• El Centro Football For Hope de Iringa se inauguró en octubre de 2013
  • Pertenece a la campaña ‘20 centros para 2010’ en África
  • La prevención del VIH/SIDA y la malaria son claves en las sesiones

Para millones de niños de todo el mundo no es fácil acceder a un derecho humano fundamental como la educación… o incluso resulta imposible. Por suerte, hay iniciativas que dan solución a este problema

En el Centro Football For Hope de Iringa (Tanzania), la clase se imparte en el campo de fútbol. Las lecciones no hablan sólo de matemáticas o geografía, sino que dan también claves para salvar vidas.

Los profesores son los entrenadores; y a los niños que acuden a sus sesiones les cuentan los peligros del VIH y el SIDA, y cómo ayudar a impedir la propagación de enfermedades como la malaria. La igualdad de géneros es también un tema recurrente y fundamental en las sesiones: chicos y chicas juegan juntos en equipos mixtos.

“Estamos formando a los chavales para que sepan que, a priori, pueden librarse de la malaria utilizando una red mosquitera, o yendo a que sus médicos les examinen”, explica Marcelino Mwaipwisi, instructor en el centro. “Ellos captan el mensaje. Y es muy positivo, porque cuando llegan a casa, difunden esa enseñanza”.

Contenidos sensibles explicados con una metodología alternativa. “Lo mejor de este centro es que tenemos la ocasión de interactuar unos con otros”, subraya Cleopatra, una estudiante de la localidad que asiste a las sesiones. “Aprendemos cosas de los demás y de cómo hacen las cosas, y cómo viven sus vidas. Cuando jugamos partidos hacemos este precalentamiento, cantamos, bailamos… así que te pones contenta. Aunque estés estresada, si vienes aquí estás feliz. Por eso me gusta venir”.

Esperanza y cambio
El campo y las instalaciones de Iringa se inauguraron oficialmente en octubre de 2013, y constituyen un legado de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™; de modo que todo el continente se benefició del primer Mundial absoluto organizado en África.

“Uno de los principales legados sociales de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 fue la campaña ‘20 centros para 2010’”, confirma Federico Addiechi, director de Sostenibilidad de la FIFA. “Fue una iniciativa que creó 20 Centros Football For Hope en comunidades desfavorecidas de todo el continente”.

El hombre encargado de supervisar el centro es Jhonnie Nkoma, quien también desempeña un papel esencial en la comunidad a través de la ONG Iringa Development of Youth, Disabled and Children Care (IDYDC).  “El apoyo de la FIFA es muy importante para nosotros, porque esta instalación ha cambiado las vidas de la población de Iringa”, resalta Nkoma.

“Creo que lo que da un sentido a los chavales y a nuestra comunidad es el cambio. Los programas se han vuelto aún más poderosos, y la gente más agradecida. Tener esta instalación significa que ahora tenemos que cambiar y mejorar nuestros programas aquí”.  

Amén de las que pueden salvar vidas, las lecciones más importantes pueden ser aquellas que ofrecen luz al final de un oscuro túnel. Enseñar a los niños que las posibilidades son infinitas, y que pueden soñar a lo grande, puede tener un impacto positivo inestimable en toda una generación. En Iringa, el fútbol se utiliza precisamente para eso.

“Los entrenadores nos dan esa fuerza”, concluye Cleopatra. “Nos animan en muchas cosas. Nos dicen que no perdamos la esperanza. Football for Hope es fútbol para la esperanza, así que no hay que perder la esperanza. Aunque quieras hacer algo que nadie ha hecho nunca, debes hacerlo”.

Este artículo pertenece a la serie de reportajes de FIFA.com que ponen de relieve a las ONG que forman parte de Football for Hope, la iniciativa global de la FIFA para ayudar a mejorar las vidas de los jóvenes a través del fútbol.