Dos años después de la nueva consagración de Camerún, regresa la Copa Africana de Naciones. Esta nueva edición se disputará en Túnez, a partir del 24 de enero. Dieciséis selecciones lucharán por el tan codiciado trofeo hasta el 14 de febrero. Se espera que la competición suprema africana, más abierta que nunca, ofrezca un espectáculo de gran calidad. Excepto Ghana y Costa de Marfil, que no han podido superar la fase de clasificación, todos los contendientes habituales estarán allí. A continuación ofrecemos un análisis de los equipos en liza.

Camerún busca entrar en la historia
Los Leones Indomables han vivido dos años cargados de emociones después de su coronación en Malí: un fracaso estrepitoso en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, una final en la Copa FIFA Confederaciones en 2003 y el fallecimiento accidental de Marc-Vivien Foé. Tan impresionantes como siempre en África, los hombres de Winnie Schaefer se proponen realizar una proeza para rendir homenaje al ex jugador del Lyón y entrar en la historia por partida doble. Si los cameruneses conquistan la CAN 2004, serán los primeros que la ganan tres veces consecutivas, y también los primeros en tener cinco títulos. Rigobert Song, Samuel Eto’o y Patrick Mboma podrían hacerse además con su tercer título continental.

Se trata de un desafío que parece asequible para los Leones Indomables. El equipo es el mismo desde hace ya tiempo, con la ventaja que comporta la experiencia. Es sin duda una de las últimas citas internacionales para algunos de los integrantes de la selección, como Song y Mboma. Un Mboma que está de vuelta, tras un año de purgatorio y una relación por fin apaciguada con Schaefer. El delantero de los Leones será una de las principales bazas del equipo, pero no la única. Porque, si bien los grandes nombres siguen presentes –Song, Mettomo, Njanka, Geremi, Eto’o, Tchato–, la Copa FIFA Confederaciones ha permitido la eclosión de nuevos talentos, como Modeste Mbami, Mohammed Idrissou o Idris Kameni. Y los jóvenes vienen pisando fuerte: Valery Mezague, Timothée Atouba o Jean-Joël Perrier-Doumbé. El concurso de todos ellos será necesario para abrirse paso en un Grupo C que parece una encerrona: Argelia, Egipto y Zimbabue no son ningunos principiantes. Los cameruneses, grandes adeptos a las novedades en la vestimenta, jugarán esta vez con una “combinación”. La camiseta sin mangas de 2002 les dio suerte…

Los anfitriones quieren dar lustre a su palmarés
Hace exactamente 10 años, Túnez organizó la CAN. Pero es una fecha de aniversario que las Águilas de Cartago quieren olvidar, ya que ni siquiera fueron capaces de superar la primera ronda. Fue una humillación en toda regla. En esta ocasión, los tunecinos se han preparado para ganar. Ficharon como seleccionador a Roger Lemerre, entrenador del conjunto francés que se proclamó campeón de Europa en 2000. Y también multiplicaron los partidos amistosos y las concentraciones. Su registro en 2003 es sobresaliente: seis victorias, dos empates y una sola derrota. Entre las piezas que se cobraron figuran Camerún, Senegal, Sudáfrica… Y 2004 ha empezado bien, con dos victorias sobre Benin.

La selección de Roger Lemerre se nutre a partes iguales de jugadores locales (11) y de “extranjeros”. Sus pilares son el defensa Hatem Trabelsi, el centrocampista Slim Benachur y los delanteros Ziad Yaziri y Silva dos Santos. Es una formación asentada, y sobre todo muy motivada, tras unos años más bien grises. Eliminada en la primera ronda de la Copa Mundial de la FIFA celebrada en Asia, así como en la CAN 2002, Túnez quiere recuperar su lustre. Lemerre lo resume de la siguiente manera: “La CAN 2004 es un desafío tanto para la selección tunecina como para mí”. Y lo que es más, el reto sobrepasa el marco de la competición, porque Túnez espera seducir a la FIFA con vistas a la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2010. Slim Chibub, Presidente del Comité Organizador de la CAN (COCAN), es inequívoco al respecto: “Esperamos conseguir la organización conjunta con Libia para 2010, pero el examen será la CAN”. Otra razón igual de poderosa para esforzarse al máximo por conseguir un primer título continental.

