¡Ojo al halcón!
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Agacharse es algo que los futbolistas hacen de vez en cuando. Al fin y al cabo, ¿qué otra opción hay cuando uno ve cómo un balón se dirige volando hacia su rostro a velocidad vertiginosa?

Saad Assis, sin embargo, no trató de esquivar una pelota durante un partido de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA ante México, ¡sino un halcón!

Este pájaro era un visitante habitual del Estadio Cubierto de Huamark, y obligaba a interrumpir el juego siempre que aparecía. A todas luces se divertía martirizando a quienes intentaban atraparlo.

De hecho, se posaba a menudo en las áreas penales, como si quisiese retar a los guardametas a que lo agarrasen. Los hinchas lo animaban a gritos cuando escapaba a los pobres voluntarios.

Este halcón no es el único que se ha visto en Tailandia 2012. Falcão, además de ser el dorsal número 12 del combinado brasileño, ¡también significa “halcón” en portugués!

La relación entre el deporte rey y esta ave de presa empezó hace ya tiempo. En mayo de 1911, en Islandia, un grupo de jóvenes fundaron un equipo de fútbol local y lo bautizaron como Valur (“halcón gerifalte”) después de que un ejemplar les pasase volando por encima.

El gerifalte se ha convertido en el símbolo nacional de la isla nórdica, y el Valur ha ganado 20 ligas islandesas —un registro superado únicamente por el KR, campeón en 25 ocasiones— y ofrecido al país varios de sus mejores futbolistas de todos los tiempos, como Albert Gudmundsson, Gudni Bergsson y Eidur Gudjohnsen.

Varios clubes tienen el apodo de “Los Halcones”, como el Gaziantepspor turco, el Sokol ruso y el Spartak de Varna turco. El extinto Toronto Falcons compitió en la North American Soccer League en el decenio de 1960.

Y también han recibido ese sobrenombre selecciones nacionales, como las de Montenegro (“Los Halcones Valientes”), Santo Tomé y Príncipe (“Los Halcones y Papagayos”), Arabia Saudí (“Los Halcones Verdes”), Sudán (“Los Halcones de Jediane”) y la femenina de Nigeria (“Las Súper Halconas”).