Futbolistas y filosofías
© AFP

A lo largo de los últimos siglos, desde el célebre dramaturgo William Shakespeare hasta el premio Nobel de literatura Albert Camus o el filósofo Umberto Eco se han referido al juego más hermoso del mundo de manera crítica y a la vez apasionada (consulta el enlace de la derecha). Y si las grandes mentes se han dejado fascinar por la pelota, muchas veces los propios jugadores y entrenadores se han aventurado en el sentido inverso, definiendo públicamente su particular filosofía de vida.

Así, Philipp Lahm, capitán de la selección alemana, camina por la vida convencido de que “menos es a veces más”. Por su parte, Mario Gómez, compañero de Lahm en el Bayern y en el combinado nacional germano, tiene algo en común, en lo que a manera de pensar se refiere, con el austriaco Erwin Hoffer y el paraguayo Roberto Toro Acuña, veterano de tres Copas Mundiales de la FIFA, ya que los tres se rigen por la siguiente máxima: “No hay que abandonar nunca”.

Comienzos difíciles
El francés Franck Ribéry y el japonés Shinji Kagawa son trabajadores incansables en su día a día. “En la vida no se consigue nada sin esfuerzo”, piensa el astro galo, mientras que el nuevo fichaje del Manchester United añade: “Solo mejora aquel que trabaja a destajo para lograrlo”.

Un ejemplo perfecto de estas máximas es Lionel Messi. Todo el mundo sabe lo difíciles que fueron sus comienzos en el fútbol, cuando se le consideraba demasiado pequeño y débil. No obstante, el esfuerzo ha merecido la pena para el astro argentino, que por algo es el actual Balón de Oro de la FIFA y legítimo heredero ya de mitos como Diego Armando Maradona, Pelé o Franz Beckenbauer. Para La Pulga, como dice el lema de una conocida marca de artículos deportivos, “Impossible is nothing”.

Actitud positiva
Nada menos que 49 años separan a Messi y a nuestro siguiente protagonista. Giovanni Trapattoni ha vivido muchas experiencias a lo largo de su ajetreada trayectoria, primero como jugador y luego como entrenador de equipos como Bayern Múnich, Inter de Milán, Juventus de Turín, la selección italiana o, actualmente, el combinado nacional irlandés.

“Dar gracias por el pasado, vivir el presente y estar abiertos al futuro”, sentencia Il Tedesco (El Alemán) con la sabiduría que le dan sus 73 primaveras. El uruguayo Óscar Tabárez, seleccionador del combinado nacional de su país y ocho años más joven que su colega italiano, prefiere citar al Che Guevara: “Debemos ser fuertes pero jamás perder la ternura”.

“Según mi manera de entender la vida, cuando se tiene un sueño hay que trazar un plan y emplearse al máximo para lograrlo”, reveló hace algún tiempo la checa Jitka Klimkova, entrenadora del Canberra United femenino australiano, en una entrevista para FIFA.com.

Por su parte, cierto trío de holandeses parece tomarse la vida con mucha más calma y optimismo. “Disfruta cada día”, “Tras la tempestad siempre viene la calma” y “Simplemente, me tomo cada día tal y como viene” son las consignas de Arjen Robben, Mark van Bommel y Gregory van der Wiel.

Hasan Salihamidzic opina de forma similar: “La vida es demasiado corta para estar de mal humor”. Jugar al fútbol profesionalmente constituye un sueño para muchos, por lo que resulta comprensible que el sentimiento de agradecimiento a la vida sea grande.

Rendirse, nunca

Un análisis sobre los futbolistas y su filosofía de vida –o tal vez más bien, en este caso, sobre su actitud ante la misma– nunca estaría completo sin el excéntrico George Best. Durante sus años de gloria, en la década de 1970, el astro norirlandés fue sin duda uno de los mejores jugadores de Europa y dio que hablar no solo por lo que hacía sobre el campo, sino también por sus peripecias lejos de él. “Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y coches. El resto lo desperdicié”, decía Best.

El suizo Michel Morganella lleva su lema grabado en la piel. “Non mollare mai” (“No rendirse nunca”), reza un tatuaje sobre su pecho. El alemán Christian Pander tiene la misma máxima escrita en el brazo derecho, pero en inglés: “Never give up”.

Lógicamente, la lista de las diferentes máximas vitales de futbolistas y entrenadores puede ser larga. Ya estemos hablando de Kim Kulig (“Pasión y coraje”), Abby Wambach (“Firmeza, fuerza y perseverancia”), Michael Ballack (“No te tomes las cosas tan a pecho”), Nelson Cuevas (“Yo soy así, único”), Cesc Fàbregas (“Cuando trabajas a destajo y crees en ti mismo, todo es posible”), Miguel Sabah (“Disfruta el momento”) o Dettmar Cramer (“Si se puede mejorar, ser bueno no basta”), lo que queda claro es que los principales protagonistas del deporte rey no solo piensan en el balón.

Sin embargo, además de los futbolistas y técnicos, también la FIFA quiere “trasladar un mensaje”, como explicó en su día el Presidente Joseph S. Blatter. “Y se trata de un mensaje positivo: el fútbol es vida, es alegría, es esperanza. El fútbol como filosofía de vida, más allá del deporte, ése es mi mensaje central”, aseveró.

“El fútbol como filosofía de vida”: una conclusión idónea para este recorrido por la manera que tienen de entender la existencia los protagonistas del juego más hermoso del mundo. ¿No es cierto?