Equipos hambrientos
Son muchas las selecciones que acuden a Túnez con grandes ambiciones, empezando por el finalista de 2002 y revelación de la pasada Copa Mundial de la FIFA: Senegal. Ahora dirigidos por un Guy Stéphan prudente, que anuncia querer alcanzar “las semifinales” y desea que sus jugadores “trabajen y den prueba de humildad”, los héroes de Corea/Japón 2002 (son 14 en la plantilla) volverán a ser temibles. No obstante, deberán prescindir de Khalilou Fadiga, que sigue de baja por un problema cardíaco. Pero incluso sin la figura del Inter de Milán, los Senef pueden esperar legítimamente salir airosos del Grupo B, que comparten con Burkina Faso, Kenia y Malí.

in embargo, no hay que descartar a Malí, que ha recuperado a Frédéric Kanouté, temible delantero del Tottenham y beneficiario del famoso artículo 15. Henri Stambouli, el técnico de las Águilas, espera que su equipo reedite los logros de Senegal en 2002: “Espero que Malí sorprenda a muchos países”, anuncia.

En el Grupo C, Egipto, campeón de cuatro ediciones, se batirá con Camerún, duelo que valdrá su peso en oro. Los Faraones confían sobre todo en la estrella emergente de su país, el goleador Ahmed Hosam Mido. Mosen Salé, el entrenador, no quiere avanzar demasiado en sus pronósticos. Desea “causar una gran impresión”. Es un buen modo de ganar partidos, sin duda alguna… Pero habrá que desconfiar, además de Camerún, de Argelia, un rival siempre complicado. Los Fennecs, campeones en 1990, llevan ya algunos años sin estar en su mejor momento. Pero los hombres de Rabá Saadán tienen argumentos, especialmente jugadores con futuro, como Yazid Mansuri, Abdelmalek Cherrad o Abdelnaser Uada. Derrotados en casa contra Malí en un encuentro amistoso (0-2) y abucheados por sus hinchas, los Verdes afrontan la competición echando chispas.

En el Grupo D, Sudáfrica, uno de los grandes del continente (campeón en 1996), no parece estar en las mejores condiciones para comenzar el torneo. El entrenador Ephraim Mascaba fue destituido unos días antes del inicio de la competición y reemplazado por April ‘Styles’ Phumo, pero la justicia ha considerado que Mashaba debía seguir en su puesto… De hecho, los resultados de los últimos partidos amistosos no han sido demasiado satisfactorios. Sin embargo, en compañía de Benin, Nigeria y Marruecos –uno de sus principales competidores para la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2010– en el Grupo D, los Bafana Bafana se esforzarán por meterse enseguida de lleno en la lucha si no quieren regresar prematuramente a casa.

Principal adversario, Nigeria. Las Súper Águilas arden en deseos por cobrarse la revancha tras su fracaso en la Copa Mundial de la FIFA de Asia y su “humillante” derrota en semifinales de la CAN 2002 contra el peligroso Senegal. Dos veces campeones (1980 y 1994) y cuatro veces finalistas (1984, 1988, 1990 y 2000), los nigerianos no han digerido bien ese trago… Christian Chukwu, el entrenador cuya marcha se daba por segura durante todo el año, no se anda por las ramas. Su objetivo: “la victoria”. Al margen de Taribo West, lesionado, todas las estrellas estarán presentes. Para algunos, como Augustine Okocha, Celestine Babayaro o Nwankwo Kanu, podría ser su despedida.

Marruecos también intentará superar el bache que atraviesa. Vencedores en la edición de 1976, los Leones del Atlas han decepcionado mucho en los últimos años, aunque parece que la llegada al banquillo del legendario guardameta Badú Zaki ha supuesto un revulsivo. Con el veterano Nurredín Naybet como líder, además de los jóvenes Walid Regragui (centrocampista) y Maruán Chamaj (delantero), los marroquíes podrían sorprender. Zaki, humilde, plantea una meta sencilla: “Apuntamos a la segunda ronda, que dejará al equipo en buena posición para llegar más lejos. El viaje no será nada relajado, pero intentaremos imprimir nuestro juego desde el primer partido contra Nigeria”.

Por último, están los equipos que también tienen posibilidades, y que exprimirán al máximo su condición de modestos. La RD del Congo, Guinea, Burkina Faso y Kenia tienen numerosos argumentos que hacer valer. Tendrán que exhibirlos a partir del 24 de enero, cuando comience a rodar el balón.