Pocos jugadores se han ganado un hueco en el corazón de los hinchas con sus acciones dentro y fuera de la cancha como Giuseppe Giannini, antaño estrella del mediocampo del AS Roma y que consiguió un tercer puesto en la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990™. Su gracia y su elegancia en el césped le valieron el apodo de El Príncipe. Anotó 57 goles en 365 partidos con AS Roma, Nápoles y Lecce.

Como entrenador, Giannini no ha conocido el mismo éxito al frente de varios clubes menores de Italia, pero hace poco fue designado seleccionador del Líbano, que llegó a rozar la clasificación para Brasil 2014.

FIFA.com entrevista al Príncipe de Roma, quien nos habla de sus experiencias en el ámbito internacional, el fútbol italiano, la próxima cita mundialista y su nuevo puesto.

Sr. Giannini, usted tuvo una carrera excepcional. ¿Cuáles son sus mejores recuerdos de futbolista?
Sin duda, los trece años que pasé en el AS Roma, que es mi equipo preferido. También mencionaría las convocatorias con la selección italiana, donde tuve la ocasión de codearme con estrellas como Baggio, Mancini, Vialli y Donadoni. Fue la época dorada de la Squadra Azzurra. Aprendí mucho de esos jugadores.

Los italianos le apodan El Príncipe. ¿De dónde viene este apodo, y qué significa para usted?
Me lo puso mi compañero del Roma “Chieri” (Odoacre Chierico), para subrayar mi estilo de juego elegante. En aquella época, Paulo Roberto Falcão tenía el apodo de Divino en nuestro equipo. Ese sobrenombre me acompañó a lo largo de toda mi carrera, y ahora es indisociable de mí. Personalmente, no me gusta demasiado, porque prefiero ser humilde. Aun así, estoy orgulloso de él. Los romanos honran a los jugadores con estos apodos, es algo habitual tanto en la sociedad como en el deporte.

Usted fue el sucesor de Carlo Ancelotti como capitán del AS Roma. ¿Cómo sobrellevó la presión?
En aquella época solo tenía 24 años, y, antes de Ancelotti, Agostino Di Bartolomei había ganado la liga con el equipo. Yo crecí en un entorno futbolístico excelente en Roma, con todas esas estrellas, de las que me beneficié mucho. Aprendí el sentido de las responsabilidades, a conservar la sangre fría, cómo debía comportarme con los directivos y con mis compañeros.

¿Aún sigue al AS Roma? ¿Qué piensa del nivel actual del equipo?
Sigo al equipo únicamente cuando estoy en Italia, porque en Beirut no tengo tiempo. El equipo es mejor que el año pasado, los jugadores están más concentrados, se nota que tienen ganas de olvidar los errores del año pasado.

¿Cómo evalúa al Calcio respecto a las demás grandes ligas europeas? ¿Cuál es la más emocionante, en su opinión?
En Italia, el título no se decide hasta las últimas jornadas, y hay una competencia feroz entre varios equipos, incluso los de la zona media de la tabla. El Fiorentina, entrenado por Vincenzo Montella, es ahora un aspirante, sin olvidar al Roma y al Lazio, además de los eternos favoritos que son Inter, AC Milan, Juventus y Nápoles. En las otras ligas, la competencia se limita a dos o tres clubes. En España, el Real Madrid y el Barcelona dominan la liga, aunque el Atlético de Madrid o el Villarreal puedan causarles ciertas molestias. En Inglaterra es lo mismo, en general aspiran al título Manchester United, Manchester City y Chelsea.

Hablemos de la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990. ¿Qué recuerdos conserva de aquella prueba, y qué importancia tuvo para usted participar en ella?
Fue una experiencia fantástica. Nuestro lugar de concentración estaba cerca de mi casa, en Marino, y jugamos dos veces en el Estadio Olímpico. Los hinchas romanos me animaron mucho, estábamos sometidos a una presión muy fuerte. Jugamos en un entorno que era una olla a presión, y yo ya estaba acostumbrado a él.

¿Qué partido tiene aún más fresco en el recuerdo?
(Risas) La semifinal contra Argentina en Nápoles, por supuesto. Una derrota dolorosa y difícil de asumir. Dolorosa porque era el último obstáculo antes de la final, después de un mes de competición. Pero hay que ver el aspecto positivo: fuimos terceros sin perder ningún partido en el tiempo reglamentado, mientras que Argentina perdió en la final.

¿Qué errores impidieron a la selección italiana alcanzar aquella final?
No cometimos errores directos en el partido, pero la fase de grupos dejó consecuencias negativas. Después de ganar los dos primeros partidos, debimos dar descanso a algunos jugadores contra Checoslovaquia. Pero cedimos a la presión y alineamos a los titulares para ganar. Esa decisión se pagó en semifinales.

