Arrigo Sacchi no ha perdido ni un ápice de su discurso directo, sin rodeos. A sus 66 años, el “profeta de Fusignano”, la localidad donde nació, sigue estando considerado como uno de los mejores entrenadores italianos de todos los tiempos.

Una pequeña adivinanza bastará para ilustrar la influencia que ha tenido sobre la evolución del fútbol en Italia. ¿Qué tienen en común Carlo Ancelotti, Frank Rijkaard, Marco van Basten, Roberto Donadoni, Ruud Gullit, Mauro Tassotti y muchos otros? Todos son ex jugadores de Sacchi, luego convertidos en entrenadores de éxito.

El bueno de Sacchi, ahora coordinador de las selecciones italianas de categorías menores (“Somos los entrenadores de los entrenadores”, como le gusta precisar), nunca desaprovecha una ocasión para ofrecer su opinión sobre los jugadores, los entrenadores y, en general, todo lo que afecta al balompié. “Por otra parte, el fútbol es y siempre será lo único de lo que puedo hablar”, resaltó, en una frase que nos viene como anillo al dedo. FIFA.com ha decidido recordar sus mejores declaraciones.

“Dejé de jugar al fútbol con 19 años porque enseguida comprendí que nunca sería un campeón”.
Una justificación de la prematura interrupción de su carrera de jugador, y una temprana ambición: campeón o nada.

“Nunca entendí que, para poder ser jinete, se necesitase ser primero un caballo”.
Y una prueba de que un entrenador puede tener éxito aun sin haber sido jugador.

“Un país donde los clubes presentan esa retahíla de entrenadores hace que no sean equipos, sino torres de Babel en las que actúan muchas manos distintas con, a veces, resultados diametralmente opuestos”.
Sobre las destituciones demasiado rápidas de los entrenadores en la Serie A

“Hoy en día se valoran los resultados antes que la capacidad de trabajo. Pero no se puede construir un rascacielos en un día y, en su lugar, los presidentes se conforman con una chabola”.
Una de las batallas de Sacchi: que se dé más tiempo a los entrenadores

“Cuando llegué al Milan, Berlusconi me dijo: ‘Te doy tres años’, y yo contesté: ‘Me parece demasiado’. Porque, en realidad, la gente nunca te da mucho tiempo para triunfar en este mundillo”.
Al final, sólo necesitó un año para ganar la liga italiana, y dos para levantar la Copa de Europa

“Dios le ha dado muchos dones y él no los aprovecha. Conmigo, puedo garantizar que se entrenaría. Aunque sea el mejor, un jugador que no trabaja no me interesa. Yo quiero jugadores que se entrenen con pasión, disciplina y motivación”.
Sobre Ronaldinho, en su paso por el Milan

“Creo que Mario Balotelli debe madurar y espero que lo haga rápidamente. Dios le ha dado muchas cualidades futbolísticas, pero las está desperdiciando con su comportamiento”.
Otro jugador y el mismo discurso, unos años después

“El Barcelona se equivocó fichando a Ibrahimovic. Es un jugador fantástico, pero juega de forma solitaria. En su momento le dije a Pep Guardiola que había fichado al mejor jugador individual del mundo”.
El talento colectivo, por encima del talento individual

“La Juventus ha hecho un gran negocio al fichar a Pirlo, y encima gratis. Pirlo es el primero de la clase”.
Homenaje al jugador colectivo por excelencia

“Un grupo solamente se forma si todo el mundo habla el mismo idioma y todos están capacitados para el juego colectivo. No se consigue nada en solitario o, si acaso, sólo resultados efímeros. Con frecuencia me refiero a lo que decía Miguel Ángel: ‘el espíritu guía la mano’”.
Toda una filosofía

“Mi Milan fue extraordinario porque, además de dar cabida a grandes profesionales, había una voluntad de estar juntos y divertirse”.
Sobre su paso por el AC Milan, cuando las estrellas jugaban pensando en sus compañeros

“Este Barça no es un equipo, es una cultura. Todo en él; el juego, la armonía y los jóvenes talentos están al servicio de una misma idea”.
Sobre el FC Barcelona de Pep Guardiola, a veces comparado con el Milan de Sacchi

“El verdadero dopaje del Barcelona es su cultura del juego. En el Milan también decían eso y era lo mismo, que estábamos más coordinados. No corríamos más que los demás; simplemente corríamos mejor”.
Otra similitud: las mismas críticas, y la misma respuesta

“Solamente en Italia se puede permitir decir cosas semejantes. Es impensable obtener un mejor resultado que tu rival jugando peor que él”.
Sobre la cultura que prima el resultado sobre el buen fútbol

“El fútbol italiano es un fútbol con miedo. Se ataca con dos y se defiende con diez; los jóvenes se quedan en el banquillo y la gente ya no viene al estadio”.
Una visión amarga del fútbol italiano de la primera década del siglo XXI

“Anoche vi jugar al Milan y pensé que algunos jugadores tenían mi edad”.
Tras un partido del Milan en la temporada 2011/12

“El otro día estaba viendo a los chavales sub-15, y los defensas no hacían otra cosa que marcar a su delantero. Ya son especialistas en eso, no disfrutan del juego. Pero eso es sufrimiento, no alegría, y el fútbol no consiste en eso. Si alguien hace lo mismo todo el rato, será muy bueno en eso. ¿Pero el fútbol se reduce a una sola cosa?”.
Sacchi, actualmente responsable de las categorías menores, quiere cambiar las mentalidades

“A Florentino Pérez le gustaban los jugadores de calidad. Un día le dije: ‘déme su alineación’. ¡Puso a Beckham de lateral derecho y a Zidane de central, porque tenía un montón de delanteros y mediapuntas! Florentino es un grande y sus etapas pasarán a la historia”.
Sobre su paso por el Real Madrid como director deportivo del club

“Un maestro que marca un estilo. Hay que aspirar a la calidad, no a lo superficial ni a lo fácil. Yo no voy a una panadería por la panadera, sino por el pan… La exigencia absoluta, el rigor; eso es un maestro”.
Su definición de entrenador