Marc Wilmots practica el arte de dejar su impronta allí donde va. Lo hizo como futbolista, desde el Standard de Lieja hasta el Girondins de Burdeos, pasando por el Schalke 04 y la selección belga. Y también lo consigue ahora como seleccionador de los Diablos Rojos. A sus 45 años, Willy ya ha podido añadir a su currículo de técnico una eliminatoria de cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.

“Duro, pero justo”, como le gusta recordar, este hijo de agricultor no está dispuesto a renunciar a sus principios ni a sus valores en ningún momento. Lo que desea es, ante todo, transmitirlos. Y para conocer mejor la forma de pensar del “Toro de Dongelberg”, FIFA.com te propone hacer un recorrido por algunas de sus declaraciones más destacadas:

“La granja de mi padre estaba lista para mí. La decisión más difícil que he tenido que tomar ha sido la de convertirme en futbolista profesional. Nunca había soñado con ello. Mi padre me dijo que no todo el mundo tenía esa oportunidad, que debía aprovecharla y que si no salía bien tendría la granja”.
Sobre la vida que le esperaba si el fútbol no hubiese llamado a su puerta.

“Tuve que pasar 13 veces por el quirófano. Si no hubiese sido fuerte psicológicamente, nunca lo habría superado. Siempre he sabido aprovechar los momentos bajos para llegar aún más alto”.
Este excentrocampista cultivó la fortaleza psicológica a lo largo de toda su carrera.

Mi padre es flamenco. Nunca me habló en flamenco, pero me llevó al Sint-Truidense, un club flamenco. Y yo soy de los que cuando van a un sitio se adaptan. Antes de ir a Burdeos no bebía vino. Pero me adapto a la cultura, y no al revés. ¿Habría tenido que decir: ‘ustedes los bordeleses deben comer patatas fritas’?”
La evolución mediante la adaptación. Hoy en día, Wilmots habla cuatro idiomas correctamente.

“Me comunicaron mi destitución con una simple llamada telefónica. No es mi manera de funcionar. Yo no quería irme. Cuando empiezo algo, no tengo la costumbre de abandonarlo. Estoy dispuesto a morir, pero con mis ideas, no con las de otros”.
Tras su destitución del Sint-Truidense en 2005, en su segunda experiencia en los banquillos, después de una etapa como técnico provisional del Schalke.

Las críticas me entran por un oído y me salen por el otro…”.
Willy no quiere que nadie más que él lo juzgue.

Hace unos años, cuando entrábamos en la cancha, aunque el rival fuese Brasil, Alemania o Italia, jugábamos siempre para ganar. Y decíamos que, pasase lo que pasase, los adversarios iban a volver a casa con la sensación de que esos pequeños belgas sabían batirse hasta la extenuación. Nosotros somos capaces de hacer lo que hacen los demás. Es ante todo cuestión de mentalidad…”
En 2006, al pensar que los belgas partían ya como víctimas. ¿Una motivación para ser seleccionador unos años más tarde?

“Las individualidades sobresalen cuando hay un colectivo fuerte, y no al revés. He sustituido el ‘yo, yo, yo’ por un ‘nosotros’. Y quien no lo entienda se sentará conmigo en el banco”.
Una manera personal de administrar los egos de un vestuario.

A 10 o 15 minutos del final, cuando uno ya está destrozado, una pequeña chispa patriótica le da la facultad mental de no rendirse. En mi equipo, conozco a varios capaces de estrellarse contra una pared por esta camiseta”.
Acerca del orgullo de vestir la camiseta de la selección belga.

“Este aparato es una plaga, de verdad. Nos impide comunicarnos. Tiene que ser posible sobrevivir tres veces al día durante 30 minutos sin teléfono”.
Acerca del lugar de los teléfonos inteligentes en la vida de un futbolista.

La selección nacional es mi segunda familia. Yo soy el padre del plantel. Los jugadores siempre pueden venir a mí con sus preocupaciones, tanto si son de índole económica como sentimental”.
El oficio de entrenador va más allá de la táctica.

Veía que en algunos momentos del partido se relajaba. Se contentaba con jugar apostando por tres o cuatro arrancadas. Hablé mucho con él: ‘Si no despegas, si abandonas al equipo, estamos muertos, y verás el resto del Mundial por televisión. A mí no me importa mucho, yo ya he estado en cuatro”.
Acerca de Eden Hazard durante la competición preliminar de Brasil 2014.

"No soy nadie. No soy nadie en absoluto. Como todo el mundo, moriré un día y terminaré en una pequeña caja de madera. Simplemente estoy feliz de ver a la selección nacional en la cresta de la ola. Por encima de todo, es una satisfacción para todo el equipo, que ha estado peleando durante 10 años".
Después de una victoria clave ante Escocia (0-2) para la clasificación de Bélgica al Mundial de Brasil.

“¿Presión? ¿Qué presión? Presión es cuando un niño está enfermo grave en el hospital, por ejemplo”.
Wilmots vive el fútbol con pasión, pero manteniendo siempre la perspectiva.

¿Dar permiso a las esposas de los jugadores para que estén en el hotel durante el Mundial? ¡No! Cuando usted se va al trabajo, ¿se lleva a su esposa?”
En respuesta a un periodista que le preguntaba por qué las mujeres de los jugadores no se alojaban en el mismo hotel.

¿Tener miedo de Fabio Capello? Es un entrenador famoso. Ha entrenado a los más grandes. ¡Pero yo nunca he visto a un entrenador marcar un gol!”
Antes del partido contra Rusia, dirigida por el italiano.

Klinsmann conservó la sonrisa. Discutimos como dos aficionados, tranquilamente. Fue amistoso. Nos dijimos que nos habíamos divertido mucho, puede que yo más que él”.
Después de la victoria en octavos de final (2-1, t.s.) contra Estados Unidos en Brasil 2014.

Hemos puesto el listón altísimo y queremos todavía más. El entrenador que venga no va a divertirse. ¡El problema es que a lo mejor soy yo!”
En el momento de hacer balance tras el Mundial.

“Las críticas me dan igual. Hemos ganado cuatro partidos consecutivos en un Mundial, si eso no es un éxito... No se trata de cambiar de enfoque. Soy un entrenador estructurado. Me contento con un 1-0”.
Una crítica a las críticas...

“Antes la gente se burlaba de nosotros. Ahora ya no se ríe nadie. Pero no crean que estoy tan ciego como para pensar que nuestro equipo está realmente entre los cinco mejores del mundo. Hay gente que espera que consigamos el título en 2016. Me pregunto si esa gente está bien de la cabeza”.
Wilmots no quiere que la confianza se transforme en arrogancia.

“Vamos, niños. Ahora volvemos a la guardería”.
Tras un entrenamiento, como muestra de su carácter bonachón y su relación directa y paternal con los jugadores.