Suele decirse que los triunfos más hermosos son aquellos que menos se aguardan. En el fútbol, la conquista de un título por parte de un recién ascendido supone una gesta extraordinaria, y más aún cuando se trata de un equipo que compite en la elite por primera vez en su historia.

El palmarés de las diferentes ligas nacionales está repleto de historias de recién llegados que acarician de repente la gloria. FIFA.com repasa algunas de las más conmovedoras.

Sorpresas y récords
El primer título del Girondins de Burdeos, en la temporada 1949/1950, pareció surgir de la nada para un club que acababa de incorporarse a la máxima categoría, y que estaba seis puntos por detrás del Lille cuando se alcanzó el ecuador del torneo.

El extremo internacional holandés Lambertus de Harder, fichado en la pretemporada, acabó propulsando a los bordeleses hacia el título, con una ventaja de seis puntos sobre su rival, a quien todos daban como favorito.

Catorce años después de aquel sorprendente éxito del Girondins, lo emuló el Saint-Étienne, campeón de la segunda división en 1963, y que al año siguiente alzó una segunda liga, lo que marcaría el inicio de una larga serie, con diez en total.

Entre los futbolistas que participaron en aquel triunfo se hallaba Aimé Jacquet, futuro seleccionador de Francia y campeón de la Copa Mundial de la FIFA™ 34 años más tarde.

El título logrado por el Mónaco en 1978 no fue el primero de su historia, pero se produjo justo después del regreso del club del principado a la división de honor, a las órdenes de Lucien Leduc. Ese tercer trofeo supuso para el joven guardameta Jean-Luc Ettori la ocasión de darse a conocer y de consolidarse bajo los tres palos en el cuadro monegasco. Conservaría su puesto durante 604 encuentros de primera, un récord todavía en vigor hoy en día.

Los futbolistas monegascos fueron los primeros sorprendidos por aquel desenlace, como reconoció el delantero Christian Dalger: “No pensábamos en la liga. Creíamos que íbamos a terminar en la zona media de la tabla”.

Ese mismo año, al otro lado del canal de la Mancha, el novato Nottingham Forest acaparó titulares al terminar por delante del Liverpool, campeón de la edición anterior.

No contento con ceñirse por primera vez en su historia los laureles, el equipo se adjudicó en la temporada siguiente la Copa de Europa de Clubes Campeones.

La magia de Rosario
Al hablar del fútbol argentino, lo primero que nos viene a la cabeza es la pasión de sus hinchas. Pero ese término se queda corto a la hora de describir la devoción que sienten por su club los incondicionales de Rosario Central, al que consideran el mejor en todos los apartados.

El escritor Roberto Fontanarrosa, uno de los más fervientes seguidores del equipo, explicó así en uno de sus libros el vínculo que une a esta histórica institución con sus seguidores: “Los seguidores de Rosario Central piensan que somos los primeros en todo, al menos fuera de Buenos Aires. Central fue el primer equipo del interior en ser campeón, en clasificar a la Copa Libertadores y en conquistar un título internacional”.

En 1986/87, el club ganó el título nacional cuando acababa de ascender a la primera división, al superar por un solo punto a su vecino y adversario, Newell's Old Boys. Esa gesta contribuyó en gran medida a encender las llamas de la rivalidad histórica que enfrenta a ambos equipos.

El entrenador de entonces, Ángel Tulio Zof, no daba crédito: “Estoy muy emocionado. Lo que estamos viviendo es indescriptible. La emoción, la gente, los jugadores... Hemos alcanzado nuestro objetivo. La suerte nos ha acompañado, y eso favorece al fútbol. Me quito el sombrero ante mis muchachos, que han sabido estar a la altura para ser campeones”.

Actualmente, Rosario Central juega de nuevo en la categoría de plata, aunque no cabe duda de que su reciente desempeño despertará el fervor de su público, entusiasmado ante la idea de repetir la historia 25 años más tarde.

Hazañas recientes
Y aunque en los últimos tiempos los pesos pesados no hayan aflojado su dominio sobre las ligas, hay algunas excepciones. El Kaiserslautern alemán, descendido a la segunda división en 1996/97, es una de ellas.

El técnico Otto Rehhagel, que acaba de regresar a la Bundesliga con el Hertha de Berlín, devolvió a los Diablos Rojos a la elite al año siguiente, antes de causar sensación al conseguir la cuarta corona de la historia del club.

El Kaiserslautern contaba con varias estrellas en su plantel, como Andreas Brehme, campeón de la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990, Michael Ballack y Ciriaco Sforza, sin olvidar a Olaf Marschall, segundo máximo artillero de la Bundesliga aquel año.

En Asia, el Olympic de Beirut realizó toda una hazaña al principio de este siglo, al ganar la liga y la copa del Líbano tan solo un año después de subir a la primera división. Gracias a su política de fichajes, el equipo había confeccionado una especie de “once estelar” nacional.

En Qatar, el Lekhwiya sorprendió a propios y extraños al arrebatar el título al Al Gharrafa, que lo monopolizaba desde hacía varias temporadas. El club entrenado por el argelino Djamel Belmadi protagonizó ese histórico logro unos meses después de su ascenso.

El ex jugador del Marsella confesó a FIFA.com tras la victoria: “Todos se preguntan cómo un club tan joven y recién ascendido ha podido conseguir esto. Los jugadores me tomaron por un loco cuando les dije que nuestra meta era el título. Me siento muy feliz”.

En el otro extremo del continente asiático, el Kashiwa Reysol es el primer equipo japonés en proclamarse, de manera consecutiva, campeón de la segunda y la primera división. Tras imponer su dominio sobre la J.League, participó en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2011, torneo en el que obtuvo la cuarta posición, tras caer en los penales contra el Al Sadd qatarí.