La carrera de un futbolista es corta, así que la longevidad y la regularidad son dos de los anhelos de un jugador. La buena salud y la buena condición física son dones que a menudo se pasan por alto al hablar de los grandes del balompié. Y sin embargo, para muchos jugadores han sido la clave para prolongar su carrera más allá de los 40 años y a otros les da la oportunidad de aguantar en el terreno indefinidamente. FIFA.com se fija hoy en esos jugadores cuya presencia en el campo parecía estar siempre garantizada.

Es imposible empezar por otro que no sea Sepp Maier, inamovible bajo palos en el Bayern de Múnich durante más de una década. Die Katze von Anzing (“el Gato de Anzing”) jugó 442 encuentros seguidos en la Bundesliga con el eterno campeón alemán entre 1966 y 1979. En ese periodo, Maier conquistó 4 ligas, 4 Copas de Alemania y 3 Copas de Europa consecutivas, y fue elegido 2 veces mejor futbolista alemán del año.

El propio arquero, famoso por su sentido del humor, tenía una visión interesante sobre cómo logró semejante proeza. “La noche antes de un partido solíamos comer asado de cerdo regado con una cerveza de trigo”, recuerda Maier. “[Bulle] Roth, el muy bruto, siempre se comía tres trozos de tarta antes de un encuentro… y no le hacía daño”.

Varios centenares
Phil Neal, el jugador más laureado del Liverpool, encadenó una sensacional racha de 417 encuentros consecutivos con los Reds entre octubre de 1976 y septiembre de 1983. En ese periodo alzó nada menos que 15 trofeos, incluidas 3 Copas de Europa, pero estuvo a punto de ver interrumpida su racha en un par de ocasiones.

“Una fue cuando me fracturé un pómulo. Opté por jugar contra la voluntad del médico, que dijo que no debía jugar durante un mes. Me salí con la mía”, recordó. “[También] me sobrepuse a la rotura de un dedo del pie, pero tuve que jugar seis semanas con una bota del número 43 en un pie y con el número 40 en el otro”. Lo único que quebró finalmente su serie fue una lesión sufrida contra el Manchester United, pero, tras 3 encuentros ausente, regresó para enlazar otros 127 partidos consecutivos, con lo que jugó todos los encuentros en 9 temporadas.

Los 365 partidos ligueros seguidos de Neal constituyen un récord en la división de honor inglesa, pero Harold Bell ostenta la plusmarca global de su país, con 401 compromisos ligueros y 465 en total (superando incluso a Maier). El jugador del modesto Tranmere Rovers disputó su primer encuentro tras la II Guerra Mundial, y no se perdió ningún partido hasta 1955.

Brad Friedel estableció en 2012 la plusmarca de la Premier League inglesa con 310 encuentros seguidos, en un partido donde el portero estadounidense de 41 años ayudó al Tottenham Hotspur a vencer en casa del Manchester United por primera vez en 34 años. Su récord abarcó ocho temporadas y tres equipos distintos: del Blackburn Rovers al Tottenham, pasando por el Aston Villa.

Friedel declaró a FIFA.com que anotaba sus muestras de durabilidad para asegurarse de mantenerse activo cada día y seguir siendo “un fanático del mantenimiento físico”. Pero al igual que Neal, dos incidentes estuvieron a punto de romper la racha: por culpa de un campo helado, fue duda hasta última hora con el Blackburn Rovers, mientras que, con el Aston Villa, un esguince de tobillo casi le hizo perderse un partido. “En los ocho años que duró la racha, esas fueron las dos únicas amenazas serias”, destacó.

En Francia, otro guardameta, Fabien Cool, se quedó a sólo cuatro partidos de la marca de Friedel, con 306. Cool tardó 6 de los 15 años que militó en el Auxerre en ganarse la titularidad, pero desde mayo de 1998 hasta diciembre de 2006 fue totalmente inamovible, y acabó ingresando en la leyenda como el jugador que más partidos ha disputado con el club.

Muy similar es el caso de Pedro Catalano, quien, desde julio de 1986 hasta noviembre de 1994 fue el omnipresente arquero de Deportivo Español durante uno de los periodos más exitosos del equipo porteño, acumulando 333 encuentros consecutivos. ¡Y perfectamente podrían haber sido más!

Y es que Catalano, pieza clave en los históricos ascensos a la segunda y la primera división argentinas, vio su única tarjeta roja contra Talleres a sólo dos minutos del final. Tras cumplir dos partidos de sanción comenzó su racha, y los únicos minutos que se perdió de casi 30.000 fueron contra Vélez Sarsfield (por lesión); un choque en el que su homólogo José Luis Chilavert marcó su primer gol de falta.  

En la selección
Todas estas rachas sin lesiones son asombrosas, pero también hay que destacar a esos paradigmas de fiabilidad que, año tras año, lograron representar a su país de forma inmejorable al máximo nivel. Y uno de los mejores ejemplos, sin duda, es Paolo Maldini.

Il Capitano está considerado uno de los mejores defensas de todos los tiempos, pero además fue capaz de dar la cara en campeonatos internacionales a lo largo de 14 años. Maldini encadenó 35 partidos en todas las grandes competiciones que disputó Italia desde la Eurocopa 1988 –su 4º internacionalidad– hasta los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002™ –su último encuentro con la Nazionale–. Sus 23 encuentros seguidos en Mundiales constituyen un récord, pero por desgracia para él, no pudo pasar del subcampeonato en Estados Unidos 1994 y en la Eurocopa 2000.

Y decimos que Maldini es “uno de los mejores ejemplos” porque, en el fútbol femenino, varias jugadoras le eclipsan claramente. Kristine Lilly sumó 46 encuentros consecutivos en la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ y en los Juegos Olímpicos de 1991 a 2007, con una cosecha de 2 títulos mundiales, 2 oros olímpicos y 1 plata. Y otras dos compatriotas y compañeras de la promoción del 91, Julie Foudy Joy Fawcett, no se quedaron muy lejos, con 39 partidos.

Justo por detrás de Lilly, no obstante, figura Birgit Prinz, con 43. La campeona mundial en 2003 y 2007, prosiguió la larga serie de internacionales omnipresentes con Die Mannschaft. De hecho, de 1962 a 1994, la selección masculina siempre tuvo al menos un jugador en el campo que encajaba en esa descripción. De 1962 a 1970, Uwe Seeler sumó 16 partidos mundialistas seguidos. Y a continuación, Wolfgang Overath (66-74), Bert Vogts (70-78), Karl-Heinz Rummenigge (78-86) y Lothar Matthaeus (86-94) encadenaron 19 partidos consecutivos.

De no haberse perdido Seeler el partido por el tercer puesto en 1958, habría superado los 21 encuentros consecutivos de Diego Armando Maradona, segundo sólo por detrás de Maldini. Sin embargo, tal vez sorprenda más la pareja que figura a continuación…

Durante la época dorada de Polonia, que incluyó dos terceros puestos en 1974 y 1982, dos jugadores disputaron todos los minutos en los tres Mundiales celebrados en ese intervalo: Wladsyslaw Zmuda y Grzegorz Lato, que totalizaron 1.800 minutos en 20 encuentros. La única vez que no coincidieron sobre el césped en un Mundial fue en la despedida como internacional de Zmuda (una fugaz aparición de 7 minutos contra Brasil en 1986).

El legendario alemán Paul Breitner recuerda a su selección con cariño, como comentaba a FIFA.com: “Siempre he dicho que derrotamos a un equipo que era claramente superior a nosotros, que era con diferencia el mejor del certamen y, pese a todo, no se proclamó campeón mundial. Me refiero a la Polonia de 1974”.