La jubilación, según se dice, es la “antesala de la muerte”. Todos los futbolistas temen ese momento y, cuando llega, no les resulta fácil imaginar pasar el resto de su vida dedicándose a algo distinto a lo que tanto les apasiona. Por eso, aunque ninguno haya descubierto aún el secreto de la inmortalidad, algunos han decidido empezar una segunda vida dentro de la cancha. Edwin van der Sar, que ha optado por dar marcha atrás en su retirada para ayudar al club que lo debutó, es el último ejemplo hasta la fecha. FIFA.com aprovecha para fijarse en el regreso de quienes habían colgado las botas, aunque por suerte las dejaron al alcance de la mano…

El arquero holandés había dejado los guantes guardados en 2011, luego de que el Manchester United perdiera la final de la Liga de Campeones de la UEFA ante el Barcelona. Pero el teléfono sonó y el corazón ganó. Era el Noordwijk, que pedía su ayuda porque el arquero titular estaba fuera por lesión. El tres veces mundialista (1994, 1998, 2006), ahora de 45 años, aceptó disputar un partido el sábado 12 de marzo de 2016. "Le debo mucho a mi club formador, pero será únicamente por un partido", sostuvo.

Otro de los casos recientes fue el de Juan Verón. Era algo ya seguro, definitivo: no íbamos a ver más a la Brujita en el fútbol profesional. Tras una trayectoria fantástica, iniciada y terminada en Estudiantes de La Plata, y después de desplegar su calidad en Argentina, Italia e Inglaterra, Juan Sebastián Verón anunció su retirada como profesional en junio de 2012, a los 38 años. Pero los hinchas pincharratas, inconsolables, recuperaron la sonrisa al ver a su ídolo, reconvertido en director deportivo del club, abandonar el traje y la corbata para enfundarse de nuevo, un año después, la camiseta a rayas rojas y blancas. “Me gusta jugar al fútbol y trato de buscar ciertos objetivos”, explicó el ex centrocampista ofensivo de la Albiceleste al comienzo del Torneo Inicial de 2013. “También viendo la situación del equipo, las dificultades del mercado... Todavía estoy a tiempo de dar una mano”. El ex del Inter de Milán hizo gala de su señorío al renunciar íntegramente a su salario, que se destinará a la cantera de Estudiantes. ¿Quizás para permitir al club formar a su sucesor?

El cariño por el club en el que dio sus primeros pasos fue lo que llevó también a Henrik Larsson a defender nuevamente los colores del Högaborg a los 41 años. El antiguo astro del Celtic de Glasgow no había podido cumplir antes su promesa de jugar en él al final de su carrera, pero lo hizo en junio de 2013, cuatro años después de su último partido oficial. Larsson, entonces segundo entrenador, volvió a los terrenos de juego para ayudar a su equipo, diezmado por las lesiones. Entre sus compañeros disponibles había un muchacho de 15 años, que estaba empezando y respondía al nombre de Jordan Larsson, ¡su hijo! Curiosamente, el ex internacional inglés Chris Sutton, compañero del sueco en el Celtic, también volvió en 2012, a los 39 años, tres temporadas después de su despedida, para vestir la elástica del Wroxham, en el que se estrenaba un guardameta de 16 años, Oliver Sutton. No hace falta decir de quién era hijo…

La fogosidad de los cuarenta
Otra historia de familia es la del brasileño Romário, que en 2009 abandonó, a los 43 años, su retirada deportiva para competir en el América de Río de Janeiro. “Es la manera que he encontrado de hacer realidad un viejo sueño de mi padre”, confesó entonces el campeón del mundo de 1994, en homenaje a Evedair Faria, fallecido el año anterior, y que había querido ver a su vástago con la camiseta de su equipo preferido. Robert Prosinecki, tercero de la Copa Mundial de la FIFA™ cuatro años después del título de Romário, lo emuló dos años más tarde. “He decidido ayudar al Savski Marof porque es un equipo al que quería mucho mi difunto padre”, justificó antes de fichar por el club de la cuarta división croata.

Alejarse de las raíces de uno es difícil, como puede confirmar el francés Jocelyn Angloma. Tras retirarse en 2002, con 37 años, el ex lateral del Valencia recibió la llamada del Étoile de Morne-à-l'Eau, el club aficionado de sus inicios en Guadalupe, para que participase en un partido de la Copa de Francia. Aceptó el reto, pero en lugar de disputar un solo encuentro prolongó la aventura, a la que se añadió la selección guadalupeña, con la que disputó la Copa del Caribe y se clasificó para la Copa Oro de la CONCACAF 2007. Y mejor aún, ayudó a los Gwada Boys a protagonizar una actuación histórica, con un puesto en semifinales del torneo caribeño, al anotar un gol en cuartos de final contra Honduras. Así, a los 41 años, colgó por segunda vez las botas con la sensación del deber cumplido, ya de manera definitiva. Aunque quién sabe…

Lo cierto es que, incluso después de esa edad, se pueden hacer milagros. El camerunés Roger Milla había cumplido uno más cuando se convirtió en el futbolista más veterano de la historia en marcar en la Copa Mundial de la FIFA, contra Rusia, en la edición de EEUU 1994. Antes de eso, había anunciado una merecida jubilación a los 37 , después de brillar durante tres temporadas en el Montpellier. Obtuvo una licencia de amateur por simple diversión en el JS Saint-Pierroise de la Reunión, y se las arregló para conducir a su equipo al doblete de liga y copa de la isla. El resto ya forma parte de la leyenda. Fue convocado de nuevo por los Leones Indomables para participar en Italia 1990, y guió al equipo a los cuartos de final. Siguió jugando y marcando durante seis largos años, para retirarse definitivamente en 1996, con 44.

