Como reza el célebre dicho, “la esperanza es lo último que se pierde”. Y en los días previos a la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2015, la zaga de River Plate podía aferrarse a bastantes esperanzas en lo que respecta al tridente compuesto por Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar.

Por culpa de una enfermedad y de una lesión, respectivamente, la ‘M’ y la ‘N’ de la famosa MSN del Barça se habían quedado fuera de la semifinal ante el Guangzhou Evergrande, donde el equipo azulgrana se impuso por un contundente 3-0. Al haberse quedado romas dos de las tres puntas del tridente, y pese al electrizante momento de forma de Suárez (que firmó un hat trick contra los campeones asiáticos), los hinchas de River podían hacerse ilusiones sobre las opciones de su equipo.

Sin embargo, cuando el técnico del Barcelona, Luis Enrique, desveló en la víspera del encuentro que ambos estaban “mejorando”, un escalofrío debió de recorrer la columna vertebral de muchos seguidores de los Millonarios. Y una vez conocidas las alineaciones, momentos antes de darse el saque inicial en el Estadio Internacional de Yokohama, ver a la delantera más letal del mundo esperándote tiene que provocar un sentimiento de ansiedad en la boca del estómago a cualquiera, incluso a todo unos campeones de Sudamérica. Podría decirse que, para los ojos de un defensa, no hay una imagen futbolística más temible en este 2015…

Es más, esa sensación previa de ansiedad habría estado más que justificada, ya que la amenazante terna de talentos estelares resultó más que decisiva para el equipo español. Dos goles de Suárez, otro de Messi, y un par de asistencias de Neymar sentenciaron el título de forma impecable y sublime. Ahora, cualquiera que vea una imagen similar a ésta en los próximos 12 meses, observará otro detalle adicional que debería infundirle más miedo todavía: la insignia de campeones mundiales de la FIFA adornando sus respectivos pechos.