Cuando el autocar escolar adaptado, de origen estadounidense, dobla la esquina, a los chavales de los campos de refugiados de Colonia y alrededores se les ilumina la cara. ¡Toca jugar al fútbol de nuevo! Y es que, en lugar de niños, este vehículo amarillo transporta el material necesario para construir un pequeño campo de fútbol (porterías incluidas).

Todo esto es gracias a la asociación benéfica Rheinflanke, con sede en Colonia. Fundada en 2006 durante la Copa Mundial de la FIFA de ese año, hoy en día es ya una gran organización —respaldada por el programa Football for Hope de la FIFA— que cuenta con numerosos proyectos, entre ellos éste para los refugiados.

Perfil

  • Fundada en 2006 durante la Copa Mundial de la FIFA celebrada en Alemania
  • Empezó con un programa de fútbol nocturno
  • Cuenta con unos 100 trabajadores
  • Trabaja en Colonia y alrededores, en Bonn, Duesseldorf y Berlín
  • Utiliza el fútbol para entablar contacto con personas desfavorecidas socialmente
  • Inculca valores cotidianos a través del deporte
  • Ofrece ayuda individualizada a través de la organización internacional Streetfootballworld

Planteamiento
Rheinflanke tiene, entre otros propósitos, ponerse en contacto a través del fútbol con jóvenes, en especial con aquellos más desfavorecidos socialmente, y prestarles una ayuda continuada. En este sentido, se organizan partidos y torneos de fútbol a los que acuden tándems de monitores de Rheinflanke: uno se encarga del apartado deportivo y, el otro, charla con los muchachos que no están jugando sobre su vida o sus preocupaciones.

"Nuestros entrenadores son más bien pedagogos sociales con experiencia en el mundo del deporte. Sentados en la línea de banda, les preguntan: '¿Cómo estás?'. Muestran interés, pero ha de ser el chico quien decida abrirse y contar sus problemas", explica Arne Dreyer, director de relaciones públicas y marketing de Rheinflanke.

"No les presionamos, sino que nos presentamos como apoyo. Si luego vienen a hablar con nosotros, procuramos darles cuanto necesitan". Y así es como prestan esa ayuda individualizada, preparando a los jóvenes para conseguir trabajo o proporcionándoles unas prácticas.

Al mismo tiempo, intentan valerse de los valores del deporte para el desarrollo personal en el día a día. "El fútbol es un gran aliado a la hora de aprender habilidades sociales. Nos permite promover competencias fundamentales como la justicia, el respeto y la responsabilidad, así como enseñarles a controlar los impulsos y la tolerancia a la frustración, lo cual es muy importante para los chicos en la pubertad", añade Dennis Diedrich, director pedagógico de Rheinflanke.

Los muchachos de más edad, aquellos que llevan más tiempo participando en los proyectos, sirven de ejemplo, al igual que los monitores, con su comportamiento. En Rheinflanke lo llaman "comportamiento prosocial".

Proyectos
Pero en Rheinflanke no ofrecen solamente actividades deportivas, sino también otras basadas en el teatro, la danza o los grafitis. Eso sí, según Diedrich, "entusiasmar a los jóvenes a través de ellas es más complicado. Con el fútbol es mucho más fácil involucrarlos, porque suelen tener ya sus referentes".

Y así es como dieron con la idea del autobús escolar mencionado anteriormente. "Los refugiados viven en un ambiente seguro, pero rara vez tienen la oportunidad de divertirse. Por eso, cuando les ofrecemos jugar al fútbol nos reciben con los brazos abiertos. Es una manera de desahogarse y de volver a ser niños".

El objetivo principal es, por encima de todo, proporcionarles una vida plena dentro de la sociedad. En un club deportivo de obreros muy arraigado de Colonia, ya hay dos equipos de refugiados integrados en las competiciones de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Rheinflanke les suministra un entrenador cualificado, y en los equipos juegan los refugiados junto con otros miembros del club.

Sin embargo, en la recién fundada filial de Berlín, la atención se centra en otro aspecto importante: utilizar la cancha para dar los primeros pasos en el aprendizaje del alemán, así como poner en contacto a los jóvenes de distintos centros educativos.

La filosofía de Rheinflanke
"El fútbol posee un gran atractivo y nos sirve para romper el hielo en aquellos temas que queremos tratar. A través de él puede construirse una relación estable y de confianza para, a continuación, ofrecer otro tipo de apoyo".
Dennis Diedrich, director pedagógico

"El fútbol es ideal, porque tiene su propio idioma. El 90 % de los muchachos conoce el juego y sus reglas. En caso de duda, se efectúa un bote neutral y se sigue jugando. Entre los refugiados tenemos personas que, al principio, no podían entenderse por culpa de la barrera del idioma. Pero cuando tienes un instrumento que todos conocen, es una gran ayuda".
Arne Dreyer, director de relaciones públicas y marketing


Esta nota es parte de la serie dedicada a destacar a las Organizaciones No Gubernamentales que reciben apoyo del programa Football For Hope, una iniciativa global de la FIFA para mejorar las vidas de la gente joven a través del fútbol.