La comunidad del fútbol llora la muerte de uno de los mejores entrenadores que ha conocido el mundo. Este 4 de febrero saltaba la noticia: Udo Lattek había fallecido el domingo en una residencia para ancianos de Colonia a los 80 años de edad. Lattek, que había superado dos infartos y una intervención quirúrgica en el cerebro, sufría de la enfermedad de Parkinson y de demencia senil.

Los 14 títulos obtenidos a lo largo de su carrera hacen de Lattek, nacido en la Prusia Oriental el 16 de enero de 1935, el entrenador alemán de clubes más galardonado de la historia. Hasta en ocho ocasiones conquistó la liga alemana, seis con el Bayern de Múnich y otras dos con el  Borussia Moenchengladbach; fue también campeón de la Copa de Europa (1974, con el Bayern de Múnich), la Copa de la UEFA (1979, con el Borussia Moenchengladbach) y la Recopa de Europa (1982, con el FC Barcelona). Asimismo, conquistó tres títulos alemanes de Copa con el Bayern. En 1966 se proclamó subcampeón de la Copa Mundial de la FIFA™ celebrada en Inglaterra, ejerciendo de segundo entrenador de la selección de Alemania Occidental.

Más allá de sus méritos como entrenador, Lattek ha quedado en el recuerdo como un hombre de enorme agilidad verbal. FIFA.com ha recopilado en su honor algunas de sus mejores frases:

"En realidad, el entrenador no es más que el oso que baila al ritmo de las estrellas".
Acerca de las siempre complejas relaciones entrenador-jugadores.

"En el estadio del Colonia hay siempre un ambiente magnífico; el único incordio es el equipo".
Con este comentario, Lattek se hizo acreedor al premio a la mejor frase de fútbol de 2010, galardón concedido por la Academia Alemana de Cultura Futbolística.

"Luego están esos a los que les da por pensar; se ponen a pensar, y piensan y piensan, y no hacen nada más que pensar, pero no pueden pensar, porque no son capaces de materializar lo que piensan. Cuando esa gente le empieza a dar vueltas a la cabeza, se acabó lo que se daba".
A propósito de la reasignación de atribuciones en el Hamburgo después de la marcha de Van der Vaart al Real Madrid en 2008.

"Juergen Klinsmann puede cerrar los ojos y escoger a ciegas, y aun así encontrará a alguien capaz que le sirva".
A propósito de la plantilla y las lesiones en el seno del FC Bayern en noviembre de 2009.

"El Schalke debería replantearse su política de fichajes. En Holanda, antes me compro una roulotte que un jugador".
En referencia al mediocre rendimiento de los recientes fichajes holandeses del Schalke.

"Durante el partido, mi hija me preguntó por qué Lionel Messi se movía con tanta libertad por la izquierda, y si no se debería a una enfermedad contagiosa".
A propósito de la libertad de movimiento del astro del Barcelona frente al FC Bayern a comienzos de 2009.

"Cuando a todos les da la risa me entran las sospechas […] Nunca he visto reírse a un jugador que ha tenido que correr hasta vomitar".
Sobre las risas de los jugadores del Bayern, mencionadas en las crónicas sobre los entrenamientos del equipo en Dubái.

"Mejor les iría apagando la luz, poniéndose guantes de boxeo y atizándose".
Comentario en 2008 sobre el enfrentamiento entre Schnusenberg, presidente del Schalke, y el por entonces entrenador del equipo Mirko Slomka.

"Quienes conocen a Uli saben que vive hinchado hasta arriba. Sólo falta que alguien le dé un alfilerazo y entonces saldrá volando".
A propósito de Uli Hoeness tras el mal inicio de temporada del Bayern en 2008.

"A Diego se le venera en Argentina como a Franz [Beckenbauer], Lothar [Matthaeus] y a mí juntos. Este sábado, la palabra que mejor le definía era 'eliminado'".
A propósito de Diego Armando Maradona durante la Copa Mundial de 2010. Lattek tuvo numerosos problemas con Maradona en su etapa como entrenador del FC Barcelona.

"El entrenador debe tener siempre la última palabra. Yo nunca me he dejado engatusar, y las veces que alguien lo ha intentado he acabado echando a ese alguien del vestuario".
Sobre la autoridad que debía tener un técnico en un vestuario.

"De ser maestro, me habría equivocado de profesión. En la escuela uno vive rodeado de gente que le presta poca atención al rendimiento propio".
Antes de estrenarse como entrenador, Lattek había trabajado como profesor de inglés y educación física.

"El siete con el cero detrás me duele un poco. En realidad, la edad no me supone un problema, pero cuando alguien me pregunta cuántos años tengo y le digo que setenta, me toca oír siempre: '¿Ya vas por los setenta'?"
Hace diez años, con ocasión de su setenta cumpleaños.

"Alguna vez he llegado a la charla con los jugadores sin saber quién iba a jugar el sábado. En esas situaciones, le echaba un vistazo a los presentes, y a los que me sostenían la mirada les decía: 'Tú juegas', y a los que se agazapaban les espetaba: 'Tú no juegas'".
En respuesta a la pregunta de cómo encontraba siempre el once ideal.