Tenía 26 años y se sentía presionado. Dennis Bergkamp acababa de abandonar el Inter de Milán en verano de 1995 entre brumas, tras una estancia difícil en las filas de los Nerazzuri, y Bruce Rioch le ofreció la oportunidad de redimirse con un contrato con el Arsenal por una suma de récord. Al saltar al césped de Highbury en su debut, contra el Middlesbrough, el 20 de agosto de 1995, no se imaginaba el legado que dejaría tras de sí cuando 11 años, tres títulos de la Premier League inglesa, cuatro Copas de la FA e innumerables goles soberbios después, se despidiera de los terrenos de juego.

Aquel verano se produjo un punto de inflexión en el fútbol inglés, pues un día antes que Bergkamp, el astro holandés Ruud Gullit se había estrenado en la máxima división de Inglaterra con el Chelsea. El "fútbol total" acababa de aterrizar en la Premier, y la liga nunca más volvería a ser la misma.

A Bergkamp y Gullit, se sumaron poco después Marc Overmars, Jimmy Floyd Hasselbaink y Jaap Stam, que inauguraron así el boom de la influencia extranjera en la Premier League a finales de los 90. Bergkamp, Overmars y Stam ganaron todos ellos el título de liga dentro de los tres años desde su llegada.

“La gente confunde a veces arrogancia y confianza y, por lo tanto, no entiende a los jugadores holandeses”, comenta Thierry Henry a David Winner en el libro Stillness and Speed. “Todos ellos poseen una confianza enorme en sus propias facultades. Una de las cosas que me gustaron de Dennis desde el primer momento fue la enorme seguridad que tenía en sí mismo y su absoluta falta de arrogancia. Dennis es el mejor de los futbolistas con los que he jugado”.

Bergkamp y la llegada del fúbol total a Inglaterra
Un gran elogio viniendo de alguien que ha compartido equipo con Zinedine Zidane, Ronaldinho y Lionel Messi. Pero, aparte de su confianza y habilidad en estado puro, ¿qué hizo que Bergkamp y los jugadores holandeses que llegaron después se adaptaran tan bien a la liga inglesa? Ronny Goodlass empezó su carrera en el Everton y vivió los años de gloria del fútbol holandés en la Eredivisie, lo que le confiere autoridad para comentar las características de la división de honor inglesa en relación con los futbolistas de los Países Bajos.

“Bergkamp llegó y subió el listón de calidad. Su habilidad, su técnica, y su comportamiento dentro y fuera de los terrenos de juego y en los entrenamientos enloquecieron a todos”, señala Goodlass a FIFA.com. “Contagió a los demás la confianza suficiente para probar cosas nuevas. El gol de Tony Adams contra el Everton que sentenció el título (en la temporada 1997/98), por ejemplo. Tony no lo hubiera intentado a las órdenes de George Graham (antes de Bergkamp). Con él llegaron aires de libertad”.

Goodlass, nacido en Liverpool, firmó un contrato de dos años con el NAC Breda en 1977 y regresó a Inglaterra para jugar con el Fulham en 1980, tras un año en el ADO de La Haya. El futbolista recuerda con cariño su estancia en los Países Bajos, donde marcó goles que valieron partidos contra guardametas legendarios de la talla de Piet Schrijvers (contra el Ajax) o Jan Jongbloed (contra el Roda JC).

“Uno de los reclamos que me hicieron marcharme a Holanda fue Johan Cruyff y su influencia en las tres Copas de Europa consecutivas del Ajax y en las trayectorias de los Países Bajos hasta las finales de los Mundiales de 1974 y 1978 [ndlr: aunque Cruyff personalmente no jugó en la edición de Argentina 1978]”, revela Goodlass. “Era el fútbol total. Todo el mundo se sentía cómodo con el balón. Solían intercambiar posiciones; para ellos era algo natural. Este tipo de juego te cambia la mentalidad, pero tienes que poseer una gran calidad técnica”.

“En los años 70, el Ajax era un equipo espectacular”, recuerda. “Yo solía trasnochar para ver a los holandeses. Johnny Rep, Johan Neeskens, Cruyff, Robbie Rensenbrink... ¡Qué equipazo! La mala suerte les impidió ganar la Copa Mundial. Fue una de las razones por las que me fui a los Países Bajos. Pensé: 'Si esto es tan fantástico de ver, ¡cómo será jugar allí!’”

Una Premier teñida de naranja
A principios de la década de 2000, más talentos neerlandeses se pasaron a la Premier, como Ruud van Nistelrooy, Edwin van der Sar, Arjen Robben o Robin van Persie. Sin embargo, no ha existido reciprocidad en este sentido, pues hay poquísimos ingleses que ejerzan su oficio en los Países Bajos. En el comienzo de la temporada 2015/16, sólo cuatro futbolistas ingleses estaban inscritos en clubes holandeses (Lewis Baker, Todd Kane, Isaiah Brown y Dominic Solanke), y todos cedidos por el Chelsea. Goodlass no acierta a entender por qué existe entre los ingleses tal reticencia a ampliar sus horizontes.

“Se lo recomiendo a cualquiera”, asegura. “El Chelsea es una gran entidad, y está haciéndolo. Les aconsejo a todos que cedan sus jugadores a un club holandés durante seis meses o un año. Sus métodos de entrenamiento son geniales. Se juega en campos magníficos, ante un público estupendo y con un ambiente fantástico. La estrechez de miras no ayuda para nada, ni tampoco cerrarse a otras culturas del mundo”.

La actual Premier League es una liga especialmente cosmopolita. Algunos de los héroes de la exitosa campaña de la Oranje hasta el tercer puesto en Brasil 2014, Tim Krul, Daryl Janmaat, Memphis Depay, Daley Blind, e incluso su seleccionador, Louis van Gaal, trabajan en la máxima división de Inglaterra. Van Gaal, Dick Advocaat y Ronald Koeman forman un magnífico trío de entrenadores holandeses en la liga inglesa. Por otro lado, Steve McClaren ganó el título de la Eredivisie con el FC Twente.

Van Gaal demostró hace poco su comprensión de las relaciones futbolísticas entre sus paisanos y los ingleses.

“Es increíble la forma en la que la gente vive aquí el fútbol, exactamente como me lo esperaba”, manifestó Van Gaal después de su primer año en el Manchester United. “Para mí es maravilloso estar en Inglaterra. Aquí se vive el fútbol, el fútbol es la vida y la vida es el fútbol”.

La estatua de Bergkamp, compatriota de Van Gaal, que se yergue majestuosa a la puerta del estadio Emirates del Arsenal es testimonio del legado que el jugador holandés dejó en su país de adopción.

“Bergkamp ha dejado una huella profunda en el fútbol inglés”, concluye Goodlass. “Veinte años después la gente sigue hablando de él”.