En su vuelta al mundo de los derbis, FIFA.com proyecta sus focos al centro de Francia, donde la rivalidad entre el Olympique de Lyon y el Saint-Etienne presenta todos los ingredientes que hacen de los derbis partidos excepcionales y citas legendarias. No en vano, el "derbi del Ródano" es la encarnación misma de la rivalidad deportiva en una misma región y de los tópicos que la acompañan. Y es que un clásico es también una especie de caricatura. En el caso que nos ocupa, la del obrero contra el burgués, la pasión contra la lógica, el mito contra la realidad.

Los orígenes
Solamente 50 kilómetros separan Lyon de Saint-Etienne, pero esa corta distancia basta para hacer de estas dos ciudades de fuerte idiosincrasia dos mundos aparte. Es fácil quedarse en la definición simplificadora, pero se ajusta a la realidad: Lyon es una ciudad burguesa y Saint-Etienne una población obrera. En un radio tan reducido, por tanto, el antagonismo es inevitable en el plano social, histórico, cultural y, por supuesto, deportivo, al ser todos esos aspectos indisociables. Así, en la década de 1970, los éxitos nacionales y continentales del Saint-Etienne eran un medio para una ciudad en crisis de tomarse una revancha ante su vecina, considerada burguesa y cultural, pero falta de resultados deportivos.

Sobre el terreno de juego, el primer enfrentamiento liguero data de 1951. Entonces, el conjunto lionés doblegó a los Verdes, pero la tendencia iba a cambiar muy pronto. Y es que, si los estefaneses presentan un balance favorable en los duelos particulares, se lo deben sobre todo a su época dorada, y en especial a la década de los 70, donde la bandera verde ondeaba sobre el fútbol francés mientras el Olympique de Lyon luchaba por acercarse a los puestos de honor.

Sin embargo, tras un último título de liga en 1981, el verde estefanés empezó a palidecer. El declive del Saint-Etienne se corresponde con la progresión imparable del Lyon, iniciada por la llegada a la presidencia de Jean-Michel Aulas, que iba a construir pieza a pieza la máquina de ganar que impera hoy en el fútbol galo.

Algunas cifras
En el capítulo de las estadísticas, el Saint-Etienne sigue llevando la voz cantante con 38 victorias y 29 empates (frente a las 29 victorias lionesas) en 96 partidos (89 en liga y 5 en la Copa de Francia). Pero no contento con haberse convertido en el amo y señor de la Ligue 1, el Olympique de Lyon ha pasado a ser asimismo el rey de los últimos derbis. No en vano, desde que el 6 de abril de 1994 cayeran por 3-0 en su visita al estadio Geoffroy Guichard, los Gones se mantienen invictos, con 18 encuentros sin conocer la derrota.

Si bien el máximo goleador de estos duelos es un jugador del Saint-Etienne, Hervé Revelli (11), los más experimentados son dos hombres del Lyon, Serge Chiesa e Yves Chauveau, con 28 y 23 clásicos disputados, respectivamente. El Saint-Etienne puede presumir de haberse impuesto en el choque más prolífico (4-5, el 22 de septiembre de 1963 en Lyon), mientras que el cuadro lionés cuenta en sus filas con los tres únicos jugadores que se han apuntado tres dianas en un derbi: Fritz Woehl (1951), Angel Rambert (1963) y Fleury Di Nallo (1971).

Anécdotas y frases míticas
Como cada clásico, el del Ródano posee sus leyendas, sus héroes y sus chascarrillos. Así, en 1967, unos días después de la derrota sufrida en un partido de la Copa de Francia contra sus vecinos, el entrenador del Saint-Etienne, Jean Snella, consideró que el Lyon se había "jugado la zanahoria" [expresión francesa que significa jugar mezquinamente y asumiendo los mínimos riesgos, y que tiene su origen histórico en la consideración de la zanahoria como un alimento para gente pobre], conformándose con esperar atrás tras haber abierto tempranamente el marcador. Al volver a verse las caras en la liga, los aficionados lioneses le tomaron la palabra... ¡y lanzaron zanahorias al terreno de juego! El delantero Georges Bereta recibió el impacto de una en la cabeza, la recogió y se la comió, lo que abrió el apetito de los Verdes, que se zamparon a los lioneses (1-2). Unas décadas más tarde, el ex goleador Bernard Lacombe (actualmente, un importante directivo del Olympique del Lyon) iba a felicitar a su manera al Saint-Etienne por su regreso a primera división: "Está bien reencontrarse con los Verdes esta temporada; ¡eso nos supondrá seis puntos y una buena taquilla asegurada!".

Karim Benzema, digno sucesor de Lacombe en la punta de ataque del Lyon, ya ha dejado su sello en la historia del derbi. Con sólo 21 años, el internacional francés ya ha visto puerta tres veces ante el Saint-Etienne, incluido el gol de la victoria el pasado agosto en "la Caldera" del Geoffroy Guichard, pero también el que privó a los Verdes de una esperadísima victoria la temporada pasada, gracias a una maravilla de libre directo en el último minuto.

Actualmente
El Saint-Etienne - Olympique de Lyon es el choque entre el equipo de la década de 1970 y el de la década de 2000. Bien es cierto que el equipo estefanés está considerado un club mítico gracias a su glorioso pasado, pero la mayoría de sus seguidores no han vivido aquella época dorada y les encantaría conjugar los buenos resultados en presente, más que en pasado. En el bando lionés, sucede al revés: su vitrina lleva diez años llenándose de trofeos, pero el favor del público en el ámbito nacional sigue siendo inferior al de sus vecinos del Saint-Etienne.

En cualquier caso, el día del partido nada de eso importa: ni el pasado, ni la clasificación, ni las estadísticas. Además de la supremacía local, el Lyon necesita los tres puntos para mantener a distancia a unos aspirantes al título que nunca habían metido tanta presión en las últimas temporadas. Mientras tanto, el Saint-Etienne, 17º, espera poner fin a la nefasta racha frente a su rival para alejarse de la zona de descenso. Para añadir un poco más de tensión y de cosas en juego a una cita que nunca carece de esos ingredientes, el entrenador del Saint-Etienne es un tal Alain Perrin, que conquistó el doblete copa-liga la temporada pasada con... el Olympique de Lyon.