Cada vez que hace gol, Lionel Messi alza los brazos al cielo y se lo dedica a su abuela Celia. “Ella fue la que me llevó a jugar al fútbol. Querría que estuviera aquí, pero se fue antes de verme triunfar. Eso es lo que más rabia me da”. Doña Celia, la primera en darse cuenta del potencial del astro argentino, murió cuando Messi apenas tenía 11 años, pero su nieto la tiene siempre presente.

El fútbol debe mucho a todos esos abuelos que han sabido transmitir su amor por este deporte a las nuevas generaciones. FIFA.com les rinde homenaje rescatando algunas historias que demuestran que la pasión por el balón no tiene edad.

El inglés Billy Ingham, pese a sus 87 años, no renuncia a ir al campo a ver a su amado Everton. Hincha de los Toffees desde los 17, Billy sigue acudiendo a Goodison Park ataviado con su bufanda azul y blanca, y una foto de su esposa Netta, fallecida en 2012. “Cuando estábamos saliendo me dijo: ¿puedo ir yo también al estadio? Por entonces nunca llevabas a una mujer a ver un partido, pero al final vino y también se convirtió en hincha del Everton”. Tras conocer su historia, el club inglés rindió tributo a Billy al inicio de la pasada temporada [ndlr: ver la imagen que ilustra el reportaje], del mismo modo que el West Bromwich Albion ha homenajeado recientemente a su hincha más veterano...

Jack Henry Jones tenía 11 años cuando vio a los Baggies ganar en 1920 su primera y única liga inglesa hasta la fecha. Desde entonces, han cambiado muchas cosas, pero una permanece: su fidelidad al equipo. Con motivo de su 107 cumpleaños, el club le invitó a presenciar la victoria del WBA ante el Southampton y le hizo varios regalos, entre ellos una camiseta personalizada que le entregó el capitán Darren Fletcher, quien no salía de su asombro. “Es increíble. 107 años y ha sido hincha del equipo durante toda su vida”.

En diciembre de 2014, Rácing de Avellaneda ganaba la liga en una vibrante jornada final a la que River Plate llegaba también con opciones. Un dilema para la abuela del jugador de la Academia Ricardo Centurión: “Soy de River, pero voy a hinchar por mi nieto”, aseguraba días antes. Quizás la abuela de Centurión compartiese entonces la emoción de Juan y su nieto Octavio. La foto de ambos abrazados y llorando tras el gol que daba el título a Racing 13 años después dio la vuelta al mundo. "Estoy operado de cadera hace 3 años y voy con el bastón a la cancha. Le prometí a mi nieto que lo iba a ver campeón y pudimos", explicó Juan, todavía emocionado, cuando le preguntaron por la instantánea.

La sabiduría de los mayores
“El Atleti lo es todo. Los que somos atléticos nacemos así. Somos distintos a todos. Estamos hechos de otra rama”, explica a FIFA.com Joaquín Santisteban, al que la pasión por el Atlético de Madrid le viene de familia. Su madre Pituca es, a sus 96 años, la socia más antigua del club y forma, como él, parte del Senado Rojiblanco, una institución única en el fútbol español e integrada por todos aquellos aficionados que llevan más de 50 años como socios. “Colaboramos con el club, con la fundación y los futbolistas veteranos, nos reunimos dos veces en semana… Alguno lleva ya 80 años de socio, así que siempre viene bien dar algún consejo, aunque luego hagan lo que quieran”, dice entre risas.

Joaquín, a los 68 años, es el Vicepresidente y el ‘benjamín’ del Senado. Él sólo nota el paso del tiempo cuando toca sufrir. “El fútbol se vive igual, lo único que pasándolo cada vez peor, pero la pasión no se quita nunca”.

Heinrich Hohnert y sus amigos de una residencia de mayores de Gelsenkirchen tampoco han perdido su pasión por el Schalke 04 pese al paso de los años. Juntos han formado el club de seguidores más veteranos de toda Alemania, y se reúnen puntualmente frente al televisor para seguir juntos los partidos del equipo minero. “Cada vez que marcamos hago sonar mi trompeta”, relata Heinrich, de 95 años. “Lo mejor del club es que siempre permanecemos unidos. Eso es lo que me hace más feliz”.

El efecto terapéutico
Y es que la pasión que despierta este deporte, unido a su carácter socializador, puede tener hasta efectos terapéuticos. En 2008, una universidad escocesa puso en marcha un innovador proyecto que buscaba ralentizar el deterioro de pacientes con principio de Alzheimer utilizandos sus recuerdos futbolísticos. Los resultados no pudieron ser mejores. Desde 2013 también se aplica en España.

“Los directores de los centros de mayores donde organizamos los talleres nos dicen ‘no sabéis lo que es esto’”. Juan María Zorriqueta no esconde su satisfacción. El ex jugador del Athletic de Bilbao preside la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos (FEAFV), organización que trajo el proyecto a España, y ha visto de primera mano los beneficios de estos talleres.

“Cuando visitamos el nuevo estadio de San Mamés, los participantes estaban como locos”, explica a FIFA.com. Estas actividades, unidas a juegos como el de reconocer los himnos de los equipos y cantarlos, están mejorando la calidad de vida y devolviendo la sonrisa a muchas personas mayores, al tiempo que, reconoce Juan María, llenan de felicidad a los ex jugadores que participan como voluntarios. “Ver que la gente de fútbol podemos ayudar, nos reporta mucha alegría”.