Que a uno lo califiquen de "enemigo público" puede parecer poco positivo, pero en el caso de Timo Boll es todo un halago. A sus 34 años, es el jugador alemán de tenis de mesa más laureado de todos los tiempos, y pertenece a la élite mundial desde hace más de una década.

Timo Boll ha echado por tierra, en varias ocasiones, el aplastante dominio chino en el tenis de mesa y ha infligido a sus jugadores derrotas de gran calado. Además, es uno de los personajes más populares de Alemania. No es de extrañar, por tanto, que el seleccionador chino Liu Guoliang lo definiera, con todo el respeto y admiración hacia su juego, como enemigo público, "un rival para los 1.300 millones de chinos. No podré dormir tranquilo mientras Timo siga jugando", manifestó.

FIFA.com habló en exclusiva con este hincha del Borussia Dortmund sobre su segunda gran afición después del tenis de mesa, de sus favoritos para la Gala del FIFA Ballon d'Or, así como de la labor que desempeña un entrenador a lo largo de la carrera de un deportista, entre otros asuntos.

Señor Boll, ¿qué tienen en común el tenis de mesa y el fútbol?
Yo creo que guardan muchas similitudes. De pequeño practiqué ambas disciplinas y se me daban muy bien. Incluso llegué a ser el máximo realizador en una temporada con 90 goles, en categoría benjamín (ríe). Me divertía mucho, pero también destacaba en el tenis de mesa y llegó un momento en el que me tuve que decantar por uno de los dos. Creo que tomé la decisión acertada y nunca me he arrepentido de ello. De todos modos, me sigue gustando jugar al fútbol para calentar antes de entrenar o con mis amigos.

¿Así que era usted delantero?
Efectivamente. Tenía buen olfato para chutar, pero a nivel técnico no era gran cosa. Era una especie de Lukas Podolski.

¿Entrena usted más que los futbolistas?
No, no lo creo. Todos intentamos alcanzar el límite en nuestros respectivos deportes. Hoy en día, hay que entrenar de manera profesional y no puedes permitirte ser indisciplinado. De lo contrario, estás perdido. En el tenis de mesa, la competencia con nuestros rivales asiáticos siempre ha sido grande. Allí empiezan a entrenar de manera profesional muy pronto, con apenas 8 o 9 años, con hasta tres y cuatro sesiones diarias. Recortar esa diferencia después es muy difícil.

¿Son los chinos al tenis de mesa lo mismo que el FC Bayern de Múnich al fútbol alemán?
En nuestro caso es aún más extremo. Habría que imaginar que el Bayern tuviera además a Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Neymar. Esa sería la equivalencia perfecta.

Se le considera un gran estratega. ¿Qué importancia tiene la táctica en el tenis de mesa?
Es un deporte en el que la psicología es fundamental, porque has de fijarte bien en el rival y adivinar cuáles son sus intenciones para que no te pille por sorpresa. Por eso el factor psicológico en el tenis de mesa es aún más importante que en el fútbol. En la élite mundial resulta incluso decisivo, porque técnicamente estamos todos más o menos al mismo nivel. Los detalles y la anticipación son claves. Es algo que también necesita un futbolista de máximo nivel. Yo diría que es el equivalente al olfato goleador en el fútbol, sólo que en el tenis de mesa lo necesitas en cada punto.

¿Qué papel desempeña el entrenador?
En la primera fase, entre los 8 y los 18 años, el entrenador es de suma importancia, porque es una etapa en la que se pule la técnica y se subsanan los errores. A partir de ahí es cuestión de fijarse en los detalles que no son tan evidentes, por eso es bueno contar con un técnico que te aporte otra visión. En este sentido, es una ventaja que el entrenador haya jugado al máximo nivel, porque puede ponerse en tu lugar en distintas situaciones. Lo mismo ocurre en el fútbol, aunque siempre hay excepciones: jugadores que no sobresalieron pero que se convirtieron en grandes entrenadores. Son técnicos capaces de analizar muy bien la táctica, los vídeos, y que trabajan meticulosamente.

