No puede vivir lejos del fútbol. Desde su debut en la Serie B con el Padova, hasta los últimos goles que anotó en el Delhi Dynamos de India, han sido 22 años dedicados al balón. A los 40, Alessandro Del Piero, tras ser protagonista en gestas gloriosas del Juventus de Turín y la selección italiana, busca un nuevo papel en su vida.

Con motivo de su participación en la Gala del Ballon d’Or de la FIFA 2014, FIFA.com se sentó a dialogar con el mítico delantero que admitió coquetear con la idea de convertirse en entrenador. En esta larga charla, Pinturicchio comparte su visión del fútbol actual y analiza la situación del calcio.

Alessandro, usted ha gozado de 22 años de carrera. ¿Cuál es la receta para mantenerse competitivo tanto tiempo?
Son varios factores. Sobre todo, prestar atención al aspecto físico. En mi caso más aún porque no tengo un físico especialmente fuerte. Siempre fui el más bajito y desde niño ha sido un desafío: demostrar que los más pequeños pueden ser fuertes y hacerse grandes. Siempre fui muy aplicado, y un enamorado del fútbol con unas ganas enormes de competir. No sé si es el secreto, pero un factor clave es tener esa pasión por llegar lejos.

En el fútbol actual, da la sensación de que el clásico 10 ofensivo, como usted, ha cedido el protagonismo a jugadores más retrasados como Xavi, Schweinsteiger, Pogba… ¿Está en extinción la posición de enganche?
No diría en extinción, sino en transformación. El fútbol ha cambiado muchísimo en los últimos 20 o 30 años; principalmente el aspecto físico y la velocidad de los jugadores. Hoy hay futbolistas que pueden jugar de defensa, mediocampista o delantero; son versátiles en función de dónde están en el campo y la propuesta táctica del entrenador. Pero esos grandes mediocampistas ya existían en el pasado, sólo que con características diferentes: los Beckenbauer, Falcao, Ancelotti… eran jugadores con una capacidad técnica y una visión de juego infinitas y jugaban desde un poco más atrás. Creo que hay evolución tanto en los volantes como en los defensores, que antes solían ser los duros, y hoy tienen una gran habilidad con el pie.

Estuvo en Brasil como comentarista televisivo de la Copa Mundial. ¿Qué le impresionó más de la competición?
El equipo de Alemania. Físicamente, estuvo a un nivel altísimo. Y a lo largo del torneo, pasó por cambios importantes, algunos decisivos, sobre todo en la semifinal y la final. Tácticamente fue un equipo impresionante. Individualmente, hubo jugadores a un nivel increíble, sobre todo (Manuel) Neuer. Lo más importante es que se notó claramente que el equipo tenía una idea en común todo el tiempo. Transmitían la sensación de que sabían lo que estaban haciendo.

En el Mundial de 2006, Italia derrotó a Alemania en semifinales y usted anotó uno de los goles. ¿Ya había indicios entonces de la generación que ha derivado en este equipo campeón?
Era un equipo con muchos talentos, aún muy jóvenes en aquella época. Se veía claramente que tenían un futuro brillante. Pero de ahí a ganar un Mundial hay un largo camino... A nivel individual y colectivo es una evolución muy compleja. Alemania hizo un buen Mundial en 2006 y también en 2010 hasta llegar a la consagración en el 2014. Todo el recorrido tiene mucho mérito, sobre todo, por parte de los jugadores.

Se esperaba mucho de la Italia de Cesare Prandelli en Brasil. ¿Qué falló?
Italia empezó con un buen partido (ndlr: victoria de 2-1 ante Inglaterra), ahí se vio que había un equipo de calidad. Pero luego se vio sorprendida y pagó un precio muy alto. Así es el fútbol hoy: hasta los equipos considerados pequeños, como podría ser el caso de Costa Rica, tienen organización y jugadores de calidad, más allá de toda la motivación. El fútbol italiano vive un período difícil. No está al nivel que le gustaría, porque ya no tiene equipos como los de hace 10 o 15 años. Hay mucha presión sobre Italia.

¿La eliminación refleja una crisis de talento?
Se habla de una crisis de talento porque nuestros clubes tienen dificultades para competir en Europa. Personalmente sí creo que hay una gran diferencia tanto en el fútbol que se juega como en la organización y sistematización del fútbol comparado con otros países. Pero Italia siempre ha encontrado formas para reaccionar y estoy seguro de que pronto veremos equipos italianos como protagonistas en los torneos europeos de clubes, y también el éxito de la selección.

Tiene usted una visión muy clara y detallada del juego. ¿Está en sus planes convertirse en entrenador?
Hasta hace tres o cuatro años, no se me había pasado por la cabeza. Tal vez porque estaba plenamente concentrado en ser futbolista. Pero después de terminar mi carrera en Italia, las experiencias que he tenido estos años, la oportunidad de viajar, de ver otras realidades, me han traído la idea de ser entrenador. Es un puesto difícil, pero sin duda fascinante. Así que… no lo sé. Quizás. Es una pequeña puerta que antes estaba cerrada y hoy está un poco abierta.