En una reciente entrevista con Franz Beckenbauer, nos confesó que Alemania estaba contenta por cruzarse con Argentina en la final, porque Italia hubiera sido un adversario más duro. ¿Está de acuerdo con él?
Claro. Siempre es difícil jugar contra un equipo que actúa en casa. Además, nuestra formación estaba bien organizada, y compuesta por jugadores que llevaban juntos desde la selección sub-21, como Mancini, Donadoni, Vialli, Maldini y Di Napoli. Por lo tanto, teníamos una cohesión muy fuerte. Alemania lo habría tenido difícil.

Brasil organiza la Copa Mundial de la FIFA el año que viene, y su selección está entre las favoritas. Según su experiencia personal, ¿cómo es la presión que recae sobre el país anfitrión?
El equipo anfitrión debe saber aprovechar la presión y transformarla en energía positiva. El Mundial dura un mes, y durante ese tiempo hay que estar totalmente concentrados, para conseguir buenos resultados en partidos que son todos muy parecidos. Todos los equipos que juegan en casa están entre los favoritos, pero eso no basta. Brasil cuenta con jugadores de gran calidad, que pueden conducirlo a la final.

Italia obtuvo la semana pasada la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. ¿Hasta dónde cree que puede llegar en el torneo?
En general, en el Mundial hay cuatro selecciones favoritas. Son Italia, Argentina, Alemania y Brasil, aunque otros países puedan dar la sorpresa. La selección italiana actual está en condiciones de ofrecer un buen desempeño, y nuestros jugadores siempre responden en las grandes citas. En mi opinión, los favoritos son Brasil, Alemania e Italia, además de selecciones sudamericanas como Argentina. España está actualmente en una fase descendente, y paga el precio de sus últimos años fantásticos, con dos Eurocopas y un Mundial.

En los banquillos, no ha tenido usted el mismo éxito que conoció como futbolista. ¿Cómo lo explica?
Después de colgar las botas, me alejé del mundo del fútbol durante dos años, para recuperarme. Luego me formé para conseguir mi diploma de entrenador. He vivido experiencias positivas y negativas, y todas me han aportado algo. Mi error es no haber esperado la oportunidad adecuada. Tras recibir numerosas ofertas, entrené a clubes de divisiones inferiores. Habría aprendido más empezando como segundo entrenador, como hicieron Mancini y Ancelotti. A pesar de esas decisiones discutibles, no lamento nada.

¿Cómo se puso el Líbano en contacto con usted? ¿Por qué aceptó el puesto?
Fue mi amigo Roberto Mancini quien me puso en contacto con uno de sus amigos libaneses. Luego hablé con el Presidente de la Asociación Libanesa. Me informé sobre la liga y sobre la selección nacional. Los últimos resultados que había obtenido, excepcionales, fueron un factor decisivo para que me decidiese. En esta región, el fútbol es cada vez más popular, y recibirá el Mundial de 2022. También quiero mejorar mi inglés (risas).

¿Cuáles son sus objetivos?
Como entrenador, y como ya hacía cuando era jugador, siempre pongo el listón muy alto. El próximo compromiso, contra Kuwait, en los clasificatorios de la Copa Asiática, es muy importante. En estos momentos estoy preparando al equipo para esta fase previa. Consiguió buenos resultados con Theo Bücker, y no es fácil cambiar la forma de jugar del grupo en tan poco tiempo. Todos los encuentros de la fase previa son importantes para nosotros, pero el doble duelo frente a Kuwait en los dos próximos meses es muy importante. Una victoria en Beirut en el primer partido nos permitiría afrontar con tranquilidad el segundo.

En estos momentos hay muchos jugadores libaneses en el extranjero. ¿Cómo se beneficia de ello el fútbol nacional?
Espero que el número de jugadores que compiten en el extranjero siga aumentando, y que trabajen en serio para ayudar a sus compañeros que juegan en el Líbano. Eso debe permitirles adquirir experiencia y rendir así a un nivel mayor en la selección.

Usted mismo jugó en un gran club, y disputó una Copa Mundial de la FIFA. ¿Qué intenta transmitir a sus jugadores?
Nuestro cuerpo técnico está compuesto por cinco miembros. Trabajamos juntos para transmitir nuestra experiencia a los jugadores y alcanzar nuestros objetivos. El seleccionador anterior, Theo Bücker, hizo un buen trabajo, y los resultados que hemos logrado hasta ahora son un buen presagio.