Una tripleta es una de las gestas más apreciadas del fútbol. Los deportistas, hombres y mujeres, aplauden el acto de conseguir tres anotaciones en una misma prueba o partido desde la década de 1850. El 28 de noviembre de 2014 se celebra un notable hito de esta larga historia: se cumple medio siglo desde que se registró oficialmente la tripleta más rápida, que marcó Tommy Ross en tan sólo 90 segundos. No obstante, el récord figura en el palmarés de este escocés desde hace mucho menos tiempo que 50 años.

La historia de la concesión de este récord al antiguo jugador del Ross County es larga y tortuosa. Entre aquellos tres goles transformados en rápida sucesión en 1964 y el reconocimiento debido a Ross, que se produjo 40 años después de su anotación, otros grandes momentos del fútbol han copado los titulares, récords no oficiales han acaparado los elogios y una sucesión de metrajes en vídeo de otros logros han recibido la aprobación que la gesta del escocés merecía.

Cuando por fin el Libro Guinness de los Récords certificó la increíble hazaña de Ross, que a la sazón contaba 17 años de edad, contra el Nairn County, el jugador declaró que se sentía reivindicado después de décadas de incredulidad. “Marqué siete goles aquella tarde en la victoria por 8-1 sobre el Nairn, pero el hat-trick nunca se había reconocido”, explicó en 2004. “Ahora que tengo aquí el certificado puedo reivindicarme ante todos los que llegaron a decir que ni yo me lo creía”.

Para que se reconociera la gesta hicieron falta los testimonios del guardameta rival y del árbitro del partido, así como enviar las pruebas al Libro Guinness de los Récords para su investigación y ratificación. Ross opina que batir su récord es prácticamente imposible, porque actualmente las volteretas y celebraciones coreografiadas consumen demasiado tiempo.

“En aquel tiempo no había besos ni abrazos cuando marcábamos un gol. Corríamos a la línea de medio campo, y seguía el partido. Con suerte, lo máximo que conseguías era que tu capitán te diera una palmadita en la cabeza”.

Sin embargo, su récord podría tener los días contados. Al parecer, en 2013 se marcó una tripleta en tan sólo 70 segundos durante un partido de fútbol amateur inglés. También el sueco Magnus Arvidsson tiene derecho a reclamar para sí esta marca, después de haber tardado 89 segundos en anotar tres goles en 1995, que sirvieron al Hassleholm para evitar el descenso con una victoria por 5-3 sobre el Landskrona, un rival de la segunda división. “Este tipo de cosas no se olvidan fácilmente”, explicó. “Casi no hay tiempo para sacar de centro entre los goles". Por el momento, el escocés sigue encabezando la estadística.

Una mención para Maglioni
Durante muchos años se creyó que Eduardo Maglioni había anotado la tripleta más rápida de todos los tiempos. El delantero de Independiente vio puerta en tres ocasiones en el lapso de 111 segundos contra Gimnasia y Esgrima de La Plata en marzo de 1973.

Se trata de un momento que el artillero argentino recuerda con emoción, pero que, cuando se produjo, ni siquiera se dio cuenta de que había conseguido algo especial, tan enfrascado en la labor como estaba. “Cuando me fui al vestuario por las molestias de una lesión, un periodista entró y me dijo 'tú siempre haciendo desastres'. Pensé que había marcado en 12 o 15 minutos, pero él me lo aclaró: '¡lo hiciste en menos de dos!' Yo me sorprendí, no lo creía”.

Cada 18 de marzo sigue recibiendo llamadas para que hable de aquel partido, pero su gesta, que forma parte del folclore futbolístico argentino, estuvo a punto de no producirse en absoluto. Según palabras del propio Maglioni, su primer gol fue más bien resultado de la fortuna que de su propio acierto. “Tuve suerte en el primero. Quise meterla en el primer palo y me salió al segundo".

Esta tripleta en concreto nunca recibió oficialmente el título de la más rápida de la historia. En su lugar, otra, aunque más lenta, ocupó su puesto en los libros de los récords después de que se encontrara un metraje de película de un encuentro disputado en 1967. En una época en la que no se grababan ni retransmitían todos los partidos, sólo un tremendo golpe de suerte quiso que las cámaras se encontraran presentes cuando el Shelbourne y el Bohemians se vieron las caras en la liga de Irlanda, para captar los tres goles que anotó Jimmy O'Connor en 133 segundos y que otorgaron la victoria a los suyos por 3-2.

