claudio Ranieri, el técnico del Juventus, no podrá contar con algunos de sus jugadores más decisivos, como Gianluigi Buffon, David Trezeguet, Mauro Camoranesi o Christian Poulsen. Un total de siete titulares habituales causarán baja para el choque del sábado. Las cosas no pintan mejor en el bando contrario. Gianni de Biasi, el entrenador del Turín, deberá arreglárselas sin Matteo Sereni, Eugenio Corini, Dominique Malonga y Francesco Pratali.

Además de la avalancha de lesiones, los dos equipos tienen otro punto en común, y es que ambos buscarán la victoria a toda costa. El Juventus, para confirmar la ligera mejoría que dejó entrever el martes en la Liga de Campeones de la UEFA contra el Real Madrid (2-1), y el Toro, para evitar deslizarse a la zona de descenso.

Rivalidad entre clases sociales
El Juventus posee una cierta ventaja sobre su vecino, dado que en los 179 partidos de todas las competiciones disputados entre ambos rivales, la Vecchia Signora suma 71 victorias, 54 empates y 55 derrotas en total (57 triunfos, 41 empates y solo 34 derrotas en la Serie A). Pero, más allá de las cifras, este derbi siempre ha desatado pasiones en la ciudad de Turín. Así, Mario Soldati, el famoso novelista y director de cine italiano, definía al Juventus como "el equipo de los caballeros, de los pioneros de la industria, de los Jesuitas, de los biempensantes y de los burgueses ricos", y al Toro como "el equipo de los obreros, de los emigrantes de provincias o de los países vecinos, de la pequeña burguesía y de los pobres".

Hay una anécdota, acaecida en 1907 con motivo del primer choque entre ambos conjuntos, que ilustra a la perfección la naturaleza de esta rivalidad. Alfredo Dick, ex presidente del Juventus y cabecilla de los disidentes que fundaron el Turín, se quedó encerrado en los vestuarios y tuvo que guiarse por el clamor del público para adivinar lo que estaba sucediendo sobre el terreno de juego.

Sonrisas y lágrimas del Turín
En la década de 1940, el Turín fue el amo y señor del fútbol italiano con cuatro títulos de liga consecutivos (de 1946 a 1949). Entre sus filas se contaban diez de los once titulares de la selección nacional. Pero, aquel gran equipo liderado por Valentino Mazzola quedó desolado tras el trágico accidente aéreo del 4 mayo de 1949. De regreso de Portugal, donde el Turín había disputado un partido amistoso, el avión en el que viajaban los jugadores se estrelló contra la colina de Superga. Al club le costó 27 años recuperar su prestigio de antaño, y tuvo que esperar hasta 1976 para conquistar su octavo, y hasta la fecha último, título de liga.

Los años 60 y 70 del siglo pasado fueron testigos de la profunda modificación que sufrió el panorama social, económico y deportivo de Italia. Especialmente importante fue la emigración masiva de obreros provenientes del sur del país que se instalaron en Turín para trabajar en las fábricas de la FIAT, propiedad de la familia Agnelli, que ha controlado al Juventus desde 1923. Entre los dos conjuntos de la ciudad se abrió una brecha infranqueable. Las tornas cambiaron y la Juve comenzó a acumular títulos (27 en total) y a imponerse en los terrenos de juego de toda Europa.

Desde entonces, las sucesivas generaciones de jugadores que han pasado por il Toro siempre han sentido una motivación especial por lograr la victoria en el derbi, que con frecuencia resulta un choque tremendamente igualado. Aunque existen excepciones, como el rotundo triunfo del Juventus por 5-0 el 3 de diciembre de 1995.

Pero este domingo, nadie espera un resultado tan abultado en un choque que se presenta muy reñido entre dos equipos que buscan la estabilidad.