Dicta la tradición que el 1 de abril el mundo anglosajón se inunde de risas. Se celebra el día de las inocentadas y las bromas, una costumbre que ha trascendido fronteras y culturas.

Con este motivo, FIFA.com quiere aportar su granito de arena y ponerle una sonrisa a la comunidad del fútbol recopilando aquellas bromas más llamativas que se han visto en este deporte.

Para empezar hay que tener en cuenta la fecha, al leer el diario, aunque no viva en un país con esta tradición. Ya en 1988 la ‘graciosa’ noticia de que Maradona había firmado con el Spartak de Moscú corrió como la pólvora. Este riesgo se magnifica en la era de Internet. En 2003, quienes leyeron la web de los Rangers se asombraron por otro fichaje ‘asombroso’, el del jugador del Galatasaray Yardis Alpolfo por 10 millones de libras.

El ex seleccionador francés, Raymond Doménech, también gastó una broma coincidiendo con el 1 de abril. Así pues, utilizó las clases de teatro a las que asistía para anunciar por Internet, tres meses antes del inicio de la Eurocopa 2008, que Francia no iba a participar en el torneo. “La temporada está siendo demasiado apretada, y mi equipo no sería competitivo”, justificó.

En privado
Muchas veces son los jugadores los que se apuntan al juego. El francés Franck Ribery es muy aficionado… y no se corta… Desde ponerle la zancadilla a sus entrenadores hasta echarle un cubo de agua a su compañero Oliver Kahn, por mencionar dos casos. Llegó incluso a chocar el autobús del Bayern de Múnich en una gira en Dubai, tratando de hacer una gracia…

Paul Gascoigne también usó automóviles para sus fechorías. Le robó la rueda al coche de su entrenador del Middlesbrough y cuando era jugador del Newcastle United, puso el silbato de una tetera (el que avisa cuando el agua hierve) en el tubo de escape del auto de su capitán Glenn Roeder… “Se podía oír el pitido a una milla. Lloré de la risa”, recordaba Gazza, mientras su compañero se gastaba 380 libras en el mecánico tratando de encontrar el problema…

En televisón
Pero los jugadores no sólo se las gastan en privado. También con cámaras como testigos… El pobre Ángel Di María se llevó un buen susto cuando estaba en el Benfica y fue esposado tras atropellar, supuestamente, a un traseúnte. El argentino clamó su inocencia hasta que su compañero brasileño David Luiz desveló la ‘broma’.

El ex jugador inglés Rio Ferdinand presentó un programa completo de bromas en 2006 en el que se vio a Shaun Wright-Phllips implicado en la deportación de un empleado en un restaurante, a Peter Crouch metido en extraños negocios, o a David Beckham enfadado en un taxi perdido en la ciudad.

En el césped
Las bromas muchas veces se llevan al rectángulo de juego. Existe una creencia aceptada de que para ser arquero hay que estar un poco loco... Algo de eso hubo en el caso del mexicano Jaime Tubo Gómez, uno de los ídolos de las Chivas de Guadalajara. Durante un Clásico Tapatío contra el Atlas en abril de 1955, su Rebaño Sagrado ganaba tan cómodamente que la afición de los Zorros, ubicada detrás del arquero, sólo atinaba a insultarlo. Como le llegaban tan poco, Gómez no tuvo mejor idea que pedir prestada una revista a uno de los hinchas y sentarse contra el poste a “leerla”. Todo duró unos 10 segundos, tiempo suficiente para que un fotógrafo capturara el momento. Al regresar del entretiempo, el árbitro prometió expulsarlo si repetía el hecho. “No volverá a pasar”, prometió el Tubo, quien falleció en 2004 pero quedó inmortalizado en esa fotografía.

Más repercusión mediática tuvo el portero argentino Ángel David Comizzo. Al promediar un Superclásico ante Boca Juniors en la mítica Bombonera, el entonces arquero de River Plate vio caer cerca suyo una pequeña radio desde la tribuna local, luego de que el juez pitara un penal a favor de la visita, que a esa altura perdía 1-0. Comizzo se puso los auriculares y, de cara a la afición Xeneize, esperó la concreción de gol. Sin embargo, su colega Fernando Navarro Montoya le desvío el remate a Hernán Díaz y el Flaco debió tolerar en primer plano las increpaciones boquenses. “Si hoy veo una radio en el piso no la toco ni borracho”, diría a la revista El Gráfico 10 años después, todavía en activo.

El paraguayo Gabriel González era un talentoso enganche que, además de destacarse en su país de nacimiento con Olimpia, también militó en España, Perú y hasta visitó la camiseta de su selección. Apodado el Loco, fue durante su paso por Estudiantes de La Plata que, al momento de ejecutar un tiro de esquina en un derbi ante Gimnasia y Esgrima en 1994, se tomó unos segundos para… ¡fumar un cigarrillo que le habían lanzado desde la parcialidad visitante! “Me pegó algo en el hombro y, cuando vi lo que era, sin pensarlo lo levanté, le di un par de pitadas y volví a tirarlo. Después, pateé el córner como si nada. ¡Me querían matar, pero yo me divertí!”, afirmó al periódico local El Día tras el partido.

En 2009 el atacante internacional escocés Steven Thompson no resistió la tentación de tomarse algo en horas de trabajo. Mientras disputaba un amistoso de pretemporada con el Burnley de Inglaterra ante el Portland Timbers en Estados Unidos, Thompson se salió del campo durante una jugada, y fue a parar al puesto que promovía una marca de cerveza. “De golpe me encontré en la mesa de una persona donde había una pinta llena e, instintivamente, tomé un trago. No sé por qué lo hice, pero supo bien”, confesó el protagonista. El hecho provocó la sonrisa de los testigos, pero no de los directivos del club, que lo multaron con una semana de paga por “conducta poco profesional”.

Distinto fue el final de la historia para Michael Quinn, un ex centro delantero inglés de apetito tan voraz por convertir goles como para deglutir tortas. Micky, quien brilló entre los ’80 y 90’ en Portsmouth, Newcastle United y Coventry City entre otros clubes, recibía numerosas bromas por su peso, hasta que un día se dio el gran gusto. “Fue en campo del West Ham. Mientras esperaba un tiro de esquina, un aficionado que me cantaba ‘¿Quién se comió toda la torta?’ me arrojó un pedazo, y como yo pude agarrar una parte en el aire, me la comí justo enfrente suyo. Sus amigos se hicieron un festín con él”, recordaría risueñamente.

El ex árbitro argentino Ángel Sánchez, quien dirigió dos partidos en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, sacó provecho de la ironía con la que se tomó la ‘peor’ parte de su profesión Por iniciativa de su mujer, Sánchez montó un museo con más de 600 artículos que recopiló en su carrera, entre los que hay un encendedor, un teléfono móvil y una radio que le arrojaron mientras dirigía. Los conservó como recuerdo: “Todos los objetos que guardo tienen un valor importante para mí, no podría elegir uno. Debo agradecerle a la vida porque tuve mucha suerte en mi carrera, y eso se lo debo al fútbol”.

Y es que el fútbol hay que tomárselo con humor...