Durante 18 temporadas, la impresionante envergadura corporal, futbolística y humana de Patrick Vieira admiró a los aficionados al deporte rey de todo el planeta. A su paso por el AS Cannes, el AC Milan, el Arsenal, el Juventus, el Inter de Milán y el Manchester City, el exinternacional francés desplegó una portentosa actividad que le valió una reputación fuera de serie.

"Simplemente he tratado de dar lo mejor de mí mismo en este magnífico deporte", se autodefine modestamente Vieira ante el micrófono de FIFA.com. Mediocampista defensivo de gran talento por su eficacia en la recuperación de la pelota y su precisión en la creación del juego, Patrick también sobresalió por sus dotes de liderazgo, que le valieron el brazalete de capitán en casi todos los clubes en los que jugó, y también en la selección de Francia.

Vieira colgó las botas en 2011, dejando tras de sí una profusa estela de éxitos. Lejos de dormirse en esos laureles, ahora dirige su atención hacia otro reto: brillar como entrenador. "Es mi nuevo desafío", anuncia, orgulloso de haber emprendido su nueva etapa al mando del equipo sub-21 del Manchester City. "Me estoy reencontrando con el mundillo de los centros de formación, del que salí hace casi 20 años. En cierto modo, es una suerte de regreso a los orígenes", explica.

Sentado sobre hombros de gigantes
"Se trata de una decisión muy madurada", prosigue el campeón del mundo en 1998. "La idea de hacerme entrenador ya me rondaba la cabeza cuando todavía jugaba al fútbol, pero me ha hecho falta un poco de tiempo para dar definitivamente este nuevo salto en mi camino".

Justo después de su retirada como futbolista profesional, Vieira acometió su reconversión en el seno del Manchester City, donde primero se familiarizó con los bastidores de los distintos departamentos. "Durante dos años, pasé por todas las secciones: la administración, la formación, la directiva... He aprendido mucho, porque he descubierto los entresijos de la vida cotidiana de un club", nos cuenta Vieira.

Durante esa fase de aprendizaje, primero se hizo embajador, y luego responsable del desarrollo de los Citizens en Inglaterra y en el extranjero. En paralelo, y mientras iniciaba sus cursos de entrenador, le propusieron en mayo asumir la responsabilidad del equipo de reservas del club tras la dimisión del técnico italiano Attilio Lombardo. "Es una oportunidad estupenda para arrancar mi carrera en los banquillos", se felicita Vieira, que aún debe aprobar algunos exámenes para obtener su diploma de técnico profesional.

Por más títulos que haya acumulado a lo largo de su trayectoria como jugador, Vieira sabe muy bien que los éxitos pasados no son garantías de éxitos futuros: "Una bonita carrera como futbolista no necesariamente implica que vaya a triunfar como entrenador", puntualiza el antiguo volante de los Bleus, consciente de la dificultad de la tarea que le aguarda. "La función de entrenador es muy compleja y aún tengo mucho que aprender, pero voy avanzando paso a paso, con tranquilidad".

Es verdad que todavía no ha hecho más que enfundarse el uniforme de entrenador, pero este oriundo de Dakar ha tenido ocasión de codearse con algunos de los técnicos más célebres a lo largo de su extenso recorrido futbolístico, desde Arsène Wenger a Roberto Mancini, pasando por Aimé Jacquet y  Fabio Capello. "He tenido la oportunidad de trabajar a las órdenes de figuras de referencia en este oficio, y me inspiro en los métodos de todos ellos", revela.

Espectador atento
Que Patrick Vieira dijera adiós al fútbol profesional en 2011 no significa que se haya desentendido lo más mínimo de lo que sucede sobre los terrenos de juego. A través de la televisión, sigue con especial interés las actuaciones del Manchester City, su actual casa. "La temporada pasada fue bastante frustrante", admite. "Terminamos lejos del Manchester United y perdimos la Copa de Inglaterra en el último minuto. No fue un buen año en lo que respecta a los resultados". Pero a pesar de esa campaña truncada, nuestro interlocutor prevé que los Citizens van a cuajar un sólido ejercicio 2013/14. "El equipo ha hecho buenos fichajes y yo confío en Manuel Pellegrini. El City tiene el potencial suficiente para llegar lejos en todas las competiciones".

Sus pronósticos son igual de optimistas cuando enfilamos la conversación hacia otro equipo que él ha integrado, la selección francesa. Capitán habitual de los Bleus, con cuya camiseta conquistó la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998™ y la Eurocopa de la UEFA 2000, Vieira continúa siendo un ferviente seguidor del combinado nacional que ahora entrena su antiguo conmilitón galo, Didier Deschamps. "Estoy convencido de que Francia se clasificará para el próximo Mundial", proclama resuelto. "Didier es el hombre que la situación estaba pidiendo. Es un tipo concienzudo, tan benevolente como riguroso, lo cual es justo lo que hace falta para recuperar la cohesión en este joven equipo de Francia tan criticado hasta hace poco".  

He ahí otro ejemplo del que acaso pueda servirse para promover su propio ascenso en el complicado arte de la estrategia futbolística.