A los 16 años era un habitual en las alineaciones del Kispest de Budapest. Así que cuando debutó con 18 en la selección nacional la expectación era máxima. Y no defraudó. Ferenc Puskas inició su legendaria trayectoria defendiendo la camiseta de Hungría un 20 de agosto de 1945. Así que hoy se cumplen 70 años no sólo de su debut, sino del primero de sus 83 goles con la selección. Austria, el primer rival de los húngaros tras la cruenta Segunda Guerra Mundial, fue el testigo del nacimiento de una estrella internacional, el líder de los Magiares Mágicos.

El talento de Puskas espoleó a Hungría al oro olímpico en Helsinki 1952, a una victoria por 3-6 contra Inglaterra en Wembley al año siguiente, a un triunfo por 7-1 contra el mismo rival en Budapest seis meses después…

Los húngaros registraron además una racha de imbatibilidad de 32 partidos, a la que puso fin su derrota por 3-2 a manos de la República Federal Alemana… en la final de la Copa Mundial de la FIFA Suiza 1954.

83 goles en 84 partidos con Hungría. Centenares en sus clubes. "Si le daba una vez al balón, marcaba dos goles", llegó a decir Zoltan Czibor, compañero de Puskas en el Kispest y la selección. Su principal recurso: una zurda potente y precisa. Sus remates desde 30 metros eran letales y le valieron el sobrenombre de Cañoncito Pum.

En homenaje a tan excelso goleador, la FIFA creó en su honor el Premio Puskás para recompensar el gol más bonito de cada año. Se entregó por primera vez en 2009.

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