“Es más grande que el Papa. Este será el Mundial de Ronaldo igual que el de 1970 fue el de Pelé o el de 1986 el de Maradona. Solo Dios todopoderoso puede parar a Brasil”.

El nigeriano Taribo West fue el autor de estas declaraciones. Aunque de mala gana, muchos de los demás jugadores que se disponían a disputar la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998™ le dieron la razón. Puede que Ronaldo solo tuviese entonces 21 años, pero el ariete brasileño ya había sido nombrado en dos ocasiones Jugador Mundial de la FIFA, un galardón que ostentaba en aquel momento, y sumaba un total de 204 goles en 237 partidos.

La selección brasileña contaba con grandes estrellas además del Fenómeno, que era la más rutilante de todas ellas. En defensa, Taffarel, Aldair y Dunga estaban considerados como tres de los mejores jugadores de la historia de Brasil en sus respectivos puestos. En ataque, Mario Zagallo contaba con Cafú y Roberto Carlos, dos carrileros incisivos y con mucho recorrido; Rivaldo, uno de los mejores mediapuntas del momento; y Denilson, el jugador más caro de la historia hasta entonces.

En un momento en el que varias de las potencias históricas del fútbol mundial se encontraban en horas bajas –República Checa, México, Noruega, Yugoslavia, Chile y Colombia estaban entre los diez mejores de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola cuando se disputó la 16ª Copa Mundial de la FIFA– muchos pensaban que el único equipo capacitado para parar a los indiscutibles favoritos era Francia. Los amantes del fútbol ansiaban una final entre la entonces vigente campeona del mundo y la selección anfitriona y vieron su deseo cumplido. Este viernes se cumplen quince años de aquel histórico duelo.

En un Stade de France enfervorizado, la selección gala, que disputaba la primera final mundialista de su historia, empezó dominando a su ilustre rival y llenando así de esperanza a la mayoría de los 80.000 espectadores presentes en el coliseo parisino. Stephane Guivarc'h remató alto de espaldas a la portería ya en el primer minuto de partido, antes de disponer de la primera gran oportunidad de la tarde tras una fantástica jugada de Zinedine Zidane, que superó a varios defensas rivales y dejó solo al delantero del Auxerre con un atrevido pase entre líneas. Guivarc'h no pudo aprovechar el regalo y, ante el acoso de Junior Baiano, solo alcanzó a conectar un disparo sin fuerza ni dirección que no puso en apuros a Taffarel.

Un giro de guión inesperado
Sin embargo, el combinado auriverde no saldría tan bien parado de una nueva acometida gala en el minuto 27. Emmanuel Petit envió un saque de esquina al corazón del área y Zidane, imponiéndose a Leonardo en el salto, conectó un potente cabezazo que acabó de forma irremisible en el fondo de las mallas.

Muchos pensaron que el gol haría despertar a Brasil, pero los pupilos de Aimet Jacquet, liderados por Zidane, continuaron llevando la batuta del encuentro sustentados por el trabajo de los centrocampistas Didier Deschamps y Christian Karambeu y de los centrales Marcel Desailly y Franck Leboeuf, que impidieron que el conjunto visitante se metiese en el partido. La defensa brasileña seguía sufriendo y Junior Baiano desvió un remate de Emmanuel Petit que llevaba marchamo de gol antes de que Taffarel enviase a córner con una gran intervención un disparo franco de Guivarc'h, que volvió a quedarse solo ante el portero brasileño tras un pase largo de Lilian Thuram y una indecisión de la zaga auriverde.

Ya en el descuento de la primera parte, Francia volvió a castigar a Brasil en una jugada a balón parado, el talón de Aquiles del conjunto dirigido por Mario Zagallo. Youri Djorkaeff ejecutó un nuevo saque de esquina y Zidane, que nunca había destacado como cabeceador, volvió a adelantarse a la defensa brasileña y anotó su segundo tanto de la tarde y el 2-0.

En el arranque de la segunda parte, Brasil pareció rehacerse y creó problemas por medio de Denilson, que sustituyó a Leonardo, pero Ronaldo continuaba sin entrar en juego apenas. En casi la única ocasión en que le llegó el balón, el goleador brasileño controló con maestría en el segundo palo y remató con potencia, pero Barthez se interpuso en su camino y desbarató la oportunidad.

Después de que Guivarc'h desperdiciase otra gran ocasión solo ante el marco rival, Brasil creyó vislumbrar un rayo de esperanza en el minuto 68. Desailly, que se fue arriba en un contraataque, zancadilleó aparatosamente a Cafú y tuvo que dejar el terreno de juego tras ver su segunda tarjeta amarilla.

Sin embargo, Brasil no pudo aprovechar la superioridad numérica y Francia acabaría sentenciando el encuentro al contraataque en el tiempo de descuento. Tras un saque de esquina botado por Denilson, Christophe Dugarry se quedó con el rechace, avanzó con el balón controlado hasta el campo brasileño y combinó a su izquierda con Patrick Vieira, que de primeras envió en profundidad para su compañero en el Arsenal Petit, que le ganó la espalda a Cafú y anotó el 3-0 definitivo con un remate cruzado lejos del alcance de Taffarel.

El resto es historia
Exactamente setenta años antes, dos franceses, Jules Rimet y Henri Delaunay, habían creado la Copa Mundial de la FIFA. Ahora, después de que Raymond Kopa, Just Fontaine y compañía acabasen terceros en 1958 y que el combinado liderado por Michel Platini alcanzase las semifinales en dos ocasiones en la década de los ochenta, Les Bleus se convertían por fin en la séptima selección en alzar el trofeo mundialista.

“Esto es lo más grande, somos campeones del mundo”, exclamó un entusiasmado Zidane. “Esta afición se lo merece, puesto que ha estado fantástica durante todo el certamen. Nunca se me ha dado muy bien el juego aéreo, pero esta vez he acertado con la cabeza, y ¡dos veces además!”, añadió.

“Zidane es un superdotado. Posee una magnífica visión de juego y hace lo que quiere con el balón. Además, como se pudo comprobar frente a Brasil, le sobra determinación. El juego aéreo no es su fuerte, pero en esos dos saques de esquina se lanzó a por todas y ya hemos visto el resultado”, apostilló Jacquet.

De esta forma, una Copa Mundial de la FIFA que estaba destinada a ser la de Brasil y Ronaldo acabó pasando a la historia como la de Francia y Zizou.