Especialistas en ‘rabonas’

El fútbol es un deporte plagado de expertos: ejecutores de balón parado, cabeceadores, goleadores infalibles, arqueros ataja-penales… Sin embargo, hay algunas jugadas puntuales que, al ser menos comunes, se han ido transformando en lujos, en momentos sublimes que  impregnan la memoria de los aficionados. En este rubro, encontrar especialistas es más complicado.

Una de esas jugadas es aquella que le exige al futbolista habilidad y rapidez para, con el balón en movimiento, resolver una situación en la que se encuentra con perfil cambiado, y en lugar de utilizar su pata de palo para impactar el balón, decide pasar su pierna hábil por detrás de la de apoyo para golpearlo con su pie dúctil.

Si bien dista der ser universal, la denominación más aceptada para este movimiento es la de ‘rabona’, y recientemente recuperó protagonismo gracias al delantero argentino Matías Urbano, quien durante el pasado mes de agosto anotó dos golazos por esta vía en partidos consecutivos para Unión San Felipe de Chile.

Los vídeos de ambas conquistas hicieron furor en Internet, recorrieron cientos de resúmenes deportivos y, además, motivaron a FIFA.com a escribir este artículo. He aquí, entonces, un breve repaso tanto de la historia de la jugada como de aquellos futbolistas que, desde Diego Maradona hasta Thomas Mueller, han sabido sacar provecho de ella.

La rabona de un infante
El nombre rabona para describir a este movimiento data de septiembre 1948, y se debe al título de una nota que le dedicó una revista deportiva argentina a un gol marcado por Ricardo Infante, de Estudiantes de La Plata: “Un Infante que se hizo la rabona”. En argentina, la expresión “hacerse la rabona” se usa para referirse a aquellos estudiantes que faltan a la escuela sin el consentimiento de sus padres. Como además “infante” es sinónimo de niño, el título describía a la perfección como el joven futbolista, de 24 años en ese entonces, había resuelto con un acto de rebeldía un balón que le había quedado para su pierna menos hábil.

“Entró en un ángulo, pero jamás pensé que iba a ponerla allí”, decía Infante en 1998, al cumplirse 50 años de su rabona. “Aquel gol no tuvo la repercusión que merecía. No existía la televisión y los medios gráficos no cubrían todos los partidos”, se quejaba el sexto goleador histórico del fútbol argentino.

He ahí, quizás, por qué en Italia se considera a Giovanni Roccotelli como inventor de la jugada, aunque con otro nombre y 30 años después. Roccotelli alcanzó notoriedad en enero de 1978, cuando le sirvió para asistir a su compañero Giacomo Tafuro en un gol del Ascoli contra Módena. En 2007, lo recordaba así: “En Bari, en los años 50, tener un balón era un privilegio. Un día, jugando en la calle, la pelota me quedó para la izquierda, y no me pregunte por qué preferí pasar la pierna derecha por detrás para golpearla. La llamamos ‘incrociata’, que es cruzar algo, como piernas o brazos”.

Roccotelli asegura que el mismo Pelé lo reconoció por ese movimiento en los años ’70. En Brasil, no obstante, se lo conoce como ‘chaleira’ (tetera) o ‘letra’ (letra), aunque es imposible afirmar fehacientemente la razón de esas denominaciones en un tierra que ha dado cultores de ese movimiento como Rivaldo, Jardel o Robinho.

¿Defecto o virtud?
Uno de los futbolistas que transformó a la rabona en un recurso eficaz fue Claudio Borghi. Campeón mundial con Argentina en México 1986 y actual entrenador de la selección de Chile, Borghi es uno de los referentes de Urbano. “No la hago como fantasía y nunca la tengo premeditada, aunque sí la entreno. Podría decirse que los goles fueron fruto de mi trabajo”, dijo el ahora conocido artillero.

Borghi, mientras tanto, jamás escondió la razón de su  uso. “En mi caso, fue un defecto que se transformó en virtud, ya que no tenía zurda. Pero lo lindo es que la pelota vaya donde uno quiere porque  sorprende. Y como toda jugada inesperada, causa problemas al rival”, afirma el Bichi, quien creció viéndolo a Maradona hacerla en Argentinos Juniors.

Es cierto que Maradona no hacía goles así, pero delanteros como Ramón Díaz o Careca, en la selección o en Nápoles, puedan dar fe de los perfectos centros que el 10 conseguía gracias a ese movimiento. Otro argentino zurdo que se caracteriza por ejecutarla con precisión es Ángel Di María, como lo demostró en su paso por el Benfica, donde incluso anotó en un partido por la Copa de la UEFA (hoy Liga Europa), o ahora en el Real Madrid, donde se ha despachado con un par de precisas asistencias. También en España, y con cierta consistencia, la practica el barcelonista David Villa.

Un experto en el asunto es Ricardo Quaresma, quien suele usarla para centrar el balón desde ambas bandas. El portugués, incluso, ha creado un tutorial que circula desde hace tiempo en internet. Y para demostrar que la jugada no es exclusividad de los latinos, lo mismo ha hecho la sensación alemana Thomas Mueller. Allí, tras explicar la técnica para poder realizarla con éxito, la Bota de Oro adidas y Mejor Jugador Joven de la última Copa Mundial de la FIFA aconseja no usarla para “burlarse del rival”, y evitar así recibir “un castañazo”.

Para bien o… ¡para mal!
Está claro que una rabona bien ejecutada puede dejar una marca indeleble. Sino que lo diga el brasileño Edú: “En 1991 jugaba en el América de México y la entrenaba constantemente, pero nada. Hasta que me salió una espectacular en forma de centro para que mi compañero Toninho hiciera un gol en un clásico contra el Cruz Azul ante 110,000 personas. Todavía me la recuerdan”.

También puede tener consecuencias impensadas. En 2007, el día de su debut en el IFK Gotemburgo de Suecia, el peruano Andrés Vásquez convirtió de emboquillada una rabona desde el vértice derecho del área rival, diana que le permitió ser conocido en su país y hasta una eventual convocatoria a la selección. Algo parecido le sucedió más recientemente al kuwaití Fahad Al Enezi, cuya rabona en un amistoso internacional ante Arabia Saudí le sirvió como carta de presentación para su llegada al Al Ittihad saudita.

La jugada, incluso, ha tenido un derivado: la  falsa rabona. El movimiento es similar, pero en vez de golpear el balón, el objetivo es distraer el contrario para continuar con el regate en velocidad. Ronaldinho, Cristiano Ronaldo o Matías Fernández suelen sacar provecho de ella asiduamente.

Sin embargo, vale aclarar que fallar en el intento de una rabona puede ocasionar bromas pesadas, como le pasó al australiano Nick Carle o el inglés David Dunn. Mientras que el primero quedó desparramado contra la línea de fondo en un encuentro ante Uruguay, el segundo, jugando para el Birmingham, tropezó en pleno derbi frente al Aston Villa. Ambos, claro está, formaron parte del no top-10 de los noticieros deportivos…

La clave para volverse un especialista en la rabona, probablemente, está en la conclusión final del tutorial de Mueller: “¡Entrénala día tras día y trata de no romperte la tibia en el intento!”.