Fútbol y música, simbiosis perfecta
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Pocas cosas en el mundo son capaces de emocionar a la gente tanto como la música y el fútbol. Pero es que además combinan a la perfección. ¿Acaso puedes imaginar la salida al campo de los jugadores sin una melodía? ¿Y qué sería de la celebración de los goles sin su correspondiente banda sonora? En los duelos de selecciones, son muchos los espectadores que sienten un escalofrío cuando los protagonistas se alinean sobre el césped y suenan los himnos nacionales.

"Quien escucha a Mozart juega mejor al fútbol, porque aprende mucho sobre tensión, ritmo y compás. Además, se adquiere la lógica necesaria para leer los partidos", declaró en una ocasión el prestigioso técnico Giovanni Trapattoni.

Hoy en día, prácticamente todos los clubes del planeta tienen su propia canción, e incluso la Copa Mundial de la FIFA elige su tema oficial para cada edición. Durante la prueba reina de Sudáfrica, el Waka Waka de Shakira fue número uno en las listas de medio mundo.

La moda de los auriculares grandes
Hace algunas décadas, la selección de Alemania demostró un sobresaliente conocimiento de las frases más comunes del mundo hispanohablante en tres ediciones consecutivas de la Copa Mundial: dio los Buenos días, Argentina en 1978; dedicó un enérgico Olé España en 1982, y en 1986 saludó al anfitrión con el clásico México, mi amor. Para el torneo de Estados Unidos 1994 se tuvo que cambiar al inglés para tararear Far Away in America de Village People.

Los hinchas ingleses, por su parte, recuerdan especialmente el tema que les acompañó en 1982, This time, we'll get it right, que les prometía que está vez sí lo conseguirían. Sin embargo, a día de hoy siguen esperando a que se cumpla aquella promesa. Su mayor éxito, aunque musical, se produjo ocho años más tarde, cuando New Order lanzó su popular World in Motion, que incluía la actuación estelar del ex futbolista inglés John Barnes, que se atrevió con un rap.

Y es que los propios jugadores son grandes aficionados a la música. Su llegada al estadio o su ronda de reconocimiento sobre el césped ya no se entiende sin sus enormes auriculares, muy útiles también a la hora de evitar las incómodas preguntas de los periodistas después de una derrota.

Animadores del vestuario

Marcell Jansen, jugador del Hamburgo, terminó subido a un escenario tras una cena con su novia y el conocido rapero alemán Bushido. Su media naranja le contó al músico que se sabía de memoria una canción suya. Al día siguiente, durante un concierto en la ciudad hanseática, Bushido retó al futbolista: "¿Te atreves?", le preguntó. Jansen respondió afirmativamente y ambos actuaron ante miles de fans.

Pero el Hamburgo no es el único club alemán con melómanos en sus filas. De un tiempo a esta parte, ha proliferado la figura del DJ de vestuario. Jerome Boateng y Bastian Schweinsteiger son los encargados de animar a sus compañeros del Bayern de Múnich antes de los partidos. "Siempre pinchan canciones movidas. La música y el ritmo nos motivan aún más", nos cuenta Dante, jefe de la zaga muniquesa.

Los también alemanes Lewis Holtby (Tottenham Hotspur) y Andre Schuerrle (Chelsea), protagonizaron una actuación legendaria en un programa alemán de televisión cuando todavía jugaban juntos en el Maguncia, y a partir de entonces empezaron a celebrar los goles como si fuesen un grupo de rock.

50 Cent, jazz y Smokey Robinson

El francés Franck Ribery vibra con el hip-hop de su país, a Marco Reus le gustan las melodías de Justin Bieber, y el campeón del mundo y de Europa Juan Mata (España) desveló a FIFA.com que es un apasionado de la música en directo, sea del estilo que sea.

Lionel Messi, actual Jugador Mundial de la FIFA, adora la música del artista argentino Sergio Torres. Lilian Thuram escucha jazz y Philippe Senderos a John Legend, mientras que Krisztian Nemeth opta por 50 Cent y Red Hot Chili Peppers. Por su parte, el seleccionador nacional inglés Roy Hodsgon, necesitó algo de tiempo para contestar a la pregunta de cuál era su canción favorita. ¿Su respuesta? Tracks of my Tears de Smokey Robinson.

"La música es una parte fundamental de mi vida. Antes de los partidos me gusta entrar en calor escuchando las canciones que más me motivan. Después, todo depende del resultado. Si pierdo, me gusta desconectar con música tranquila que me ayude a recapacitar sobre lo ocurrido", dijo a FIFA.com el prometedor austríaco David Alaba, amigo del rapero Kay One, sobre la importancia de la música en su día a día.

El guardameta del Chelsea Petr Cech, en cambio, no se ha conformado este año con escuchar música, sino que además se ha animado a tomar las baquetas y tocar la batería con el grupo Eddie Stoilow ante más de 10.000 personas en un festival de rock celebrado en la República Checa. "Estaba temblando, porque si falla la batería la canción se viene abajo", confesó posteriormente el genial arquero.

El fútbol y la música despiertan muchas emociones

Y para redondear este análisis, destacamos el trabajo de un científico con su proyecto ‘Soundsoccer’ hace ya algunos años. Una parte de su estudio consistía en averiguar en qué medida podría ayudar la música a mejorar la compenetración de los futbolistas. Para ello hizo dos equipos: a través de auriculares inalámbricos, los miembros de uno de ellos escuchaban una canción con un leve retardo, mientras que los jugadores del otro conjunto la escuchaban al mismo tiempo. ¿El resultado? Los segundos mostraron una mayor coordinación.

¿Cabría pensar, por tanto, que la música mejora el nivel del juego? Seguramente, jamás obtengamos respuesta a esta pregunta, porque parece muy improbable que llegue a permitirse algún día el uso de auriculares en la cancha. Sin embargo, la estrecha relación entre música y fútbol sí ha quedado sobradamente demostrada.

Hace unos meses, Eros Ramazzotti, uno de los cantantes italianos más internacionales, afirmó lo siguiente a FIFA.com: "El fútbol es música". O como describía Juanes, el gran músico colombiano: "Ambas disciplinas requieren mucha pasión, y ambas conmueven a la gente. Para el fútbol necesitas los pies, para la música las palabras, pero en el fondo despiertan el mismo sentimiento: emoción".