Cuando, 30 años después, el club preguntó al árbitro si podía verificar el dato, éste mostró, para sorpresa de todos, la libreta original que había usado en el encuentro, donde figuraba una mención especial a la tripleta relámpago de O'Connor. “Sólo cuando veo el vídeo me acuerdo de todo”, comentó O'Connor. “Lo que recuerdo perfectamente es que, conforme abandonábamos el terreno de juego tras el partido, el entrenador me dijo 'hoy has batido un récord'. No me lo creí”.

La mayoría de los héroes del hat-trick tienden a ser goleadores prolíficos, aunque no sea exactamente el caso de Abdul Hamid Bassiouny, quien transformó sus tres anotaciones con la selección de Egipto en el lapso de 117 segundos. Bassiouny contaba en su haber 14 participaciones con los Faraones, pero fue su partido contra Namibia el que se recordará para siempre. Su tripleta en aquella victoria por 8-2, correspondiente a la clasificación africana para la Copa Mundial de la FIFA™, sigue siendo la más rápida de la historia en una competición internacional. Laszlo Kiss se sitúa justo por detrás en esta categoría con los 7 minutos que tardó en anotar tres tantos contra El Salvador en 1982, la concatenación de goles más veloz de la fase final del Mundial. Kiss, además, es el único suplente que ha marcado un hat-trick en la competición.

El prolífico Archie Thompson
El australiano Archie Thompson podía parecer un candidato mucho más probable que Bassiouny al récord internacional, dado que actualmente destaca como el hombre que ha marcado más goles en un clasificatorio para el Mundial: 13 en la victoria por 31-0 sobre Samoa Estadounidense en 2001. Sin embargo, el tiempo transcurrido entre cualquier grupo de 3 tantos de todos los anotados aquel día no baja de cinco minutos. Once años después, Thompson demostró que aquella velocidad para fusilar las metas rivales no había sido producto del azar, durante un clasificatorio para la Copa del Este de Asia contra Guam, saldado con victoria de los australianos por 9-0, donde volvió a marcar tres goles en cinco minutos tras saltar al terreno de juego desde el banquillo.

Las tripletas a velocidad del rayo no se circunscriben al fútbol masculino. La alemana Inka Grings se encuentra empatada con Thompson en estos registros. Después de contribuir con cinco tantos a la victoria por 11-0 sobre Portugal, con tres de ellos en el lapso de cinco minutos, durante un clasificatorio de 2004 para la Eurocopa Femenina de la UEFA, igualó sus propias cifras casi un año después en un partido de la Bundesliga femenina entre su equipo, el FCR 2001 Duisburgo, y el SC 07 Bad Neuenahr.

Este registro supera con mucho las estadísticas del fútbol masculino alemán, pero los tres goles consecutivos de Michael Tonnies en cinco minutos, que por casualidad también se produjeron con el Duisburgo, en una victoria por 6-2 sobre el Karlsruher en 1991, ocupan un lugar muy destacado en la historia de la Bundesliga, sobre todo por el nombre del guardameta batido. “El recuerdo es muy especial, y no solamente porque acerté tres goles en cinco minutos, sino porque le metí cinco en total a Oliver Kahn", puntualizó Tonnies.

Una tripleta perfecta
Pero hablando de recuerdos especiales, pocos superan a los que atesora Joel Pohjanpalo. En el segundo partido que el entonces joven de 17 años disputaba en la primera división de la liga finlandesa, justamente en la jornada inaugural de la temporada 2012, Pohjanpalo transformó en 162 segundos la tripleta perfecta: un gol de cabeza, otro con la zurda y otro con la diestra. De la noche a la mañana se convirtió en la gran sensación de Internet. Pocos futbolistas del mundo han causado mejor impresión a las primeras de cambio.

En 2004, James Hayter estableció un récord nacional en Inglaterra tras ingresar al campo como suplente del Bournemouth en un choque contra el Wrexham. Desde que remató de cabeza su primer gol en el mundo 85 hasta que acertó el tercero transcurrieron solamente 140 segundos. De esta manera, Hayter batió una marca inglesa con 61 años de antigüedad y se situó muy por encima de Robbie Fowler y su hat-trick de cuatro minutos y 33 segundos contra el Arsenal en la lista de tripletas más rápidas de la máxima división del país. Por desgracia, su familia había abandonado el estadio pocos minutos antes de la hazaña.

“Mis padres todavía se tiran de los pelos. Vinieron al partido, pero como yo era suplente y no había entrado en juego, decidieron irse, porque pensaron que así podían tomar el ferry un poco más pronto”, recordaba el jugador diez años después. "Creo que salté al campo justo cuando se fueron. Pusieron la radio en el auto y oyeron los goles conforme se producían. Hablé con ellos después y estaban encantados, pero también muy contrariados”.