La postura de la FIFA con respecto al racismo es inequívoca: el racismo y cualquier otra forma de discriminación simplemente no tienen cabida en el fútbol. La FIFA está activamente comprometida con la lucha contra todo tipo de discriminación dentro fútbol, y dentro de la sociedad en su conjunto. Así se indica claramente en el artículo 3 de los Estatutos de la FIFA:

Lucha contra la discriminación y postura contra el racismo.
Está prohibida la discriminación de cualquier país, individuo o grupo de personas por su origen étnico, sexo, lenguaje, religión, política o por cualquier otra razón, y es punible con suspensión o exclusión.

En Brasil, las Jornadas anuales de la FIFA contra la Discriminación coincidieron con dos competiciones: en las semifinales de la Copa FIFA Confederaciones Brasil 2013 y durante los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, se desarrollaron protocolos especiales previo a los partidos que involucraron a los dos equipos sobre la cancha, y que difundieron el inequívoco mensaje de que no hay lugar para el racismo en el fútbol.