Resulta difícil que un jugador inscriba su nombre en el casillero de anotadores cuando se pasa todo el partido a cien metros de la portería contraria. Difícil, pero lógico. Porque, cuando uno es portero, tiene la misión de evitar los goles, más que de marcarlos... Sin embargo, la lógica rara vez se cumple siempre dentro del campo, y la historia del Deporte Rey está repleta de arqueros que han echado una mano a sus arietes para encontrar el camino de las redes.

Algunos, como Rogério Ceni o José Luis Chilavert, se convirtieron en especialistas, y exhiben estadísticas que son la envidia de los propios delanteros centro. En cuanto al mexicano Jorge Campos, ¡jugó algunas temporadas como atacante! FIFA.com presenta hoy algunas de las proezas realizadas por futbolistas que, acostumbrados a recibir goles, quisieron alguna vez marcarlos...

No es ninguna sorpresa que los primeros ejemplos de los porteros-goleadores vengan de las Islas Británicas, cuna del fútbol. La primera gesta de este tipo se atribuye a Charlie Williams, del Manchester City, que en abril de 1900 envió un despeje directamente al interior de la meta del Sunderland. Más original fue un encuentro de la liga escocesa disputado en 1910 entre Third Lanark AC y Motherwell, en el que ambos porteros anotaron un gol.

Hay que decir que en aquella época a los arqueros se les permitía atrapar el balón con la mano en cualquier lugar del campo, y los dos protagonistas no se privaron de ejercer ese derecho. A raíz de ese encuentro, las instancias futbolísticas de la época modificaron el reglamento al año siguiente. Desde entonces sólo se les autoriza a utilizar la mano en su propia área.

Daba igual. Si ya no se podían emplear las manos fuera de los 18 metros, ¡quedémonos ahí! En la Charity Shield de 1967, el legendario Pat Jennings, del Tottenham, no pensaba que su despeje ¡con las manos! terminaría en la meta contraria. Ayudado por el viento y por un rebote sorprendente delante de Alex Stepney, del Manchester United, este norirlandés que era la última línea defensiva de su equipo se convirtió en el primer guardameta, y hasta la fecha en el único, que marcaba con los guantes y no con las botas. Su homólogo de los Diablos Rojos, villano aquel día, pudo consolarse seis años más tarde al descubrir la sensación de anotar, transformando dos penales.

¿Una especialidad sudamericana?
Desde los once metros es donde se han producido la mayoría de los goles atribuidos a porteros. El alemán Hans-Jörg Butt es la referencia europea en este aspecto, con 26 dianas con el Hamburgo SV y el Bayer Leverkusen, aunque los mejores artilleros que visten el dorsal número 1 proceden de Sudamérica. El excéntrico colombiano René Higuita hizo temblar las mallas en 41 ocasiones (37 de penal y 4 de falta). En la semifinal de la Copa Libertadores de 1995, que disputó con los colores del Atlético Medellín, El Loco incluso materializó el empate frente a River Plate en un golpe franco, para luego ejecutar con éxito el penal que situó a su equipo en la final.

Las impresionantes estadísticas del cafetero, no obstante, no le permitieron entrar en los libros de historia. La culpa fue de José Luis Chilavert, que, en la misma época, ¡marcó casi veinte goles más! El paraguayo vio puerta 62 veces, tanto con su equipo como en la selección. Su talento realizador permitió a Vélez Sársfield conquistar tres títulos de campeón de Argentina, una Copa Libertadores en 1994 y la Copa Intercontinental ese mismo año. En 1999, frente a Ferro Carril, se convirtió en el primer arquero que lograba un triplete. Después de catorce años alternando paradas de gran clase y tantos decisivos, el albirrojo se retiró en 2004, con el orgullo de poseer el récord de goles logrados por un guardameta.

Pero los récords están hechos para batirse, y el brasileño Rogério Ceni no titubeó a la hora de superar el del ídolo paraguayo. El pasado mes de agosto, el cancerbero del São Paulo entró en la historia al marcar de libre directo contra el Cruzeiro. A ese tanto número 63 le siguió unos minutos más tarde el 64, desde el punto de castigo. Y para demostrar que no olvidaba cuál era su principal cometido, ¡Ceni hasta detuvo un penal al adversario durante el encuentro!

Actualmente, el internacional brasileño ha alcanzado la barrera de los 70 goles, aunque quizás no hubiese inaugurado nunca ese registro, en febrero de 1997, sin la confianza de Muricy Ramalho, su entrenador en el São Paulo. "Tuvo la valentía de dejarme tirar las faltas. Si yo fuera el entrenador, no sé si me hubiera atrevido", bromea el capitán del club paulista. Más que por vocación, el portero auriverde se erigió en goleador por necesidad. "En aquellos momentos nuestro equipo no marcaba nunca de falta, y nadie las ensayaba en los entrenamientos", confirma Ramalho. "Entonces les dije a mis jugadores que se las iba a asignar al único que las practicaba". Sabia decisión...

Goles que valen su peso en oro
El italiano Michelangelo Rampulla sólo marcó una vez en su carrera, pero es el primer guardameta que lo hizo en una jugada. En un partido de la Serie A celebrado en febrero de 1992 contra el Atalanta de Bérgamo, el portero del Cremonese, que perdía 0-1, subió hasta el área rival junto a sus compañeros en el último saque de esquina del choque. Y consiguió el empate mediante un rabioso remate de cabeza. No bastaría para evitar el descenso a la Serie B, aunque sí le valió un fichaje por el Juventus de Turín unas semanas más tarde. La hazaña de Rampulla ha sido emulada varias veces desde entonces. Massimo Taibi, Francesco Toldo, Jens Lehmann, Peter Schmeichel, Brad Friedel y, más recientemente, Marco Amelia, por citar sólo a algunos, pusieron sus nombres en el casillero al obtener el empate en los compases finales.
 
El último ejemplo hasta la fecha es el Sevilla, campeón de la Copa de la UEFA en 2006, que se encomendó a su ángel de la guarda en la eliminatoria de octavos de final de la edición de 2007, y pudo continuar así la defensa de su título. Los andaluces perdían 2-1 ante el Shakhtar Donetsk cuando estaba a punto de concluir el tiempo reglamentado, después de que en Sevilla el resultado fuese de 2-2. Y siguieron vivos gracias a un testarazo de Andrés Palop que abrió el camino de la prórroga, en la que el delantero uruguayo Ernesto Chevantón se encargó de anotar el gol de la victoria (2-3). Como curiosa coincidencia, en la siguiente fase el conjunto español se cruzó con el Tottenham Hotspurs, cuyo guardameta, Paul Robinson, había transformado una falta desde casi 80 metros contra el Watford la semana anterior...

Héroes por un día o leyendas del deporte rey, son muchos los porteros que han atravesado todo el campo para experimentar la alegría del goleador. Aun así, queda todavía una proeza por lograr para escribir una nueva página en la historia del fútbol: ningún arquero ha conseguido marcar en la Copa Mundial de la FIFA. José Luis Chilavert (no podía ser otro) lo intentó con ahínco en 1998, pero su golpe franco fue rechazado magníficamente por el búlgaro Zdravko Zdravkov.

La próxima oportunidad se presentará en Sudáfrica 2010. ¡Señores guardametas, tienen una cita con la Historia!