Su nombre está íntimamente ligado a la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011. Como Presidenta del Comité Organizador, Steffi Jones fue el rostro visible del certamen y una de las grandes responsables de su éxito. Por esta razón, algunos medios de comunicación no dudaron en llamarla "la káiser", en clara referencia al gran káiser alemán, Franz Beckenbauer. No obstante, para esta ex futbolista de 39 años, lo más importante en la fase final de la Copa Mundial no era quién alzara el trofeo, sino poner de relieve la fuerza simbólica del fútbol femenino.

"Su dedicación a la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011, y al fútbol femenino en general, la han llevado por todo el mundo. Su intervención ha servido para animar a niñas y a mujeres a no rendirse jamás y a seguir soñando con el fútbol", escribió Joseph S. Blatter, Presidente de la FIFA, en la carta personal que le envió, donde reconocía sus méritos. En abril de este año, la campeona del mundo de 2003 y tricampeona de Europa, fue nombrada embajadora de la FIFA junto con su compatriota Birgit Prinz.

Sin embargo, el camino que ha recorrido Steffi Jones hasta la cima del fútbol femenino no ha sido ni mucho menos fácil. Hija de una alemana y de un soldado estadounidense, Jones creció en un barrio problemático de Fráncfort llamado Bonames. Ya en la guardería, e incluso en sus primeros años de colegio, la pequeña Steffi sufrió discriminación por su color de piel, así que decidió dirigir toda su energía hacia la pasión que sentía por el fútbol.

Para ella, el balón estaba hecho del material del que se componen los sueños. Unos sueños que, en su caso, acabaron convirtiéndose en realidad. Steffi Jones disputó 111 partidos con la Mannschaft y fue campeona del mundo en 2003, si bien se perdió la gran final por culpa de una rotura del ligamento cruzado; ganó la Eurocopa Femenina de la UEFA en tres ocasiones, se colgó dos veces la medalla de bronce olímpica y se adjudicó seis ligas alemanas, así como una liga femenina estadounidense con el Freedom de Washington en 2003.

FIFA.com ha recopilado algunas de las declaraciones más jugosas de esta simpática jugadora de talla mundial.

"¿Que si tengo talento como actriz? No lo sé, pero está siendo una grata experiencia. Ahora que veo todo lo que lleva consigo un rodaje, me encantaría trabajar en Tatort [ndlr: mítica serie policíaca alemana del canal ARD]. Creo que interpretaría muy bien el papel de víctima".
Declaraciones al periódico alemán BILD tras rodar un anuncio. Más tarde, interpretó un pequeño papel en el capítulo En fuera de juego, de la serie Tatort, donde volvió a demostrar su talento para la interpretación.

"Jamás habría imaginado que la gente se me acercaría a pedirme autógrafos. Es una locura".
Sorprendida por el hecho de que la reconozcan tantos aficionados.

"Cuando alguien me ofende, no le replico con otro insulto, sino que prefiero mantenerme al margen y pensar: ‘Algún día esas palabras se volverán contra ti’. Mi madre me decía que no debía rebajarme a su nivel: ‘Steffi, hay personas que pagan sesiones de rayos UVA para conseguir tu color de piel, y otras se gastan un dineral en la peluquería para lucir tus rizos. Tú tienes ambas cosas de natural. ¡Debes estar orgullosa de lo que tienes!'".
Extracto de su entrevista a FIFA.com acerca de lo que le enseñó su madre.

"Mi sueño desde pequeña siempre fue el de enfundarme la camiseta de la selección, salir al terreno de juego, escuchar el himno nacional y emocionarme".
En declaraciones al diario Epoch Times, Steffi Jones aseguró que no hay nada más bonito que el primer partido con la selección nacional de tu país.

"El fútbol fue mi salvación. Con él aprendí lo que significa el respeto y la responsabilidad. Mis compañeras de equipo se convirtieron en mi familia".
El fútbol es mucho más que darle patadas a un balón.

"Me gusta planchar. Lo hago mientras veo películas de miedo y acción, lo cual no es muy buena idea, porque casi siempre acabo quemándome cuando se ponen interesantes. Pero no lo puedo remediar. Y si además me acompaña un bote de Pringles, mejor todavía".
Una vez finalizada la Copa Mundial, Jones volvió a tener tiempo para practicar sus aficiones favoritas, entre las que se encuentran las faenas domésticas, tal y como explicó a BILD.

"En los pasillos de las oficinas de la Asociación Alemana de Fútbol no me llaman ‘la Káiser’, como se ha dicho por ahí. Me llaman Steffi, sin más".
Afirmó sobre su nueva etapa en una entrevista concedida al diario Frankfurter Rundschau.

"Rechacé el curso de retórica que me ofreció la Asociación Alemana de Fútbol. Si se me escapa algo que no debo decir, no pasa nada, sabré vivir con ello".
Steffi Jones no tiene pelos en la lengua, como puso de manifiesto en su entrevista al diario Handelsblatt.

"He empezado a jugar al golf. Me parece un deporte fascinante y me divierto muchísimo. Lo que pasa es que aún no soy muy buena y, a veces, ni le doy a la pelota, lo cual me deprime un poco. Pero, como soy tan ambiciosa, sigo intentándolo hasta que lo consigo. Entonces paro, porque considero que los finales siempre han de ser felices".
¡Ha sido una cañonera toda su vida!

"Sí que es verdad que rompí algún que otro cristal de un pelotazo o incluso el reloj de algún amigo. También solía perder muy a menudo la bolsa con la ropa de gimnasia. Un día me perdí por la ciudad y la policía me llevó a casa en un coche patrulla. Por lo demás, siempre fui una niña muy buena".

Steffi Jones también protagonizó alguna travesura, como contó en su entrevista al diario Frankfurter Allgemeine.

"El que piense que Steffi va a poner patas arriba la Asociación Alemana de Fútbol, está muy equivocado. Aquí se siguen llevando las peticiones a la presidencia y se presentan solicitudes, como se ha hecho siempre".
Sobre su trabajo en la Asociación Alemana de Fútbol.