Puede que la longevidad de Milla inspirase a otro mítico delantero, que decidió regresar después de unos años inactivo. En 2003, es posible que el nombre de “Jay Goppingen” no dijese gran cosa a sus adversarios al verlo escrito en la alineación, pero sin duda quedaron sorprendidos al encontrarse con él en carne y hueso. Tras ese seudónimo se ocultaba un atacante alemán de 39 años, que, tan solo cinco antes, había puesto fin a una carrera plena, en la que destacó un título de campeón del mundo en 1990: Juergen Klinsmann

El antiguo ariete de Tottenham y Bayern de Múnich, instalado en California, ayudó así al modesto Orange County Blue Stars a clasificarse para las eliminatorias de la cuarta división estadounidense, inscribiendo cinco goles en ocho partidos. “Lo hago simplemente por divertirme, y me mantiene en forma”, explicó el punta, que unos años más tarde sería seleccionador de Estados Unidos, y quien eligió su seudónimo en honor a su localidad de nacimiento, Göppingen.

Fueron unas razones totalmente distintas las que llevaron a otra figura de la Mannschaft, Mario Basler, a pisar de nuevo las canchas. El ex centrocampista de Werder Bremen, Bayern y Kaiserslautern (con el que disputó su último partido en 2003), se había instalado tranquilamente en una carrera de entrenador hasta el día en que tuvo la mala idea de hacer una apuesta con su amigo y compañero de golf David Winterstein, presidente del BCA Oberhausen, y la perdió. ¿Qué había en juego? Volver con el equipo bávaro, entonces en la séptima división…

La amistad y el encanto del césped inglés
Una historia de amistad también llevó al brasileño Aldair, leyenda del AS Roma, a incorporarse al Murata en 2007, tres años después de haber cerrado el telón de su carrera. Massimo Agostini, su antiguo compañero giallorosso, había conducido al club a la conquista de la liga de San Marino, lo que le daba derecho a disputar la ronda previa de la Liga de Campeones de la UEFA. Mientras tanto, el zaguero de la Seleção había ocupado su tiempo libre practicando el fútbol playa, en el que también se adentró su compatriota Dida, ex portero del AC Milan, tras colgar los guantes en 2010. Pero dos años después, la llamada del césped y del fútbol once fue irresistible, y firmó con el Portuguesa, y posteriormente con el Grêmio. Ahora no quiere ni oír hablar de la retirada.

Es sin duda lo mismo que pensó el neerlandés Edgar Davids, ¡que ha renunciado dos veces a un bien merecido descanso! En la primera, el Pittbull dejó atrás dos años de inactividad, tras el final de su trayectoria en el Ajax de Amsterdam, para hacer una incursión en el Crystal Palace, de la segunda división inglesa. Y en la segunda, después de otro paréntesis de dos años sin jugar, regresó a los 39, en calidad de entrenador-jugador del Barnet, de la cuarta categoría.

A todas luces, es difícil resistirse a la llamada de los céspedes ingleses, ya que el mítico mediocentro brasileño Sócrates aceptó desempeñar la misma función en el Garforth Town en 2004, con 50 años, ¡más de una década después de su último partido oficial! En cuanto al Wembley FC, en junio de 2012 logró la proeza de hacer que diesen marcha atrás simultáneamente en su retirada los internacionales ingleses Ray Parlour, Martin Keown, Graeme Le Saux y Ugo Ehiogu, así como el argentino Claudio Caniggia y el estadounidense Brian McBride, para participar en la campaña del club en la FA Cup. ¡Y con el ex seleccionador inglés Terry Venables en el cuerpo técnico y el ex arquero internacional David Seaman como entrenador de porteros!

El sentimiento de estos jugadores, y probablemente también de todos los que ven acercarse el momento de su jubilación, queda perfectamente resumido por el marfileño Bonaventure Kalou, quien, tras una trayectoria repleta de goles y títulos con los Elefantes, el Feyenoord o el París Saint-Germain, puso fin a su carrera en 2010, para retomarla un año más tarde en el Combs-la-Ville, de la… 11ª división francesa: “He echado mucho de menos el fútbol estos últimos meses. Me alegro de encontrar de nuevo un vestuario, de reunirme con compañeros. El nivel no importa, el fútbol es mi vida”.

¡Que se oiga tu voz!
¿Conoces otros ejemplos de futbolistas que decidieron desempolvar las botas y retornar al club de sus amores? Haz clic en 'Añade tu comentario' y comparte tu historia con nosotros.