La carrera de un futbolista de élite suele ser corta pero intensa. Entrenos, partidos, viajes o torneos copan su día a día, por lo que muchos no se plantean dedicarse a otra cosa hasta que se retiran. Sin embargo, hay quienes no están dispuestos a esperar tanto y deciden compatibilizar el fútbol con otras actividades en el mundo de los negocios, con sueños de juventud (generalmente muy alejados del mundo del balón) o con las profesiones más diversas. FIFA.com te propone echar un vistazo a las “otras” ocupaciones de las estrellas del fútbol.

A Fabian Boll, centrocampista del St. Pauli alemán, no se le pasó en ningún momento por la cabeza que ser futbolista profesional fuese incompatible con seguir la tradición familiar. Y por eso mismo compatibiliza su trabajo en los terrenos de juego con sus labores en la comisaría nº17 de la ciudad de Hamburgo, el mismo número del dorsal que luce en su camiseta. Boll es policía, como su mujer, y como lo fueron antes su padre y su abuelo. Trabaja media jornada y los fines de semana libra para poder disputar los partidos con su equipo, que esta temporada ha jugado la Bundesliga, aunque terminó descendiendo. El fútbol femenino cuenta también con otra agente de la autoridad de excepción: Sandra Smisek, doble campeona del Mundo con Alemania y delantera del 1.FFC Frankfurt, que dejó la selección en 2008 para poder dedicarle más tiempo a las labores policiales.

A veces el pluriempleo no obedece a razones sentimentales y sí a motivos más prosaicos, como el que llevó a Roar Strand, ídolo del Rosenborg noruego, a compatibilizar sus primeros años como futbolista en el club de Tronheim con el oficio de deshollinador: el técnico Nils Arne Eggen quería evitar que al jugador se le subiera el éxito a la cabeza, y a juzgar por las 16 ligas conquistadas por el centrocampista, la fórmula dio resultado.

Exitosos hombres de negocios
También hay futbolistas que tienen la misma habilidad sobre el césped que en el mundo de los negocios, como sucede con el ex-zaguero chileno Javier Margas, internacional con ‘la Roja’, con la que jugó la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, y ganador de la Cioa Libertadores en 1991 con Colo-Colo. Ya desde sus inicios compatibilizó el deporte con la dirección de una fábrica productora de hormigón. Por las mañanas entrenaba y por las tardes acudía a la empresa. Pero no satisfecho por completo, también montó un negocio de moteles que lleva conjuntamente con su padre. Actualmente, convertido en todo un empresario de éxito, no echa en falta el fútbol.

En ocasiones, la movilidad característica de la profesión de futbolista no facilita una buena marcha de los negocios. Es lo que le sucedió al brasileño Cafú, que terminó cerrando su empresa de grúas para automóviles en Sao Paulo por las dificultades que entrañaba dirigir la empresa desde Europa, donde jugaba.

Cuando un jugador decide invertir parte de sus ganancias en un negocio, la hostelería suele ser la opción más común, pero también en estos casos podemos encontrar ejemplos curiosos como el de Steven Gerrard. El ídolo de ‘The Kop’ no dudó en contribuir económicamente para reflotar el que siempre había sido su restaurante preferido. ¿Un típico pub inglés? Ni mucho menos, una brasserie al más puro estilo francés situada en Southport, a pocos kilómetros de Liverpool. También Mohamed Zidan, campeón de África con Egipto en 2008 y 2010 y delantero del Borussia Dortmund, vigente campeón de la Bundesliga, tiene un moderno local en El Cairo en el que puedes tomar un café mientras juegas con los amigos a la Playstation.

Cumpliendo viejos sueños
Pero sin duda el premio al negocio curioso se lo lleva el italiano Gennaro Gattuso. El jugador del Milan cumplió el año pasado su otro sueño al margen del de ser estrella de fútbol: ser pescador. De familia humilde y vinculada a la pesca, el campeón mundial en 2006 consiguió aproximarse lo más posible a su ilusión de la infancia sin abandonar la ciudad lombarda inaugurando una lujosa pescadería de su propiedad: “Gattuso & Bianchi”.

Otra estrella del fútbol que ha querido volver a los orígenes es el centrocampista del Barcelona Andrés Iniesta. El autor del gol que hizo a España campeona del mundo en Sudáfrica lleva varios años cultivando sus propios viñedos, situados en una zona de tradición vinícola muy próxima a su localidad natal, el pequeño pueblo manchego de Fuentealbilla. De momento, esta primavera ha empezado a comercializar sus primeras botellas de vino blanco y una serie especial que lleva el nombre de su hija, “Valeria”.

A Claudio Pizarro y Robert Pires, el éxito en el mundo del fútbol les ha permitido dedicarse a su otra gran pasión: la cría de caballos; del mismo modo que el ‘Kun’ Sergio Agüero ha invertido en el mundo de la velocidad fundando el equipo “Agüero Competición” con el que quiere dar la oportunidad de iniciarse en el automovilismo a corredores sin apoyos económicos.

Y no podemos terminar este repaso a las “otras” profesiones y pasiones de las figuras del fútbol sin referirnos a los casos de tres jugadores de la Premier inglesa con serias inquietudes artísticas. Se trata de los jugadores del Arsenal Theo Walcott, Andréi Arshavin y el central del United Rio Ferdinand. El rápido delantero de los ‘Gunners’ se ha destapado como un exitoso novelista juvenil y lleva publicadas cuatro novelas sobre las aventuras de TJ, alter ego del jugador (que tenía ese mismo apodo de pequeño) y su grupo de amigos, integrantes todos del equipo de fútbol de la escuela Parkview. Pero si interesante es la vocación literaria de Walcott no lo es menos la de su compañero de equipo, el ruso Arshavin, que posee una línea de ropa femenina que se comercializa con éxito en Rusia y de la que él mismo ha diseñado algunas piezas.

Rio Ferdinand, por su parte, es todo un gurú de tendencias en el Reino Unido, desde donde dirige y edita la publicación on-line de moda y tendencias, “5# Magazine” (en referencia a su dorsal) y lleva los proyectos de su discográfica “White Clark music”.

Policías, diseñadores, bodegueros… queda claro que hasta las grandes estrellas del fútbol tienen sueños por cumplir e inquietudes que van más allá del mundo del balón.