Un invento atemporal

¿Qué tienen en común las palabras "episkiros", "Harpastum" y "popo"? Que todas se refieren al "invento más importante de la humanidad", en opinión de algunos: el balón. O mejor dicho: el balompié.

Todo debió de empezar en la Edad de Piedra con una patada a un guijarro o a un hueso o una cosa parecida. Hace 3.000 años los chinos usaron pelotas hechas con pieles de animales rellenas de pelo o plumas como juguete. "Tsu chu" se llamaba ese juego, considerado como el precursor más antiguo del fútbol moderno.

Los griegos llamaban "episkiros" a su fútbol y a su balón, y los romanos "harpastum". Japoneses, persas, egipcios, asirios o indios norteamericanos se rindieron hace ya mucho tiempo al hechizo del cuero esférico. Incluso los aztecas de México disfrutaban con el "tlachtli", un pasatiempo en el que se utilizaba como pelota una piedra recubierta de una gruesa capa de goma.

Pomelos y botas de vino
El balón de cuero supuestamente más antiguo que se conoce se encontró en 1999 en el tejado del dormitorio de la reina Mary en el castillo escocés de Stirling. Se estima que esa vejiga de cerdo envuelta con cuero gris tiene 450 años. Los historiadores creen que en aquel entonces la reina lanzaba el balón desde su balcón al patio, donde sus servidores y soldados lo esperaban preparados para jugar. Pero aquello no era exactamente fútbol sino una forma de rugby. Los balones más antiguos que se conservan proceden de Egipto, datan del segundo milenio antes de Cristo y estaban hechos de madera, cuero o papiro.

Hasta el día de hoy, la humanidad ha demostrado tener una asombrosa imaginación a la hora de diseñar esféricos. Los esquimales chutaban balones de cuero de foca rellenos de musgo o pelo de animal. En Hawai, el "popo" consistía en un amasijo de hojas y harapos bien sujetos. En las islas Fiyi pateaban pomelos. Los aborígenes australianos empleaban escrotos de canguros embutidos de hierba. Y antiguamente los ingleses recurrían a botas de vino de cuero rellenas de corcho.

La innovación de utilizar una cámara de aire, o mejor dicho, una vejiga de cerdo, hizo que este deporte experimentara un punto de inflexión en su desarrollo. Como botaba muy bien, enseguida causó sensación. Más tarde, la vejiga fue sustituida por una cámara de goma con una cubierta de cuero sujeta con una red. En esas condiciones, los cabezazos a menudo eran experiencias dolorosas.

El fútbol moderno nace en Inglaterra
Desde la década de 1970, el esférico ya no se fabrica con cuero natural sino con cuero sintético, porque repele el agua, vuela más rápido y gira mejor.

Pero, ¿quién fue el primer futbolista de la historia? Hoy en día es imposible contestar con rigor a esta pregunta, y no digamos trazar una cronología precisa del balompié. La gran cantidad de grabados que se conservan en jarrones y frescos sólo prueban la existencia en la antigüedad de juegos de pelota.

Sea como fuere, el fútbol moderno surgió en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIX. A raíz de la migración de empresas y trabajadores durante la época de la Revolución Industrial, el deporte rey se expandió rápidamente por todo el globo terrestre. Mediante este mecanismo de propagación, su popularidad creció mucho más deprisa que la de los diversos juegos de pelota tradicionales que se practicaban en el mundo.

"Cada segundo es único"
Si bien los diferentes prototipos de balones pueden distinguirse claramente unos de otros, todos tienen una cosa en común: siempre es posible imprimirles una determinada dirección de vuelo. Luego viene el rebote, que también tiene su gracia. Así que últimamente el balón de fútbol se ha convertido en el juguete más querido y más exitoso del mundo.

"Yo tenía una relación sensual con ese objeto que reaccionaba de forma distinta a cada patada y siempre quería ser tratado de forma distinta. Ahí radica la fascinación del fútbol. En este juego nunca se produce una repetición de lo que ya ha ocurrido. Cada segundo es único", recordaba el otrora astro del fútbol alemán Günter Netzer.

El secreto del fútbol
A la entrada de la casa de Alfredo Di Stéfano hay una estatua de bronce de una pelota con una leyenda que reza: "Gracias, vieja". Por otra parte, siempre es conmovedor el beso al balón por parte de los jugadores después de goles o victorias importantes, como por ejemplo el que le dio Pelé al esférico después de marcar su gol número mil. Otra curiosidad: en Brasil acostumbran referirse a la pelota de fútbol con un término cariñoso, "gorduchinha" (gordita).

Son muestras de gratitud a un estupendo cuerpo de 20 hexágonos y 12 pentágonos que seguramente pervivirá durante mucho tiempo. Porque, como dijo una vez la leyenda del fútbol alemán Uwe Seeler, "el secreto del fútbol es el balón".