Sólo una imagen alcanza para observar lo que hay principalmente en la vida de Juan Martín del Potro más allá de sus afectos: en su bolso de entrenamiento, además de raquetas, toallas, encordados y grips, hay un llavero con el escudo de Boca Juniors, el gran amor del argentino si se habla de fútbol.

El actual número siete del mundo, uno de los grandes talentos del tenis mundial, recibió a FIFA.com en su lugar de entrenamiento para hablar de su gran pasión más allá del tenis, la que lo lleva a hacer lo que sea por ver los partidos de su club y evangelizar al resto con su fiebre xeneize.

¿Cómo sigue a Boca cuando está compitiendo en el circuito?
Hago lo que sea. A través de internet, por teléfono con amigos o busco algún bar, depende del torneo donde esté. Me he levantado a cualquier hora para ver a Boca. Una vez fui a jugar el Orange Bowl con 16 años. Era uno de los candidatos a ganar y Boca jugaba justo la Intercontinental contra el Milan. En Miami era a las cuatro de la mañana y no me dejaban levantarme a verlo. Yo despacito me puse la tele, miré todo el partido. Fue por penales y duró mucho. Una hora después jugaba y perdí 6-2, 6-2. Me querían matar todos pero yo estaba encantado. Boca había ganado la Intercontinental y el mío era un torneo más.

Y ahora que es profesional, ¿sigue haciendo lo mismo?
(Se ríe) Ahora maduré un poco en ese sentido. Si tengo un partido muy importante no me levanto a las cuatro de la mañana aunque el año pasado en Wimbledon Boca jugó la final de la Libertadores a las dos o tres de la mañana de Londres... Franco (NdeR: Davín, el entrenador) me miraba con cara de "ni se te ocurra levantarte a ver el partido". Y sí, lo hice igual, pero al día siguiente gané.

¿Cómo es esa costumbre que tiene de ir regalando camisetas de Boca a algunos jugadores del circuito?
Le regalé a Federer, que es hincha. Nadal es de Estudiantes de La Plata, me ganó de mano Juan Mónaco. Después a Tsonga. Él es fanático, lo fue a ver en Estados Unidos. Era ya hincha de antes pero después yo lo incentivaba. Marin Cilic también. Un croata que sea hincha de Boca es medio raro. Hay muchos tenistas que son futboleros.

¿Cómo fue la aproximación a Federer?
Salió natural. A él le gusta mucho, sabe mucho de todos los equipos y hablábamos de Boca. En unas semifinales de Roland Garros, solos en el vestuario, ya no quedaba nadie y nos pusimos a hablar. Salió el tema Boca. Yo tenía la camiseta preparada así que fue "tomá Roger"... Después, cuando vino a Buenos Aires, estar en la Bombonera le resutló impresionante, quedó loco con eso.

¿Se hacen bromas entre ustedes?
Hay un respeto. Los españoles son muy fanáticos también. Son del Barça o del Madrid y yo con ellos me hago el canchero (el sobrado) porque les digo que con ellos puedo competir por las Intercontinentales. Pero siempre buena onda. Lo sorprendente es que muchos saben y de todo. Cómo va la tabla en Argentina, todo. Rafa sabe mucho y es recontra madridista. Djokovic es muy del Milan y también sabe mucho de fútbol.

Supongamos que Djokovic es el Barcelona y Nadal es el Madrid. ¿Qué club es Del Potro?
Yo soy Boca. En mis partidos hay veces que tengo que ganar a lo Boca porque no me siento bien o no estoy fino y vos decís "este rival sabe quién está enfrente y hay que ganar como sea". Durante un partido de tenis, que es tan largo, muchas veces pensás cualquier cosa. Y yo muchas veces pienso en la actitud, en lo que es Boca mundialmente, en que muchas veces ha ganado partidos que vos decís "esto no lo gana" y lo gana a lo Boca. También en los torneos veo argentinos con camisetas o banderas de Boca y eso me motiva.

¿Qué partido recuerda que las cosas hayan pasado así?
Miami 2009, semifinales contra Rafa Nadal, un partidazo. El estadio parecía La Bombonera realmente. Lleno de gente y cantos de cancha. Estaba 3-0 abajo en el tercer set y terminé ganando. Eso para mí era bien de La Bombonera... Era como que el partido te sacaba del tenis y era un tema más eufórico. Este año en Indian Wells contra Murray y Djokovic también.

¿Está muy futbolizado el tenis en Argentina?
Sí, pero de una manera buena. La gente se ha hecho muy pasional con el tenis y yo, después de que gané el US Open en 2009 sentí como que hubo un boom y la gente se ha fanatizado mucho más. Cuando juego siempre hay una euforia que otros jugadores por ahí no la tienen. Me lo ha dicho Djokovic, Federer... Me cargan. "Siempre contra vos el canto de Delpo, Delpo, Delpo". Eso lo hace divertido y yo me siento local contra todos sacando a Federer o a Nadal, que son los más grandes de la historia del tenis.

¿Quién es para usted el mejor futbolista del mundo?
Messi. Tiene una ventaja sobre el resto. Muchos dicen que Cristiano está en el segundo escalón pero a mí la verdad que me sorprenden Iniesta, Xavi, Rooney... jugadores que realmente son cracks. No digo que Cristiano sea menos que ellos pero sí que están esos también. En el Bayern Múnich también hay muchos jugadores que son cracks y ganan la Champions o la Liga con muchos puntos de ventaja. Pero hoy en día Lio está por encima de ese grupo.

¿Qué tipo de relación tiene con él?
Hablamos de vez en cuando o nos mandamos mensajes. A él le gusta el tenis y sé que ve mis partidos. Lo saludé cuando fue papá. A mí me encantaría poder compartir más veces con él pero el tiempo nuestro no nos une. Yo le tengo una gran admiración. Maradona también vino a verme a Dubai. Fue realmente impresionante, me emociona. Son experiencias que me dio el tenis que son únicas, que te quedan para toda la vida.

Más que como una estrella del tenis habla como si fueses un chico pequeño viviendo ilusionado todo lo que mueve el fútbol.
Sí, sí. Me ha pasado con Martín Palermo, que era mi ídolo. Vino a verme entrenar un día y yo, cuando lo vi y me di cuenta que era él, me quedé helado. Paramos todo obviamente, no me importaba más nada. Yo no lo podía creer.

Jugó en la despedida de Palermo. ¿Qué recuerda de ese día?
Yo lo viví más como hincha y como un frustrado jugador de fútbol que como un amigo de Palermo. Para mí era el sueño jugar en La Bombonera, cancha llena y tener unos minutos. Fue lo más lindo que pude hacer con el fútbol. Me temblaba todo. para mí era un partido en serio por más que fuese la despedida de un amigo. Era el momento soñado. Fue impresionante. Estaba enloquecido además porque las que toqué las toqué bien, la gente me aplaudía (se ríe, feliz como un niño) y pude demostrar lo que yo siempre decía, que jugaba al fútbol y que jugaba bien.

¿Cómo piensa vivir la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™?
Si tengo la chance, voy a ir. En 2010 estuve cerca de ir a Sudáfrica porque estaba sin jugar por la lesión en la mano. Brasil está más cerca y me encantaría ir. Veo muy bien a Argentina y yo creo que Messi sabe que es una oportunidad única, pero no depende de él solo y no hay que cargarlo de demasiada presión. Pero si sigue mejorando como viene, Argentina es de los más candidatos con Brasil por ser local y con España por la regularidad que viene teniendo.

Final Argentina-Brasil en el Maracaná. ¿Qué le dice?
Ahí vamos todos. El tema es si nos dejan volver, jaja.

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