Ocaso en el País del Sol Naciente
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Los aficionados al fútbol se dieron cita recientemente en Japón con la esperanza de disfrutar de un fútbol impresionante en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Y no quedaron decepcionados: la competición les brindó jugadas soberbias y goles magistrales.

Sin embargo, los aficionados también sabían que en “la tierra del sol naciente” podrían extasiarse con paisajes y panorámicas asombrosas. Por ejemplo, las vistas del monte Fuji, con su cono de simetría única y su refinada elegancia.

La montaña se ve desde Yokohama, escenario de la victoria del Corinthians sobre el Chelsea (1-0) en la gran final, y desde Tokio, donde se puede disfrutar de la imponente visión del monte Fuji al anochecer plasmada en esta fotografía.

El monte Fuji, el pico más elevado del país, es un volcán en activo, cuya cima cubierta de nieve compone una imagen imponente varios meses al año. Se trata además del símbolo emblemático de Japón y el orgullo de sus gentes.

A los japoneses también les llena de satisfacción convertirse en anfitriones de la máxima competición del fútbol de clubes mundial. La nación albergó todas las Copas Intercontinentales tras el cambio de formato de la competición, de una final disputada en dos vueltas a un único partido decisivo (1980-2001 en Tokio, y 2002-04 en Yokohama). Actualmente, el país ha acogido ya seis de las nueve ediciones de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Con sus hospitalarios y cariñosos habitantes y su excelente organización, Japón ha vuelto a superarse a sí mismo en 2012.