En su opinión, ¿qué distingue a un gol espectacular?
Me encantan los goles de volea o los de larga distancia. Es fantástico cuando el balón se cuela por la escuadra. Como jugador, es una sensación increíble cuando te posicionas, notas que impactas de pleno en la pelota y ves que va justo donde querías. Descargas toda esa fuerza con un golpe seco. También hay regates maravillosos, de esos en los que un jugador deja sentados a diez rivales. Pero lo que más me gusta es ver un buen centro y que la posterior volea acabe en el fondo de la red.

Es usted un gran seguidor del Borussia Dortmund. ¿Está satisfecho con el rendimiento actual del equipo?
Tiene un plantel estupendo y es un placer verlo jugar, algo que viene repitiéndose en los últimos años. Creo que todos los aficionados del BVB podemos estar contentos con los resultados de las últimas temporadas. Es cierto que la campaña pasada hubo algunos meses menos buenos, pero eso pasa en todos los clubes.

Una vez se lesionó celebrando un gol durante un partido del BVB. ¿Cómo ocurrió?
(Ríe) Fue en el legendario 3-3 en el derbi contra el Schalke. El Dortmund perdía 0-3, y cuando marcó el empate di tal salto que me hice un desgarro muscular en el muslo. Estaba viendo el encuentro con un compañero de equipo que es hincha del Schalke, por eso la alegría fue aún mayor. Exploté casi literalmente con el 3-3.

También es usted amigo del astro alemán del baloncesto Dirk Nowitzki.
Sí, nos conocimos en unos Juegos Olímpicos y mantenemos el contacto desde entonces. Para su altura, juega bastante bien al tenis y no lo hace nada mal en el tenis de mesa. Aprende rápido (ríe).

¿Dónde vivió la consecución del título mundialista de Alemania en 2014?
Acababa de regresar de China y llegué a casa justo cuando sonó el pitido inicial. De manera que pude disfrutar del partido tras seis semanas en Asia.

En 2008 visitó a la selección de fútbol alemana. ¿Cómo fue la experiencia?
Fue poco antes de un choque contra Inglaterra en Berlín. Estuve en el hotel de concentración y jugué una ronda con Arne Friedrich, Lukas Podolski y Heiko Westermann.

¿Quién de ellos juega mejor?
Philipp Lahm juega bastante bien. Heiko Westermann también. Me contó que estuvo jugando muchos años en un club, y se le notaba. Sebastian Kehl también había estado en un club. Realmente, todos los futbolistas tienen capacidad para darle bien a la bola. Te das cuenta enseguida. No hay ninguno torpe (ríe).

¿Le interesa algún otro deporte además del tenis de mesa y el fútbol?
(Ríe)
 Soy un loco del deporte, me gusta verlos todos.

Dentro de una semana se concederá el Balón de Oro de la FIFA. Ronaldo, Messi o Neymar, ¿quién cree usted que ganará?
Es difícil pronosticarlo. Al fin y al cabo, el fútbol es un deporte de equipo y esta es una distinción individual. Los tres son futbolistas únicos, inigualables, y los tres merecen el premio. Es una pena que no haya ningún alemán entre los tres candidatos, pero a cambio podemos decir que somos campeones del mundo. Eso debería reconfortar a los jugadores de nuestra selección (ríe).

¿Cómo fue el 2015 para usted? ¿Y cuáles son sus objetivos para el 2016?
Todo fue bien hasta mediados de año. En el Mundial caí eliminado en cuartos de final después de un duelo muy disputado. En la liga china jugué bien, estaba en plena forma, pero después tuve que pasar por el quirófano para operarme la rodilla, una intervención de la que aún estoy recuperándome. En los Juegos Olímpicos de Río quiero conseguir una medalla. Ésa es mi meta para el 2016. Este paréntesis me ha sentado bien a nivel mental.