- Estoy haciendo un libro de cuentos a beneficio. ¿Te gustaría escribir uno?

- ¿Un cuento? ¡Mejor hagamos un partido!

La broma a Pablo Aimar le salió de las entrañas. ¿Qué? ¿Escribir un cuento?¿Yo? Por un instante pensó que Sebastián Domínguez, el central de Newell’s Old Boys, el ex 6 de la selección argentina, se había vuelto loco. Tal vez un poco loco estuviera, porque para soñar en grande, rompiendo moldes y prejuicios, hay que estar un poco turulato.

Seba sólo quería subirlo a su ilusión: publicar un libro con historias escritas por futbolistas y entrenadores y que las regalías sean a beneficio. Y lo convenció. A él y a otros más hasta completar 25 cuentos y lanzar "Pelota de papel", uno de los grandes éxitos en las librerías argentinas en 2016.

Javier Mascherano, Jorge Sampaoli, Jorge Valdano, Nicolás Burdisso y Fernando Cavenaghi, entre otros, se animaron a escribir su propio cuento. Aimar, retirado en 2015, fue uno de los primeros en ser contactados, cuando la idea ya tenía forma en las cabezas de Domínguez, su amigo Mariano Soso, extécnico de Sporting Cristal, y los pensadores originales, los futbolistas uruguayos Jorge Cazulo y Agustín Lucas.

"Lo buscamos a Aimar, al Patón Guzmán -Sandro, arquero de la selección argentina-, aquellos con los que teníamos más cercanía, y nos encontramos que a los 10 días ya teníamos ocho o nueve cuentos. Y desde ahí no aflojamos más", le cuenta Domínguez a FIFA.com. "Con Agustín Lucas y Juanky Jurado, un periodista amigo que fue el productor del libro, decidimos darle la estructura que tiene hoy: un escritor presenta a un jugador con un prólogo, el jugador escribe una historia que tenga alguna relación con el fútbol y un dibujante o artista plástico la ilustra. Juanky, que sabe mucho, se encargó de armar los tríos".

Ese no aflojar más redundó en un trabajo de 73 personas para sacar un libro que ya va por su quinta edición y los 18.000 ejemplares vendidos. Se editó en Argentina y Uruguay, próximamente llegará a México y en formato e-book puede comprarse en español desde cualquier parte del mundo. Todas las ganancias son para la Fundación SI, que tiene como principal objetivo promover la inclusión social de los sectores más vulnerables de Argentina, y para la Fundación Pro Derechos, de Uruguay.

Además, el libro se reparte en las pensiones donde los clubes alojan a sus chicos de inferiores, en hospitales, en escuelas. ¿El motivo? "Que un chico, en lugar de prender un videojuego, tenga un punto de encuentro con la lectura, que es muy importante para su educación", explica Domínguez.

Más allá del afán solidario, en la génesis del libro hay también un espíritu de reivindicación, de situar al futbolista en un lugar que lo represente de manera más completa.

"Si bien el futbolista generalmente tiene raíces muy humildes y ese chico llega a primera para ser la salvación, si uno busca se encuentra de todo", dice Domínguez. "Cazulo, por ejemplo, tiene una cultura especial. Así encontramos a un montón de chicos. No era mi caso, pero sí Agustín y Cazulo fueron más insistentes en eso de desmitificar al jugador del fútbol, sacarnos el rótulo o mochila de que lisa y llanamente somos burros".

Riqueza literaria y continuidad
Ariel Scher es uno de los periodistas más respetados de Argentina y, además, es escritor. Él se hizo cargo de la edición de los cuentos, en algunos palmo a palmo con el escritor y en otros como editor de la versión final, ya pulida con el prologuista, como con Mascherano, que escribió una historia sobre Tito Vilanova pero sin nombrarlo.

"Son cuentos que me dispararon mucha emoción", afirmó hace pocos días Scher en un evento de promoción del libro en Buenos Aires, en el que el público pudo entrar a cambio de la donación de un juguete.

"Domínguez escribió un cuento en el que maneja dos planos, lo que pasa y lo que no pasa. Es muy difícil eso. El de Masche es un cuento muy emocionante, que demuestra cómo la literatura puede plasmar maravillosamente una experiencia de la vida. El de Aimar refiere a uno de los vínculos centrales de la vida, la familia. Yo no podría escribir un cuento de esos afectos. Hay otros cuentos que quiebran la línea del tiempo. A Cavenaghi hay que destacarle, entre otras cosas, la elección de esa idea. Burdisso escribió un gran cuento, con muy buena estructura. Es tan detallista que me despertaba todas las mañanas con un mail suyo. Discutíamos palabra por palabra", elogia Scher a los autores.

"Hace muchos años hubiésemos soñado con hacer este libro pero quizás no hubiéramos podido. Ellos nos han ayudado a quebrar un montón de prejuicios".

El proceso creativo no fue sencillo. "Fueron varios días los que estuve en blanco y después empezó a salir algo. Es medio una aventura que no sabés (cómo va a resultar)", se sincera Aimar con FIFA.com. "Estuve mucho tiempo que no podía escribir nada, con esa presión de que tenía que escribir”, se sumó Cavenaghi. “Una tarde iba en el auto y pensando, pensando, salió una historia de la nada. Fue una experiencia muy linda y es espectacular porque es algo benéfico".

Pablo ya tiene ganas de sentarse otra vez: "Para la gran mayoría fue lo primero que escribimos. Ojalá de verdad que no sea lo último". Domínguez, siempre líder en un vestuario, está entusiasmado con una segunda parte: "Creemos que hace falta una continuidad. Tenemos mucha fuerza y estamos muy embalados".